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12 abril 2009

El seductor: mujeres sureñas desesperadas

The beguiled. USA, 1971.

Director: Don Siegel


Guionistas: Albert Maltz e Irene Kamp, a partir de la novela de Thomas Cullinan


Intérpretes: Clint Eastwood, Geraldine Page, Elizabeth Hartman, Jo Ann Harris


Temáticas de interés: represión, obsesión


Sinopsis:

Durante la guerra de secesión norteamericana, John McBurney, soldado de las tropas del norte, cae herido. Lo salva de la muerte una niña que lo conduce hasta una escuela para señoritas regida únicamente por mujeres. Martha, la directora, decide cuidarlo hasta que se cure su herida, que le obligará a ir con muletas una temporada; a continuación planea entregarlo a las autoridades sureñas, pero va postergando su idea ante el temor de que eso signifique condenarlo a muerte, y tal vez también porque, como el resto de las profesoras y alumnas del pensionado, se siente atraída por él.



Comentario:


John se encuentra encerrado entre un grupo de atractivas mujeres que son al mismo tiempo sus salvadoras y sus carceleras. Convaleciente de heridas graves, se encuentra totalmente a su merced: ellas pueden en cualquier momento enviarle a la prisión militar, donde morirá con toda probabilidad. De forma muy astuta, aprovecha lo que se suele llamar las armas de mujer, aunque los hombres también las empleen a veces: la seducción. Podemos intuir desde el principio que John es un bribón y un liante muy consciente de su atractivo y que probablemente estuviera acostumbrado a jugar con las mujeres ya en su vida civil: sin embargo ahora depende de la habilidad de su juego el mantenerse vivo.



El primer elemento muy interesante en esta historia es que vemos a un hombre contemplado como objeto sexual de una forma muy parecida a como se muestran los personajes femeninos en las narraciones tradicionales. Incapaz por su convalecencia de emplear ningún otro talento aparte de la seducción y forzado a aceptar un rol pasivo, John es la chica de la película. Las mujeres, por su parte, se muestran como sujetos deseantes y depredadoras sexuales, invirtiendo de nuevo los roles de género clásicos. Por fin se pone sobre la mesa, algo muy poco habitual hace casi 40 años, que las mujeres tienen una sexualidad y sienten deseo. Es cierto que ese deseo y esta inversión de roles se ven como algo negativo y amenazador, pero habría que discutir si lo que se presenta como algo malsano es la sexualidad en la mujer o más bien la represión de dicha sexualidad en el estricto internado en el que sucede la acción.



El seductor es un film turbio que disfruta revolcándose en lo escabroso: Martha, la directora del internado, reprime su sexualidad a raíz de la relación incestuosa que mantuvo con su hermano, al que vemos en flash-backs ir detrás de todas las mujeres a su alcance. Abandonada por él, su deseo reprimido se dirige tanto hacia el atractivo prisionero del norte como hacia su mano derecha en el negocio, Edwina. Su proposición de convertirla en su socia al comienzo de la película nos hace intuir algo más que una oferta laboral, y esa atracción lésbica se mostrará de forma clara en los sueños de Martha. Cuando sus dos objetos de deseo, John y Edwina, se atraen entre sí, Martha se vengará convirtiéndose en la personificación de la castración.

La película se habría prestado fácilmente a limitarse a una fantasía misógina y morbosa, sobre todo ante la poca sutileza con la que el guión hace obvias sus metáforas sexuales, de no ser por lo ambiguo del personaje de Clint Eastwood. El buen trabajo del actor evita la identificación fácil del espectador con la víctima del cautiverio, un esquema simplón en el que sí caía Misery, otra historia de mujer castradora con muchos elementos en común con ésta; en este relato no hay buenos ni malos, todos mienten y utilizan a otros, aunque unas tienen la sartén por el mango y ostentan el poder, en este caso matriarcal, y otro utiliza la picaresca para subvertir ese poder.

Escenas destacadas:

  • John y su pequeña salvadora se esconden de las tropas del sur. El soldado le pregunta a la pequeña su edad. Cuando ella responde doce años, John replica que es una edad suficiente para ser besada y le da su primer beso en la boca. Esta escena, que pasó desapercibida en su día, sería absolutamente impensable en una película actual.
  • Martha espera a John en su alcoba tras haberle dado la llave para que se presente en ella durante la noche. El soldado acude completamente desnudo y se introduce en la cama de la mujer. Al poco rato descubrimos un tercer ocupante en el lecho: se trata de Edwina; la escena sólo está ocurriendo en los sueños de Martha.
  • John no se cree que la causa de la amputación de su pierna fuera terapéutica sino que la ve como un castigo y una castración simbólica por parte de Martha. Cuando la mujer le ofrece láudano para calmarle el dolor, replica: mejor no, no vaya a ser que me quede dormido y aproveche usted para cortarme .... (elocuente pausa)... la otra pierna.
Anécdotas:
  • Al parecer el proyecto fue idea del propio Clint Eastwood, seducido por la novela en la que se basa el film. Tanto él como Don Siegel, el director, tuvieron que luchar para mantener el final que deseaban para la historia, frente a las presiones de la productora.
  • Según la IMDB, Siegel ha declarado que se trata de su favorita entre sus películas como director.
  • No obstante, la productora intentó lanzar el film como un western de acción y la taquilla no respondió al encontrarse ante algo muy distinto a lo anunciado por la publicidad.

Sobre el director:

Don Siegel (Chicago 1912 - California 1991) estudió en Inglaterra antes de comenzar una carrera como director de películas de serie B, entre las que probablemente la más recordada es la versión original de La invasión de los ultracuerpos. A partir de los años 60 se especializaría en los westerns y películas de acción que lo hicieron famoso, sobre todo los protagonizados por su actor fetiche, Clint Eastwood, como La jungla humana, Harry el sucio o Dos mulas y una mujer.

Enlaces:


IMDB

El criticón

Cinemascope

Blog de cine

12 junio 2008

De repente, el último verano: represión y canibalismo

Suddenly, last summer. USA, 1959.

Director: Joseph Leo Mankiewicz

Guionistas: Gore Vidal y Tennesee Williams, basándose en la obra teatral del segundo.

Intérpretes:
Montgomery Cliff, Elizabeth Taylor, Katharine Hepburn

Temáticas de interés: homosexualidad masculina, represión

Sinopsis:


Violet Benavle, una señora madura y adinerada, ofrece una generosa subvención al psiquiátrico en el que trabaja el doctor Cukrowicz. El médico naturalmente intenta agradar a la señora, pero pronto descubrirá que su apoyo no es desinteresado: a cambio quiere que se interne a su sobrina Catherine y se le practique una lobotomía.

Comentario:

Violet Benavle es un típico personaje de Tennessee Williams: rica, decadente, de psicología alambicada y con una fuerte tensión erótica reprimida, en este caso incestuosa, que se traduce en un vínculo enfermizo con su único hijo. Sebastian, el protagonista ausente en torno a cuya muerte gira la obra, iba acompañado de su madre a todas partes; Violet odia a su sobrina porque rompió la relación idílica entre ellos y la prima pasó a ocupar el puesto de la madre, por una razón además muy dura para el amor propio de la señora: Sebastian quería una mujer joven y atractiva a su lado por una razón que se va intuyendo a lo largo del metraje y que sólo al final se hace explícita.

Catharine no sólo tiene la juventud y la belleza que Violet ya no posee y usurpa el privilegiado puesto de acompañante oficial de Sebastian, sino que además es una joven humilde cuyos modales llanos su aristocrática tía desprecia. La joven no ha sido enseñada a reprimir su sexualidad y sus emociones; tiene la misma pulsión erótica de su tía pero ella la deja aflorar. Su comportamiento histérico, que se ha desencadenado tras el trauma de la muerte no aclarada de Sebastian, la ha llevado a un internamiento psiquiátrico que el doctor Cukrowicz, personaje que representa el punto de vista del espectador, testigo de este drama familiar, debe decidir si es beneficioso para ella o si se trata de una forma de reprimir a una joven díscola y silenciar secretos que no deben salir a la luz. Es posible que Williams se inspirara para esta historia en el célebre caso real de la actriz Frances Farmer, hospitalizada y lobotomizada pocos años antes por motivos no muy claros.

La película, altamente teatral y basada en la construcción de una atmósfera malsana y opresiva por medio del diálogo y el primer plano, nos va conduciendo hacia un climax final en el que se desvelará el secreto familiar inaceptable para Violet. SPOILER: resulta un tanto anacrónico en la actualidad que el conflicto central de la obra resulte ser que la madre no acepte la atracción de su hijo por los hombres y la convierta en algo que debe ser silenciado a toda costa, pero hasta hace muy poco tiempo esta era la realidad que rodeaba a la homosexualidad. Fiel a la visión que se tenía de este tema en la época, el guión asocia ser gay con promiscuidad, inadaptación social, relación edípica con la madre, corrupción de menores en playas del tercer mundo (que es como se considera a España en la película), violencia y otros aspectos sórdidos. Incluso dando esta visión escabrosa y moralista, que ya habíamos visto al hablar de La calumnia, el tema se consideraba demasiado atrevido para la censura de la época, aunque ya por muy poco tiempo. El cine y la sociedad de 1959 estaban a punto de dejar de cerrar los ojos ante una realidad que no se podría ocultar más tiempo, como de hecho anuncia este film en el que la verdad acaba saliendo a la luz.




Escenas destacadas:

  • Violet le presenta al doctor a la estrella de su jardín, que no es otra que una planta carnívora, al mismo tiempo metáfora de la trampa que le está tendiendo y anticipadora de los matices caníbales de la historia de Sebastian.
  • SPOILER: Catherine finalmente se atreve a hablar de la traumática experiencia vivida el verano anterior. Sebastian fue linchado por un grupo de chicos que tras matarlo devoraron parte de su cuerpo.

Anécdotas:

  • Montgomery Clift estaba convaleciente de un muy grave accidente automovístico durante la época del rodaje; tenía parte de la cara paralizada y necesitaba tomar fuertes medicamentos para aguantar el dolor, que se nota en su expresión en la pantalla. Su presencia en la película se debió a la insistencia y el apoyo de las actrices, que acabaron muy enfadadas por la actitud despectiva del director y el productor hacia él. Se dice que Katharine Hepburn llegó a escupirles a la cara al final del rodaje.
  • La traducción española del título se presta un poco a confusión; el título inglés no quiere decir de repente llegó el último verano, que es lo que evoca el nombre español, sino que es una forma de introducir los recuerdos de Catharine: Suddenly, last summer ... (de repente, el verano pasado ...).
  • Katharine Hepburn y Elizabeth Taylor compitieron entre sí por el Oscar a la mejor actriz de aquel año. La película obtuvo otra candidatura por su dirección artística.
  • Las referencias a la homosexualidad, prohibidas por el código Hays de censura, causaron cierta polémica en el estreno, aunque se hacía cada vez más evidente lo trasnochado y obsoleto que resultaba ya dicho código. Sorprende que la película consiguiera estrenarse en la España franquista, no sólo por lo escabroso de su temática, sino por la imagen tan primitiva que se da de nuestro país en la historia.

Sobre el director:

Joseph Leo Mankiewicz (Pennsylvania 1909 - Nueva York 1993) es uno de los grandes nombres del Hollywood clásico. Empezó en el cine haciendo traducciones de películas alemanas y siendo todavía muy joven produjo grandes éxitos como Historias de Philadelphia. Su salto a la dirección se produciría algunos años más tarde, un campo en el que logró el Oscar y un enorme reconocimiento con Eva al desnudo. Otros títulos suyos muy recordados son Carta a tres esposas, La condesa descalza o La huella. Trabajó en una época en la que las referencias sexuales estaban prácticamente prohibidas en el cine comercial, por lo que De repente, el último verano es su título más arriesgado y el que más desarrolla una temática erótica.

Enlaces:

IMDB
Wikipedia

17 diciembre 2007

Equus: pasión en la caballeriza

Equus. USA / Reino Unido, 1977.

Director: Sidney Lumet

Guionista: Peter Schaffer, que adapta su propia obra teatral.

Intérpretes: Richard Burton, Peter Firth

Temáticas de interés: represión, zoofilia

Sinopsis:

Martin, un psiquiatra, tiene que enfrentarse al extraño caso de un adolescente, Alan, que ha atacado salvajemente a un grupo de caballos dejándolos ciegos. El muchacho se muestra huraño y cerrado en sí mismo y el doctor tendrá que utilizar sus mejores artes para lograr que paso a paso empiece a contarle su historia. Antes de su agresión, el joven había desarrollado una afición un tanto enfermiza por los caballos en el borde de la zoofilia.

Comentario:

Equus se puede considerar una muestra del subgénero psiquiátrico, las películas sobre la relación entre doctor y paciente, o más bien como un cruce entre este estilo y el género policíaco. Como suele ocurrir en estos casos, el psiquiatra ejerce también como policía y como psicólogo, haciendo indagaciones y entrevistando (¿interrogando?) a parientes y amigos de su paciente para averiguar la causa del transtorno que le ha llevado a agredir a varios animales. Martin va ganándose a lo largo de varias sesiones de psicoterapia más propias de un psicoanalista que de un psiquiatra la confianza de Alan, que al principio se muestra rebelde y hermético. Como suele ocurrir en el cine, el guionista considera que el momento en que el paciente pueda expresar su trauma y hablar abiertamente de él ya estará curado, un planteamiento algo simple pero habitual.

Así es que paso a paso, como si se tratase de cualquier otra película policíaca de Sidney Lumet, vamos adentrándonos en el mundo opresivo de Alan y procurando entender el por qué de su rabia acumulada y su decisión de descargarla sobre los caballos. Desde el principio intuimos que el problema del muchacho es sexual: ha crecido en una familia religiosa y represora donde se le ha enseñado a ver el sexo como algo sucio y a sentirse culpable por su sexualidad y obsesionado porque considera que Dios lo está contemplando y juzgando a cada momento. Con un cierto paralelismo con los sacerdotes célibes y los miembros de grupos religiosos que desvían su sexualidad reprimida hacia los niños por mantener contacto habitualmente con ellos, la imposibilidad de Alan de mantener una relación sexual normal con una chica lo hace desarrollar una especie de idolatría hacia el caballo, hacia el que no sólo proyecta su erotismo desviándolo hacia la zoofilia, sino también su idea de la divinidad, por lo que sólo podrá sentirse liberado atacando a los caballos, que es su forma de rebelarse contra el Dios que lo está sometiendo.

La película realiza un acercamiento a la zoofilia muy inspirado en el psicoanálisis y las teorías de Freud sobre el objeto de deseo y su proyección, en este caso en los caballos. Probablemente este enfoque tan académico, aunque adecuado para una película por su potencial dramático, no tenga mucho que ver con la realidad. No resulta extraño, sin embargo, que un chico con gran amor por los caballos y que trabaja cerca de ellos empiece a desarrollar fantasías zoofílicas, ya que estas prácticas suelen llevarlas a cabo personas que se relacionan habitualmente con animales y que sienten cariño por éstos.




Escenas destacadas:
  • Cuando Alan se decide a entrar en un cine porno tras muchas dudas, se encuentra allí con su padre.
  • El joven se monta desnudo sobre uno de los caballos, con el que acabará intentando propasarse sexualmente.

Anécdotas:
  • La obra teatral volvió a ser representada en los escenarios de Londres durante 2007 dando mucho que hablar por el desnudo del actor protagonista, el joven Daniel Radcliffe, protagonista de las adaptaciones cinematográficas de Harry Potter.
  • La película obtuvo tres nominaciones a los Oscar: para Richard Burton como mejor actor, Peter Firth como mejor actor secundario y Peter Shaffer como mejor guión adaptado.
Sobre el director:

Sidney Lumet (Philadelphia, 1924) debuta en el cine con gran éxito en 1957 con Doce hombres sin piedad, su título más celebrado, con el que consigue el primer premio del festival de Berlín y una nominación a los Oscar. Desde entonces ha dirigido un enorme número de largometrajes de desigual calidad y tamaño de producción, desde aparatosas producciones de Hollywood a pequeñas películas británicas; aunque en esta abultada filmografía podamos encontrar todo tipo de géneros, el que predomina sin duda es el policíaco. El erotismo solamente aparece de refilón en algunos de sus títulos.

Enlaces:

IMDB

23 agosto 2007

La calumnia: Mujer contra mujer

The children's hour. USA, 1961.

Director: William Wyler

Guionista: John Michael Hayes basándose en la obra teatral de Lillian Hellman

Intérpretes: Audrey Hepburn, Shirley MacLaine, James Garner

Temáticas de interés: lesbianismo, represión

Sinopsis:

Karen y Martha dirigen un colegio privado para chicas en una pequeña localidad. Cuando una de sus alumnas más díscolas es castigada, la niña como venganza extiende el rumor de que existe una relación amorosa entre las dos amigas.

Comentario:

El llamado código Hays de censura que condicionó toda la producción hollywoodiense durante más de treinta años prohibía cualquier referencia a la homosexualidad. No es que hubiera que mostrarla como algo malo, es que debía ser invisible, no podía existir. Ya vimos los conflictos a los que esto dio origen en las adaptaciones de obras teatrales que en el escenario se veían con normalidad y sin problemas de censura, como La gata sobre el tejado de zinc. Desde comienzos de los años 60, sin embargo, el código se veía como algo cada vez más anquilosado y los directores empezaban a desafiarlo. Uno de ellos fue William Wyler, el cual se atrevió a poner sobre la mesa la historia de dos profesoras acusadas de lesbianismo, algo no sólo mal visto en la época en la que está ambientada la historia (los años 30) sino también ilegal.

La acusación arruina la vida de las dos mujeres; los padres retiran en masa a las hijas del colegio regentado por las dos presuntas lesbianas, guiados por los típicos prejuicios homófobos de relacionar homosexualidad con pederastia y pensar que la orientación sexual de un niño o un adolescente puede alterarse si está bajo la tutela de personas homosexuales. El film denuncia la cerrazón y lo opresivo de la comunidad en la que viven las dos mujeres y el daño que pueden llegar a causar los rumores. Pero al mismo tiempo parece dar también la razón en parte a quien afirma que suele haber algo de verdad detrás de las habladurías.

En efecto, los cotilleos malsanos llevan a Martha, una de las dos mujeres, a plantearse la importancia en su vida de su estrecha relación con su amiga. Mientras que un hombre se puede dar cuenta más fácilmente de su falta de interés por el sexo opuesto, ésto es más difícil para las mujeres por el cliché de que a ellas no les interesa el sexo en sí sino sólo la parte afectiva y emocional de una relación: si no tienen una auténtica sexualidad no pueden ser homosexuales. Esta invisibilidad del lesbianismo hace muy verosímil el personaje reprimido de Martha, una mujer que rehuye a los hombres y vive unida afectivamente a otra mujer sin ser consciente de la verdadera magnitud de sus sentimientos hacia ella. No menos interesante es el personaje de Karen, supuestamente heterosexual pero cuya inocencia lleva a plantearse si realmente no ve o si más bien no quiere ver que Martha está enamorada de ella.

Atreverse a plantear estos espinosos temas ya le vale de por sí a La calumnia la clasificación de obra valiente y arriesgada, aún cuando el tratamiento del tema esté muy lastrado por las ideas homófobas del pasado: como en De repente el último verano y otros títulos de esa época, la homosexualidad se ve como una monstruosidad imposible de afrontar cuya única solución es la muerte. Todavía podemos ver restos de esta visión de las cosas en películas no muy antiguas, puesto que el cine políticamente correcto de hoy en día sigue relegando a sus personajes homosexuales a un puesto secundario y castigándolos para que puedan contar con la simpatía del público: en Cuatro bodas y un funeral uno de los miembros de la pareja gay moría, mientras que en Mejor imposible el típico amigo amanerado de la chica sufría una paliza.

SPOILER: teniendo en cuenta esto es fácil comprender que un final en el que Martha al descubrir su auténtico yo lo asumiese y se marchara a hacer su vida a la ciudad no habría sido aceptable en una película de esta época, siendo el suicidio su única salida. Lo más enigmático es qué ocurre tras este final con el personaje de Karen, si vivirá una vida normal con su novio y futuro marido, o si la muerte de su amiga le hará caer en la cuenta de su propia homosexualidad. Curiosamente, La gata sobre el tejado de zinc comienza donde acaba La calumnia (aunque con dos chicos en lugar de dos chicas), con el suicidio del amante platónico y lo que ocurre después.

Escenas destacadas:
  • Unos niños se acercan al colegio para burlarse de las supuestas lesbianas. Martha sale a la puerta enfrentándose con ellos a gritos de He aquí el monstruo.
Anécdotas:
  • William Wyler había dirigido en 1936 Esos tres, adaptación de la misma obra teatral en la que se inspira La calumnia, por lo que se puede decir que hizo un remake de su propia película. Por razones de censura, Esos tres había eludido cualquier referencia a la homosexualidad y había convertido la historia en un triángulo amoroso convencional. La calumnia, en cambio, es fiel al contenido de la pieza teatral original.
  • No tuvo un gran éxito de taquilla, pero sí buena acogida por parte de la prensa y la industria, que se reflejó en cinco nominaciones al Oscar en categorías menores.
  • Se dice que en el montaje Wyler recortó varias escenas que hacían más explícita la sexualidad de Martha para evitar conflictos mayores con la censura.

Sobre el director:

William Wyler (Mulhousen, Alsacia, 1902 - Los Angeles, 1981) es uno de los grandes maestros del Hollywood clásico. Entró a trabajar en la compañía Universal en los tiempos del cine mudo y pronto se convierte en uno de los directores más prestigiosos del estudio y mejor adaptado al prolífico sistema de producción de aquellos tiempos, llegando a dirigir más de 60 películas. Tiene el record de nominaciones al Oscar al mejor director con doce, de las cuales se llevó al gato al agua en tres ocasiones: con La señora Miniver (1942), Los mejores años de nuestra vida (1946) y Ben-Hur (1959). Pero tal vez las películas más importantes de su filmografía sean Cumbres borrascosas (1939), La loba (1941) y El coleccionista (1965).

Enlaces:

IMDB

Mundo DVD

28 junio 2007

Belle de jour: la doble vida de un ama de casa

Belle de jour. Francia, 1967.

Director: Luis Buñuel

Guionistas: Luis Buñuel y Jean-Claude Carrière inspirándose en la novela de Joseph Kessel

Intérpretes: Catherine Deneuve, Jean Sorel, Michel Piccoli, Francisco Rabal

Temáticas de interés: prostitución, sadomasoquismo, adulterio, fetichismo

Sinopsis:

Séverine es una joven ama de casa burguesa. Bajo su apariencia convencional esconde osadas fantasías masoquistas que un día se atreve a llevar a cabo iniciando una doble vida como prostituta.

Comentario:

Belle de jour supuso en su día todo un hito del cine de autor y del erotismo; adentrarse en el mundo de la prostitución y de las fantasías sexuales era algo muy novedoso en una época en la que estos comportamientos se consideraban anormales y desviados. Por si esto fuera poco tabú, la película exploraba además, aunque con una mirada claramente masculina y probablemente machista, la sexualidad de una mujer.

Séverine tiene una vida matrimonial aparentemente placentera con un marido atractivo y amable; sin embargo tanta comodidad adormece su libido y le provoca frigidez. Probablemente la joven ha recibido una educación represiva en la que el sexo se ve como algo sucio y la única forma en la que ella puede disfrutarlo es humillándose y ofreciéndose ante hombres desconocidos como un objeto. Su posición de mujer burguesa y respetable es incompatible en su mundo con la actividad sexual, le cuesta mantener relaciones con su marido. La única forma que ve de liberar su sexualidad reprimida es asumiendo el rol opuesto, el de prostituta; las mujeres de la vida le producen envidia por su libertad y por poder explorar el terreno prohibido del sexo.

Tras una época en la que se limitaba a desarrollar fantasías
en su imaginación, Séverine se atreve por fin un día a dar el paso y a ofrecer sus servicios a una casa de citas. Como es típico en los reprimidos, la joven no es capaz de integrar la sexualidad en su entorno y tiene que inventarse una segunda vida donde poder desarrollarla. Por su nuevo lugar de trabajo pasa una gran variedad de clientes amantes de diversas prácticas fetichistas. Resulta curioso el rechazo que a nuestra amiga le produce la pulsión masoquista de uno de ellos, el cual le propone adoptar él el rol sumiso en un juego muy similar a los que a ella le gustaba imaginarse consigo misma como víctima: Buñuel vuelve a demostrar ser un gran conocedor de las contradicciones de la naturaleza humana. Resulta también curiosa una secuencia de necrofilia en la que un cliente le pide a Séverine que se haga pasar por su mujer muerta y permanezca inmóvil, así como la famosa escena de la misteriosa cajita que trae otro de los visitantes del burdel.

La película ofrece una curiosa mezcla de realismo y ensoñación; las fantasías de Séverine al principio son claramente distinguibles de las escenas reales de la vida burguesa, pero una vez la joven ha entrado a trabajar en el prostíbulo, la línea entre lo onírico y lo real se difumina cada vez más. Belle de jour se adentra en el mundo de la prostitución y de las fantasías sexuales con una curiosa mezcla de didáctica, surrealismo y curiosidad de erotómano.

Escenas destacadas:
  • Séverine y su marido Pierre viajan en una elegante carroza. Ante una orden de Pierre, los cocheros se detienen, toman a Séverine, la atan a un árbol y la azotan con un látigo. Es el comienzo del film y una de las fantasías masoquistas del personaje principal.
  • Uno de los clientes de Belle de jour le pide un servicio especial relacionado con una misteriosa caja. Séverine la abre, pero el contenido se le oculta al espectador, que sólo puede escuchar el zumbido que sale de ella. El enigma de la caja de Belle de jour es uno de los puntos más comentados del cine de Buñuel.

Anécdotas:

  • El film tiene un final abierto en el que Buñuel dijo haber reflejado su propia confusión respecto a cómo debería acabar la historia.
  • En su momento se estrenó en España como Bella de día, pero con el tiempo se ha vuelto más habitual referirse al film por su título original. El nombre se debe a que Séverine sólo ejerce la prostitución durante el día, por la noche tiene que volver a casa con su marido.
  • Se presentó en el festival de cine de Venecia de 1967 donde obtuvo el león de oro, premio a la mejor película. A este éxito se sumó la excelente acogida entre el público, especialmente en la Europa latina, Francia, Italia y España.

Sobre el director:

Luis Buñuel (Calanda, Teruel, 1900 - Mexico 1983) es uno de los mayores genios del séptimo arte, padre del cine de vanguardia y del surrealismo cinematográfico, y uno de los personajes más influyentes de la historia del cine de autor. Es además uno de los principales erotómanos del celuloide, experto en narrar historias obsesivas y fetichistas, en las que se muestra tanto su herencia surrealista como una estricta formación religiosa que reprime la sexualidad desviándola hacia terrenos insospechados. Durante su estancia en México (donde tuvo que exiliarse tras la guerra civil española) disfrazaba sus relatos fetichistas bajo la apariencia de melodramas como Él o Ensayo de un crimen. Más adelante en Francia, y esporádicamente en España, pudo rodar sus fantasías con mayor libertad en Viridiana, Belle de jour, Tristana, o Ese oscuro objeto del deseo, última película y broche de oro de su filmografía.

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16 mayo 2007

Brokeback mountain: vaqueros en terreno vedado

Brokeback mountain. USA, 2005.

Director: Ang Lee

Guionistas: Larry McMurtry y Diana Ossana, basándose en el relato de Annie Prouxl

Intérpretes: Heath Ledger, Jake Gyllenhaal

Temáticas de interés: Homosexualidad masculina, adulterio, represión

Sinopsis:

Durante los años 60, Ennis y Jack son contratados para cuidar de forma permanente unos terrenos en medio de la América profunda. Ambos son vaqueros poco sociables y acostumbrados a inviernos largos y duros. Sin embargo, una noche fría en la que duermen en la misma tienda acaban congeniendo mucho más allá de lo esperado. Lo que parecía una aventura más producto de las circunstancias que otra cosa acabará siendo algo más cuando tiempo después, estando ambos casados, siguen pensando el uno en el otro y buscan la forma de volver a verse.

Comentario:

La lista de películas que abordan la homosexualidad masculina es larga, y en el blog hemos comentado ya unas cuantas, pero entre ellas suelen predominar de forma aplastante las historias contemporáneas con protagonistas muy jóvenes o las obras atrevidas, incluso estrafalarias a veces, de directores con un claro afán de provocar o de resultar chocantes al espectador. Brokeback mountain se desmarca mucho de todas estas corrientes al atreverse a abordar, con gran sutileza y sin levantar la voz en ningún sentido, el tema de los homosexuales casados.

Resulta una obviedad el decir que la homosexualidad ha sido hasta hace prácticamente nada un enorme tabú y un estigma en todas las sociedades (y lo sigue siendo en la mayoría de países del mundo y en las áreas rurales de los desarrollados), por lo que las relaciones entre personas del mismo sexo han permanecido casi siempre invisibles, no pocas de ellas camufladas detrás de matrimonios heterosexuales, como en el caso que plantea la película. En un mundo machista que asocia homosexualidad masculina con amaneramiento o con travestismo, a unos hombretones como Ennis y Jack, los vaqueros de la película, su tendencia sexual les provoca confusión: ellos no son como los afeminados que pudiera haber en su pueblo, se ven capaces de tener relaciones con mujeres y es probable que se hayan casado, no con la intención de ocultar nada, sino simplemente por una gran falta de información que les impide comprender su propia sexualidad. Sin embargo, cuando las circunstancias de la vida los juntan, ambos se dan cuenta de lo que realmente desean; las escapadas en las que se ven a espaldas de sus mujeres por una parte son frustrantes por lo breves, por otra son lo que les da fuerza para aguantar la vida fingida ante los demás, lo que hoy en día se conoce como vida "dentro del armario".

Ahí es donde surge la dicotomía tan propia a todo el cine de Ang Lee: como en El banquete de bodas, Sentido y sensibilidad o Tigre y dragón, tenemos a un protagonista que antepone sus sentimientos y su libertad a todo y que está dispuesto a romper con las convenciones sociales por amor, y a otro, tal vez más sensato o tal vez más cobarde, que prefiere mantener las apariencias y renunciar en parte a sus deseos y a una vida plena a cambio de tranquilidad y aceptación social, aún siendo consciente de que su estabilidad se basa en el engaño a los demás, que a su vez deriva de querer engañarse a sí mismo. La mujer de uno de ellos, que se ha enterado de la verdad, participa además en el embuste al ocultar lo que sabe; el film deja bien claro que el matrimonio tradicional, en muchos casos, está basado más en las apariencias que en la confianza mutua y que el ser cómplice de la infidelidad de su marido degrada también a la propia esposa, que acabará explotando algún tiempo más tarde. Pero la narración, sobria y fría, no carga las tintas y deja que sea el espectador quien juzgue a los personajes y saque sus conclusiones.

Quien espere un gran melodrama puede llevarse una decepción ante Brokeback mountain, un film tan sencillo y verosímil como la historia que cuenta; aunque tuvo un gran éxito comercial por la multitud de premios que recibió, no es una historia para todos los públicos, y no por el tema sino por la forma de plantearlo, sin subrayados ni concesiones a lo comercial.


Escenas destacadas:

  • Tras más de un año sin verse, los dos vaqueros buscan un lugar para besarse y recuperar el tiempo perdido. Con tanta pasión, no reparan en que pueden ser vistos; de hecho, la mujer de uno de ellos los observa desde la ventana.
  • SPOILER: Tras la muerte de Jack, Ennis visita a sus padres; sin insinuar nada, la madre lo acoge como a alguien de la familia y trata con cariño al que comprende que fue el gran amor de su hijo.
Anécdotas:

  • Se la puede calificar como la primera película de éxito arrollador entre todo tipo de públicos en la historia del cine gay, entendiendo por tal el que cuenta historias de amor o de sexo entre dos hombres o dos mujeres (aunque si definimos cine gay como cine llevado a cabo por homosexuales militantes esta película no lo sería, puesto que Ang Lee es heterosexual). Se proyectó además, a pesar de algún que otro rechazo discreto por parte de ciertos sectores, con absoluta normalidad en los cines.
  • Recibió un sinfín de premios en USA cuya guinda fueron los Oscars a mejor director, guión adaptado y banda sonora. No obstante, fue una pequeña decepción que Crash le arrebatara el premio a la mejor película del año, para el que era clara favorita.
  • La taquilla tampoco fue nada desfavorable para un film independiente de espectativas modestas: 83 millones de dólares de recaudación en USA y más de un millón de espectadores en Francia y en Alemania.

Sobre el director:

Ang Lee, uno de los mejores directores del cine actual, nace en Taiwan en 1954. Influido por el estilo del maestro japonés Yasuhiro Ozu y por el cine occidental, sus películas tratan siempre del conflicto entre la vida moderna y la tradición, entre el deseo de vivir libremente y la responsabilidad hacia los otros y la necesidad de guardar las apariencias. Su primer gran éxito internacional lo obtiene con El banquete de bodas (1993), una comedia sobre un homosexual que celebra un matrimonio de conveniencia para contentar a su familia. El tema de la homosexualidad lo volverá a abordar con gran éxito en la excelente Brokeback mountain (2005). Entre ambas películas, aparte de su obra maestra La tormenta de hielo, rueda Tigre y dragón (2000), un film romántico y feminista de artes marciales y sentimientos reprimidos con el que consigue el mayor éxito en taquilla nunca logrado por una película de habla no inglesa.

Enlaces:

28 abril 2007

Marnie la ladrona: frigidez psicoanalítica

Marnie. USA, 1964.

Director: Alfred Hitchcock

Guionista: Jay Presson Allen, inspirándose en la novela de Winston Graham

Intérpretes: Tippi Hedren, Sean Connery

Temáticas de interés: Represión

Sinopsis:

Mark, un joven y acaudalado empresario, contrata para trabajar en su empresa a Marnie, una chica muy atractiva pero sin referencias. Empieza a flirtear con ella, pero antes de que la historia llegue a mayores la secretaria intenta desaparecer llevándose consigo una gran suma de dinero de la caja fuerte de la oficina. Mark la descubre a tiempo; en vez de llamar a la policía, la fuerza a instalarse en su casa como su prometida y se casa con ella poco después.

Comentario:

Marnie se disfraza y cambia de nombre y de ciudad cada poco tiempo. Antes de que pueda surgir cualquier lazo que la ate a una persona o un lugar, se traslada quemando además todos los puentes con sus robos. Sin amantes ni amigos, su único punto de referencia es su madre; ésta la desprecia (y por lo tanto Marnie se desprecia también a sí misma) y además la ha enseñado a desconfiar de los hombres. La joven no sólo rehuye el sexo sino cualquier muestra de afecto. La vida que elige es la de empezar de cero cada poco tiempo en un nuevo lugar.

Pero tal vez, como ella misma comenta no sin razón durante la película, su caso no sea menos patológico que el de Mark, un millonario que lo puede tener todo pero que se encapricha de una ladrona que de ninguna manera accede a tener relaciones sexuales con él. Como ya vimos cuando hablamos de Vértigo, es frecuente que los protagonistas masculinos en el cine de Hitchcock se obsesionen con mujeres complicadas, dejando de lado a chicas mucho más adecuadas para ellos. Mark tiene a Lil, una joven guapa y enamorada de él, viviendo en la mansión familiar, pero prefiere a una frígida, ta vez por otro complejo que le hace rehuir una relación afectiva sana, como en el caso de Marnie, pero conociendo a Hitchcock es probable que se trate más bien de fetichismo: Lil, morena, no es probablemente el tipo de mujer que le gusta. Mark desea, además, transformar a su objeto de deseo incluso contra su voluntad, rozando a veces la violación, algo también muy típico del hombre hitchcockiano.

Hitchcock era un gran amante del psicoanálisis, como ya había demostrado en Recuerda (1944), y la explicación que da a los problemas sexuales y la frigidez de Marnie es puramente psicoanalítica, como ocurría en la película que comentamos anteriormente, El cuarto hombre. Pero mientras esta última mantenía un tono onírico en el que se entremezclaban realidad y fantasía y que resultaba muy coherente con la trama psicoanalítica, Marnie la ladrona es un drama más convencional, por lo que su resolución nos puede resultar demasiado simple y un tanto coyuntural y pasada de moda.

Como ocurre siempre en el psicoanálisis, la frigidez de Marnie tiene su origen en un episodio traumático de su infancia que su yo consciente ha relegado al olvido; solamente podrá curarse trayendo a la mente los recuerdos reprimidos. Al final descubriremos, entre otras cosas que omitiré para no hacer demasiado spoiler pero que resultan muy previsibles, que la madre de Marnie era prostituta, por lo que la joven ha asociado el sexo con una recompensa económica. Ella seduce a los hombres a los que luego roba, considerando que el hecho de que ellos la deseen justifica que se quede con su dinero a cambio; no obstante, nunca llega a acostarse con ellos para no ser como su madre, que a su vez está obsesionada con la pureza de su hija para que ésta no llegue a seguir sus pasos.

A pesar de lo desfasada y un tanto simple que resulta en la actualidad esta lectura psicoanalítica, Marnie la ladrona sigue funcionando bien como psicodrama por lo creible que puede resultar hasta cieto punto el comportamiento de la protagonista, que por una brutal falta de autoestima se convierte en delincuente y rechaza el sexo al considerarse indigna de cualquier muestra de afecto.

Escenas destacadas:

  • Marnie hace horas extras a solas con el jefe en la oficina. Estalla una tormenta y la joven pierde el control; Mark acude en su auxilio, la toma entre sus brazos y aprovecha la ocasión para besarla.

Anécdotas:

  • Marnie la ladrona iba a ser la vuelta al cine de Grace Kelly tras haberse retirado de la gran pantalla en pleno éxito por su boda con el príncipe Rainiero de Mónaco. La actriz parecía estar dispuesta a aceptar el proyecto, pero interpretar a una ladrona podría haber sido mal visto por parte de la opinión pública y acabó rechazando el proyecto.
  • La muy comentada amistad entre Hitchcock y Tippi Hedren, que ha sido interpretada de muy diversas formas por críticos y biógrafos, llegó a su fin durante el rodaje de esta película, que concluyó con un ambiente muy tenso entre ambos.
  • No contó con excesivo éxito de taquilla en su momento, recaudando solamente lo justo para cubrir gastos. Fue además muy friamente acogida por la crítica y sólo el tiempo la ha revalorizado hasta cierto punto, puesto que sigue sin considerarse entre las grandes obras de su director.

Sobre el director:

Considerado casi oficialmente como el mejor director de la historia del cine, podríamos explicar de forma muy breve la importancia de Alfred Hitchcock (alrededores de Londres 1899 – Los Angeles 1980) centrándonos en que creó, fundiendo el cine negro con el melodrama psicológico, un género que no existía y que hoy resulta tan cotidiano como el thriller o película de suspense, y que fue un enorme revolucionario de la narrativa cinematográfica, consiguiendo integrar sus innovaciones en el cine más comercial y conjugar vanguardia y entretenimiento de una forma que nadie ha logrado antes ni después. Hitchcock es además un gran erotómano victoriano: producto de una cultura represora, el erotismo, que no se atreve a mostrar directamente prefiriendo llevarlo al terreno del fetiche, siempre va ligado en su cine al peligro y al pecado. Además del psicodrama sexual freudiano que representa Marnie la ladrona, llevó a cabo el ensayo fetichista de Vértigo y narró las peripecias de un asesino y violador en Frenesí.

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IMDB

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Miradas

Cinetudes (francés)

17 noviembre 2006

Mi querida señorita: transexualidad de provincias

Mi querida señorita. España, 1971.

Director : Jaime de Armiñán

Guionistas : Jaime de Armiñán y José Luis Borau

Intérpretes: José Luis López Vázquez, Julieta Serrano, Antonio Ferrandis, Mónica Randall

Temáticas de interés : Transexualidad, represión

Sinopsis:

Adela es una solterona que vive en una ciudad de provincias junto a su fiel criada Isabelita. Es religiosa y de costumbres intachables, pero oculta un secreto: hace tiempo que se afeita y no puede evitar lanzar miradas libidinosas a su criada. Al recibir una propuesta de matrimonio por parte de un amigo, decide ir al médico para aclarar por fin la duda que la atormenta: si es una mujer o un hombre.

Comentario:

Parece increible que una de las películas que mejor han abordado el tema de la transexualidad se llevase a cabo durante la dictadura franquista. Tal vez la necesidad del visto bueno de la censura contribuyera a tratar tan espinoso asunto con un enorme tacto, lejos de cualquier sensacionalismo. Generalmente las películas sobre transexuales se sitúan entre la didáctica y el morbo fácil de prensa amarilla, ambos muy presentes en Cambio de sexo (1976), realizada por el ya por entonces torpe Vicente Aranda, o si no en el melodrama telefílmico supuestamente arriesgado pero en realidad complaciente y más bien reaccionario, en el que el descarriado o la descarriada tienen que recibir palizas y / o morir para lograr la simpatía paternalista del espectador, como la oscarizada Boys don't cry (1999). Mi querida señorita logra en cambio un virtuoso equilibrio entre la comedia y el drama, y llevar a cabo un gran retrato social de la España de provincias en los últimos años del franquismo con un personaje totalmente fuera de la caricatura, en parte gracias a la soberbia interpretación de José Luis López Vázquez, un gran actor que hasta pocos años antes había estado encasillado en la españolada y que en ese momento exploraba nuevos terrenos.

Adela, la señorita, ha reprimido durante muchos años tanto la atracción que le producen las mujeres como el amor que siente hacia su criada, que le produce terribles celos cuando la muchacha sale con chicos. La huida de Isabelita, que se despide harta de aguantar insultos de su señorita despechada, unida a la propuesta de matrimonio que recibe, hacen que Adela, siendo ya una mujer de mediana edad, se decida a salir de su cascarón virginal y dar el paso. El médico le confirma lo que ella siempre ha sospechado y nunca se ha atrevido a afrontar: que es un hombre. Aquí se le puede reprochar a la película su ambigüedad al crear confusión entre dos cosas diferentes, la transexualidad y el hermafroditismo. No queda claro si la protagonista es biológicamente un hombre al que, a causa de una malformación genética, se le tomó por mujer en su niñez, o si es simplemente un transexual, es decir, alguien que siendo físicamente una mujer normal se siente hombre psicológicamente. El hecho de que tenga que afeitarse parece indicar lo primero, el hermafroditismo, pero la película elude entrar en detalles.

Pero tal vez lo más interesante de Mi querida señorita sea que la historia no se acaba una vez que Adela se transforma en Juan, sino que expone toda la problemática posterior. Juan ha sido educado como mujer, y no sabe hacer ningún trabajo de hombre en una sociedad muy sexista donde las actividades propias de ellos y de ellas están muy definidas. Además, después de haber vivido cuarenta años como mujer, se siente inseguro en su cuerpo masculino, sobre todo a la hora de mantener relaciones sexuales. Antes como mujer le era fácil refugiarse en la castidad, pero ahora la sociedad machista le exige que se muestre experimentado en la cama: lo que era una virtud para ellas, es un handicap y un motivo de vergüenza para ellos. La aceptación de su auténtico pero nuevo yo no se alcanzará sin antes pasar por una lenta y a veces difícil metamorfosis que incluye el no rechazar su vida anterior como Adela. El reencuentro con Isabelita, ahora Isabel, será clave para conseguir llevar a cabo la transición entre los dos mundos, la ciudad de provincias y la capital, la represión y la liberación.

Escenas destacadas:

  • Isabelita se agacha para limpiar el suelo; Adela no puede evitar mirarle de reojo las piernas y el escote.
  • En la consulta del médico, Adela le pide que le hable sin tapujos puesto que es una mujer fuerte y valiente. El médico la corrige: en efecto es fuerte y valiente, pero no es una mujer.
  • SPOILER: Juan ha sido por fin capaz de pasar a mayores en su relación con Isabelita, pero todavía hay algo que no se atreve a decirle. No obstante, ella ya lo sabe y le llama señorita
    sin querer.

Anécdotas:

  • Logró un importante éxito en taquilla, con 1.700.000 espectadores.
  • La acogida entre los críticos también fue buena, incluyendo premios por parte del Círculo de Escritores Cinematográficos y del Sindicato Nacional del Espectáculo. Además fue nominada al Oscar a la mejor película de habla no inglesa, perdiendo frente a otra obra de un director español, El discreto encanto de la burguesía de Luis Buñuel.
  • Sorprendentemente, el guión pasó la censura franquista, que sólo cortó algunas escenas en las que Mónica Randall salía muy ligera de ropa. El director siempre ha declarado que hizo la película exactamente como la quería hacer.

Sobre el director:

Jaime de Armiñán nace en una familia madrileña acomodada en 1927. Estudia derecho, pero pronto orienta sus pasos hacia el mundo del audiovisual, primero como comentarista, y más tarde trabajando como guionista en televisión. Su carrera como director de cine comienza con Carola de día, Carola de noche (1969), un vehículo de lucimiento para Marisol, y pasa a un terreno más personal con Mi querida señorita, cuyo éxito le permite hacer otras obras sobre amores heterodoxos, entre las que destaca El nido (1980), que le permitió ser de nuevo candidato al Oscar. Alterna el cine y la televisión hasta 1995, donde estrena la que hasta hace poco era su última película, El palomo cojo, aunque en 2006 ha finalizado su nueva obra, Fabian road.

24 octubre 2006

Kadosh: Sexo sin placer para honrar a Dios

Kadosh. Israel - Francia, 1999.

Director: Amos Gitai

Guionistas: Eliette Abecassis y Amos Gitai.

Intérpretes: Yael Abecassis, Yoram Hattab, Meital Barda, Uri Klauzner

Temáticas de interés: represión

Sinopsis:

Rivka y Meir son un matrimonio del barrio ultraortodoxo de Jerusalén; se quieren pero no tienen hijos, por lo que según el rabino, máxima autoridad en la zona, Rivka debe repudiar a su mujer y escoger a otra con la que pueda tener descendencia. Por su parte, la hermana de Meir, Malka, se ve empujada a casarse con Yossef, un integrista religioso al que no ama.

Comentario:

Kadosh (sagrado) se adentra, mezclando la frialdad y sencillez propias del documental con el melodrama, en el mundo cerrado de los judíos ultraortodoxos. Este colectivo no trabaja ni tiene más actividad que rezar, estudiar el Talmud y los libros sagrados, y perpetuar tradiciones y ritos milenarios. Con tan poco contacto con la vida cotidiana, es fácil imaginar el grado de alienación y lavado de cerebro que los interminables debates teológicos producen en estos estudiosos. Esta comunidad, como cualquier otro grupo integrista de cualquier otra religión, es una secta regida por normas ancestrales en la que la obediencia a los líderes religiosos es ciega. Sólo en este contexto puede entenderse que Rivka, el marido de la protagonista, tenga que plantearse el abandonarla por estéril según la antigua ley judía.

La situación que plantea la película es extrema y poco habitual según sus detractores, que acusan al director, Amos Gitai, de sensacionalista y de dar una visión estereotipada y superficial de la comunidad ultraortodoxa. Es difícil saber a quien creer, pero al margen de que ciertos detalles concretos sean realistas o exagerados, Kadosh plantea y muestra que una de las bases principales de la sociedad teocrática es la profunda represión del instinto sexual. Desde esta visión del mundo y del hombre, el sexo es algo bajo que sólo alcanza cierta dignidad cuando su fin es la procreación dentro del matrimonio religioso, y aún entonces dejarse llevar por el placer o la sensualidad se contempla como un pecado.

Esta idea va unida a la degradación de la mujer, cuya virtud se reduce a preservar su virginidad antes del matrimonio, a avergonzarse y ocultarse durante la menstruación, y a encargarse de todas las tareas cotidianas que de otra manera apartarían a su marido del estudio y el rezo, las actividades nobles que a ellas les están vetadas. Las dos hermanas protagonistas de la película tienen diferentes puntos de vista ante tal escasez de oportunidades: una de ellas, más convencional, intenta amoldarse a lo que se espera de ella pero le es imposible al no tener hijos, mientras que la otra, más rompedora, quiere vivir su sexualidad de manera libre con un hombre de fuera de la comunidad, pero esto le supone romper con todo el mundo que conoce, por lo que en un principio accede al matrimonio que le imponen.

Escenas destacadas:

  • Malka tiene que demostrar su virginidad delante de una matrona antes del matrimonio.
  • Cuando llega la noche de bodas, Yossef se coloca encima de su esposa. Le levanta el camisón sin llegar a desnudarla, y apenas la toca mientras reza y lleva a cabo de forma fría y clínica una de las penetraciones menos eróticas de la historia del cine.

Anécdotas:

  • El coguionista y algunos de los actores de la película son profundamente religiosos, a pesar de lo cual colaboraron en un proyecto muy criticado en Israel por dar una visión supuestamente tendenciosa y simplona de los ultraortodoxos.
  • Se presentó en el festival de cine de Cannes de 1999. En Francia tuvo un discreto éxito en taquilla, con 150.000 espectadores. Ha sido estrenada en muchos países, aunque España no está entre ellos: en nuestro país sólo puede verse en DVD, donde se ha editado junto con otras películas de Amos Gitai.

Sobre el director:

Nacido en 1950 en Haifa, Israel, Amos Gitai es el director más conocido de ese país internacionalmente. Como suele ocurrir en estos casos, sus películas tienen un gran éxito en los festivales de cine del extranjero, mientras que en Israel se le acusa precisamente de hacer un cine de postal con un tratamiento muy plano de los problemas de su país. Pocas de sus películas se han podido ver en España, siendo Zona libre la última de ellas. Por este motivo, es difícil saber si el sexo o la represión sexual son temas habituales en su cine; sí parece serlo el conflicto entre el sionismo y el mundo árabe en películas como Kippur, la ya mencionada Zona libre, o su capítulo para la pésima película de episodios 11 de septiembre.

Enlaces:

http://spanish.imdb.com/title/tt0189630/

http://www.fueradecampo.cl/paraver/ciclos/kadosh.htm

01 octubre 2006

Sexo, mentiras y cintas de video: Chico (voyeur) conoce a chica (frígida)

sex, lies and videotape. USA, 1989.

Director: Steven Soderbergh

Guionista: Steven Soderbergh

Intérpretes: James Spader, Andie MacDowell, Peter Gallagher, Laura San Giacomo

Temáticas de interés: Represión, adulterio, fetichismo

Sinopsis:

Ann, un ama de casa, visita al psiquiatra para intentar curar su aversión al sexo. Su marido, John, palia la abstinencia sexual en su matrimonio engañando a Ann con su hermana Cynthia. Por otra parte, John se reencuentra con un antiguo amigo, Graham. Graham también tiene sus problemas: es impotente y sólo obtiene placer viendo cintas de video de mujeres que relatan sus experiencias sexuales.

Comentario:

Ann es una mujer educada a la antigua. Ve el sexo como algo sucio y como una obligación en la vida conyugal, no como un placer; buena parte de culpa de esta visión de las cosas la tiene su marido, a quien le gusta tener a su mujercita dócil, frígida, y por lo tanto respetable, en casa, y a su amante fuera. John es egoísta y no se preocupa por lograr que Ann goce del sexo.

Graham, por su parte, también sufre un bloqueo sexual; las mujeres le asustan y es impotente frente a ellas, sólo puede liberarse cuando él maneja la situación desde detrás de la cámara de video, él hace las preguntas y ellas se limitan a contestar.

Ann y Graham están en condiciones de ayudarse mutuamente, puesto que entre ellos no puede haber tensión sexual. Ambos improvisan una terapia, en primer lugar hablando de forma abierta sobre sus problemas, y luego grabando una cinta de video que va a ser diferente a las otras. Lógicamente la liberación de ella pasa por la ruptura con su marido, y la liberación de él por aceptar a una mujer que no se limite a asumir el papel de entrevistada que sólo responde preguntas.

Fuera esa la intención del director o no, Sexo, mentiras y cintas de video era una película muy a contracorriente en su momento, que se interpretó como una parábola de la represión sexual en la era del SIDA y del reaganismo, además de ser una de las primeras películas en abordar el fetichismo tecnológico, a través del personaje de Graham, que sólo encuentra placer sexual en la cámara de video.

Escenas destacadas:
  • Ann queda para comer con Graham. A pesar de ser dos perfectos desconocidos, surge entre ellos una extraña intimidad: Ann le habla de su rechazo al sexo y Graham de su impotencia. No obstante, él le recomienda no hacer caso de sus consejos ni de los de nadie a quien no conozca de verdad, es decir, con quien no se haya acostado.
  • Solo en casa, Graham se masturba viendo las confesiones sexuales de mujeres a las que ha grabado en video. Estas mujeres responden a un cuestionario con preguntas como cuándo tuviste tu primera experiencia sexual, o cuál ha sido el lugar más extraño en el que te has masturbado.
  • A petición propia, Ann se ofrece a grabar una de las cintas de video de Graham. No obstante, durante la grabación ella se revela y toma las riendas: coge la cámara y se dispone a grabar la confesión de su asustado interlocutor.


Anécdotas:

  • Inesperada ganadora de la palma de oro (el máximo premio) en el festival de Cannes de 1989. James Spader también obtuvo el galardón de mejor actor en el mismo certamen.
  • Nominada al oscar en la categoría de mejor guión original.
  • La película se convirtió en todo un fenómeno sociológico de unas dimensiones probablemente jamás soñadas por sus artífices. Se convirtió en el buque insignia y la avanzadilla de un importante resurgir del cine independiente, abriendo camino a muchos otros jóvenes directores desconocidos y suscitando el interés por las historias pequeñas y, como se las empezaría a llamar más tarde, minimalistas. Su descriptivo título fue imitado hasta la saciedad.
  • Fue el primer éxito relativamente importante surgido del festival de Sundance, que hasta entonces era un certamen prácticamente desconocido. A raíz de Sexo, mentiras y cintas de video el número de periodistas que cubrían el certamen, y el número de estrellas que lo visitaban, creció exponencialmente.

Sobre el director:

Nacido en 1963 en Atlanta, Steven Soderbergh es responsable de una irregular carrera llena de éxitos, también de fracasos, de cine comercial y también de películas sin grandes pretensiones. Tras el boom de su primer film, Sexo, mentiras y cintas de video, su carrera derivó por una serie de películas poco logradas. No obstante, logró hacer contactos importantes en Hollywood, como George Clooney o Julia Roberts, que le permitirían resurgir con Erin Brockovich y con Traffic (ambas de 2000); esta última le valió el Oscar a mejor director. Actualmente es un nombre con peso en los grandes estudios y se dedica, además de dirigir, a producir películas de otros. El sexo y el erotismo no han tenido apenas cabida en su filmografía después de su opera prima, a la que se puede considerar como una rareza en su carrera.

Enlaces:

http://spanish.imdb.com/title/tt0098724/
http://tiendacine.terra.es/index.aspx?pg=articulo&Ar=3847&peli=sexo,_mentiras_y_cintas_de_video