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04 septiembre 2008

Todo sobre mi madre: naturalidad surrealista

Todo sobre mi madre. España, 1999.

Director y guionista: Pedro Almodóvar

Intérpretes: Cecilia Roth, Antonia Sanjuan, Penélope Cruz, Marisa Paredes

Temáticas de interés: Transexualidad, machismo, lesbianismo, prostitución

Sinopsis:

Manuela pierde a su hijo adolescente cuando éste es atropellado por un coche, justo cuando tenía la intención de revelarle por fin al muchacho la identidad de su padre. Este último, que tampoco sabe que tiene un hijo, cambió años atrás su nombre, Esteban, por Lola y se dedica a la prostitución en Barcelona. Allí se dirige Manuela para comunicarle la noticia; buscando a Lola conoce a la hermana Rosa, una joven monja que reparte preservativos entre las travestis y que oculta un inesperado secreto: espera un hijo de Lola.

Comentario:

Tras una serie de películas de no muy buenos resultados durante los años 90, Almodóvar logró con Todo sobre mi madre lo que nadie esperaba: un éxito y una repercusión internacional todavía superiores a los obtenidos con su cine de la década anterior. Es cierto que para ello volvió a repetir en buena medida en esta película el esquema de su obra maestra Mujeres al borde de un ataque de nervios. Ambas películas se articulan en torno a un personaje femenino central muy fuerte que atraviesa una grave crisis personal de la que la distraerán los problemas de otras mujeres de las que en cierta forma tendrá que hacerse cargo.

Estas mujeres almodovarianas tan positivas y capaces de ayudar y ser una guía para otras mujeres son al mismo tiempo vulnerables emocionalmente, por lo que han sufrido relaciones de pareja poco satisfactorias o incluso abusivas. Lola, que según Manuela tiene lo peor de un hombre y lo peor de una mujer, juega con las mujeres de forma muy parecida a como lo hacía el galán que abandonaba a Pepa, la protagonista de Mujeres al borde ... Curiosamente, el haberse convertido él mismo en mujer no mitiga para nada su conducta machista y su misoginia. Lola es una especie de encarnación del mal y de la muerte (Manuela le comenta al final del film lo apropiado de encontrársela en un cementerio) que exorciza al mismo tiempo muchos fantasmas del director presentes habitualmente en su cine, como los transexuales, los hombres machistas que hacen daño a las mujeres, las mujeres con grandes pechos, la paternidad, etc.

Pese a lo estilizado e inverosímil que resulta este personaje, precisamente el gran mérito de la película es narrar con toda naturalidad y sencillez una trama a priori surrealista y delirante de monjas embarazadas de travestis, divas del teatro lesbianas con novias heroinómanas, camioneros que se operan y se convierten en prostitutas, etc. La normalidad con la que se viven todas estas situaciones gracias a la maestría de Almodóvar como narrador, que en esta película llega probablemente a su cumbre, es lo que hace que Todo sobre mi madre, sin tener que lucir banderas de ninguna clase ni dar ningún mensaje explícito, sea todo un alegato en favor de las mujeres, puesto que los hombres son completamente secundarios en la trama, y sobre todo del respeto a las más diversas formas de vida.

Como inconveniente podría reprocharse que la exagerada posmodernidad del director, que en ningún momento disimula que su guión se inspira en otras películas, puede provocar una cierta desconexión emocional en un drama que pretende ser intenso y desgarrado. Por ejemplo, el accidente en el que el hijo de Manuela muere atropellado mientras intenta conseguir un autógrafo de su ídolo está directamente copiado, incluso en su planificación, de Opening night, por lo que la escena no funciona emocionalmente sino sólo como un guiño cinéfilo para el espectador que conozca el film de John Cassavettes. Así mismo, que en otro momento de la película un personaje le reproche a Manuela que sea igual que Eva Harrington, la protagonista de Eva al desnudo, resulta un diálogo más propio del show de una drag queen que de un personaje femenino dramático.




Escenas destacadas:

  • Manuela recorre la zona de travestis de Barcelona en busca de Lola. Un plano cenital nos muestra un enorme, peligroso y bastante dantesco escenario de coches y tacones altos.
  • La coincidencia de Rosa, Agrado y Huma en el apartamento de Manuela da origen a una especie de fiesta de chicas en la que la monja Rosa se suelta el pelo declarando su fascinación por las pollas y Agrado acaba contando a Huma su evolución de camionero a prostituta transexual.
  • Los problemas privados de Huma Rojo, la diva teatral, y de su amante Nina obligan a suspender la función. Agrado se ofrece a entretener a los espectadores que quieran quedarse con un célebre monólogo en el que cuenta todas las operaciones que le han permitido convertirse en mujer.




Anécdotas:

  • Su enorme éxito comercial y de crítica levantó la carrera de Almodóvar llevándola a cumbres nunca alcanzadas hasta el momento por ningún cineasta español. Entre los principales premios conseguidos por el film figuran el Oscar a la mejor película extranjera, los Goya a mejor film y director del año y el mejor director en el festival de Cannes, donde se presentó ante la prensa. Dos millones y medio de espectadores vieron la película en España y casi otros dos millones en Francia.
  • La trama del film tiene elementos prestados principalmente de Opening night, en la que Gena Rowlands interpretaba a una diva del teatro alcohólica a la que se le aparecía el fantasma de una chica a la que habían atropellado mientras intentaba conseguir su autógrafo, y de Eva al desnudo, sobre una servicial joven que intentaba usurpar el puesto de otra estrella teatral. El título del film es una paráfrasis de All about Eve, título original de Eva al desnudo. Almodóvar explicita estas referencias al final del film, que dedica a todas las actrices que han interpretado a otras actrices en el cine, además de a todas las madres.
  • La actriz Antonia Sanjuan, que alcanzó la popularidad gracias a esta película interpretando a Agrado, compañera de profesión de Lola, siempre se ha negado a confirmar o a desmentir los rumores acerca de su transexualidad.
Sobre el director:

Pedro Almodóvar nace en Calzada de Calatrava (Ciudad Real) en 1949. Se traslada a Madrid en su juventud para trabajar en la compañía telefónica. En la capital comienza a llevar a cabo en sus ratos libres una serie de cortometrajes, preludio de la que será su primera película, Pepi Luci Bom y otras chicas del montón, llevada a cabo con gran precariedad de medios. Convertido rápidamente en uno de los personajes más emblemáticos de la llamada movida madrileña, el éxito comercial en España y la aceptación por parte de la crítica en el extranjero no se hacen esperar. Desde el comienzo, el sexo es uno de los ingredientes fundamentales del cine de Almodóvar. Plantando cara a los viejos mitos del machismo español, el director llena su cine de homosexuales, travestidos, mujeres sexualmente liberadas y dominantes, y machos ibéricos que se ven ridiculizados. Esta mezcla de crítica social y esperpento pretende epatar y llamar la atención, al mismo tiempo que reivindicar la libertad personal y sexual en un país recién salido de una dictadura y una época marcada por los tabúes religiosos.

Enlaces:

27 marzo 2008

Mi vida en rosa: juego de niños

Ma vie en rose. Bélgica, 1997.

Director: Alain Berliner

Guionistas: Alain Berliner y Chris Vander Stappen

Intérpretes: Michèle Laroque, Jean-Philippe Écoffey, Hélène Vincent, Georges Du Fresne

Temáticas de interés: transexualidad

Sinopsis:

Ludovic tiene siete años y le gusta vestirse con ropa de mujer. Sus padres se van inquietando cuando lo que consideran un juego parece ser más serio para el muchacho, que habla de convertirse en mujer cuando sea mayor y de casarse con otro niño del vecindario. La extravagancia del pequeño empezará a causarle problemas a él y a toda su familia.

Comentario:

Si ya temas como homosexualidad o transexualidad resultan controvertidos por sí, no digamos cuando hablamos de menores de edad. La vida sexual no existe legalmente antes de los 18 años y sigue perdurando la idea de que cualquier información que se les de a los menores acerca de sexualidad equivale a una propaganda que puede alterar incluso la orientación sexual del pequeño. De la misma forma no se ve como algo natural que un niño se haga preguntas acerca de su identidad sexual; Ludovic está a los siete años de edad rotundamente convencido de que es una niña y sus genitales masculinos son sólo fruto de un error que sueña con que se podrá reparar fácilmente cuando crezca. Muchos transexuales declaran que desde muy pequeños se sintieron siempre del otro sexo; no obstante, todos tendemos a filtrar los recuerdos de la infancia y darles mayor o menor relevancia en función de lo que somos o nos consideramos cuando llegamos a la edad adulta, además de que hasta hace poco sólo se admitía la transexualidad cuando iba acompañada de una operación quirúrgica y se exigía al transexual para reconocer su condición que respondiera a ese perfil de haberse sentido desde siempre en un cuerpo equivocado, por lo que tal vez muchos transexuales digan lo que se espera de ellos, que tal vez no responda exactamente a la verdad acerca de lo que pensaban y sentían en su infancia.

Si es más bien difícil saber si se dan en la realidad casos como el que presenta la película de niños que dicen tener claro que son mujeres a una tierna edad, es todavía más complicado el interpretar este hecho de forma adecuada. ¿El niño está pasando por una fase temporal de confusión o realmente será un transexual en su vida adulta? De hecho el caso contrario, de una niña que durante una época prefiriera vestirse con ropa de niño y no se sintiera muy contenta con su sexo, sería una fuente mucho menor de preocupaciones para sus padres, que no darían automáticamente por hecho que la niña es lesbiana o transexual, mientras que en un varón cualquier desviación del rol asignado a su sexo se considera un síntoma de homo o transexualidad.

El gran acierto de la película es alternar las luces y las sombras, no plantear una situación idílica e irreal en la que ser diferente no supusiera ningún problema ni tampoco cargar las tintas en exceso mostrando la vida de quien es distinto como una sucesión de calamidades y sufrimientos sin esperanza posible, como hace el film recientemente estrenado XXY. Los padres de Ludovic no son ni héroes ni monstruos; el resto de su entorno, un barrio burgués y conservador, si se muestra de forma más maniquea como hipócrita y represor. De hecho, cuando la costumbre del pequeño de vestirse de mujer provoca su expulsión del colegio, la película no aclara si se trata de una escuela pública o privada de carácter religioso. En el primer caso, esta discriminación no resultaría creíble.

Otro punto fuerte de Mi vida en rosa es que muestra que son los adultos los que provocan que los niños perciban a otros o se perciban a sí mismos como diferentes y rechacen estas diferencias. Lo que para los pequeños sólo es un juego es motivo de escándalo para los mayores; sus hijos no tardarán en imitar su conducta y ser intolerantes.



Escenas destacadas:

  • Ante sus problemas frente a un entorno que no lo comprende y que desearía que él fuera de otra manera, Ludovic se refugia en su fantasía, en la que su muñeca favorita, Pam, cobra vida y le ayuda a convertirse en la mujer que él desea ser.

Anécdotas:

  • Fue todo un éxito de crítica y obtuvo un gran número de premios en festivales, además del premio del cine europeo al mejor guión, una nominación al Cesar como mejor opera prima (puesto que se trata de una coproducción con Francia), al BAFTA como mejor película de habla no inglesa y, la guinda, el globo de oro en esa misma categoría.
  • El título original, Ma vie en rose, es una paráfrasis de La vie en rose, el famoso tema de Edith Piaf. Como en español, también en francés este título tiene un doble sentido: mi vida dulce o mi vida como homosexual. Mi vida rosa es también el título de una canción del grupo de pop español Los romeos.

Sobre el director:

Alain Berliner nace en Bruselas en 1963. Tras un par de cortometrajes, su debut en la dirección de largos se produce con Mi vida en rosa, un título de repercusión internacional. Al año siguiente no consiguió repetir el mismo éxito con El muro, una parábola sobre los problemas políticos de su país. Su última película estrenada entre nosotros fue Pasión por vivir, protagonizada por Demi Moore. Ha trabajado también como guionista y productor ocasional en películas y series de televisión.

Enlaces:

IMDB
Cineísmo

20 enero 2008

Queer as folk: la televisión entiende

Queer as folk. Reino Unido, 1999.

Directores: Sarah Harding y Charles McDougall

Guionista: Russell T. Davis

Intérpretes: Aidan Gillen, Craig Kelly, Charlie Hunnam

Temáticas de interés: Homosexualidad masculina

Sinopsis:


Un adolescente liga una noche con un treintañero en un bar gay; el chico deja la casa de sus padres porque se ha enamorado perdidamente de su compañero de cama, para el que sólo es uno más en su larguísima serie de conquistas. Será la familia del mejor amigo de su amante eventual, un joven un tanto inmaduro y secretamente enamorado también del Casanova, la que tenga que hacerse cargo del muchacho.

Comentario:

Queer as folk supuso un hito en la historia de la televisión por haber sido la primera teleserie en tratar abiertamente la homosexualidad con un enfoque destinado al público gay; con anterioridad habían existido personajes homosexuales secundarios en series como Enredo, una de las pioneras en los años 70, o incluso en folletines como Dinastía, pero se trataba de productos destinados a una audiencia heterosexual en los que la homosexualidad era una nota de color o exótica. En los años 90 Ellen DeGeneres salía del armario al mismo tiempo que el personaje de ficción al que interpretaba en la telecomedia Ellen, pero no por ello la serie dejaba de ser generalista; otras producciones empezaron entonces a contar con protagonistas homosexuales, como fue el caso de la española Tío Willy, pero su público potencial seguía siendo las familias heterosexuales (como evidencia el título) y su enfoque didáctico y políticamente correcto.

Queer as folk, en cambio, es el retrato de un grupo de personajes homosexuales orientado hacia un público también gay que identifica las situaciones y estereotipos que se le ofrecen y que no sólo admite sino que exige una mayor dosis de realismo y de diversidad. Libres de la tutela impuesta por la corrección política y el público familiar, los personajes gay dejan de tener el halo asexuado y aséptico que les había rodeado hasta ese momento y se liberan del pesado compromiso de representar cada uno de ellos a todos los homosexuales del planeta; pueden ser, dentro de su ficción, de carne y hueso y tener virtudes, defectos, ambiciones, frustraciones y una vida sexual.

La serie plantea tres estereotipos principales: un joven tímido y un tanto inmaduro con poca suerte en lo sentimental, su mejor amigo, el típico rompecorazones que se acuesta cada noche con uno o varios chicos distintos y los echa de casa a todo correr nada más subirse los pantalones, y un adolescente que acaba de salir de forma un tanto dramática del armario abandonando la casa de sus padres y siendo más o menos adoptado por el resto de personajes. Aunque el mundo de juerga nocturna y promiscuidad que se muestra no representa a toda la comunidad homosexual de una ciudad, sino más bien solamente a los habituales de lo que en España se denomina el ambiente, es decir, los bares y clubes nocturnos para público gay, Queer as folk ofrece una galería variada de comportamientos y actitudes, con personajes más románticos, más fríos o que viven su homosexualidad con mayor o menor secreto, desde el casado de pueblo que engaña a su mujer con hombres cada vez que visita la ciudad hasta la loca más desatada, pasando por quienes abordan su sexualidad de forma normal con sus amigos pero prefieren o tienen que ser discretos en su ambiente laboral. También se muestra la dificultad de desarrollar lazos afectivos en un mundo en el que el sexo es tan fácil de encontrar, e incluso lazos de amistad, puesto que la relación entre los dos personajes principales es en realidad la historia de un amor más o menos soterrado que impide a uno de ellos llevar adelante ninguna relación con otro chico y que halaga al otro, al Don Juan, animándole a manipular y alimentar de vez en cuando las esperanzas de su amigo, pese a saberse incapaz de corresponderlo.




Escenas destacadas:

  • El adolescente en plena escena victimista le reprocha a su mejor amiga que no comprende lo duro que es ser gay. Ella le responde con acierto: prueba a ser mujer y negra.
Anécdotas:

  • La serie original es británica y consta de tan sólo ocho capítulos. Lamentablemente, el éxito de la versión americana interrumpió su producción; es una lástima porque la producción inglesa es mucho más realista y cuenta con un diseño de personajes muy superior, frente a los ricos y guapos de la americana. Recomiendo encarecidamente la serie original, cuyos capítulos se pueden descargar de la red con divertidos subtítulos en español.
  • Tras ser serie de culto durante años entre los gays a través de descargas en Internet, Cuatro se atrevió finalmente a estrenar la versión americana en España.

Enlaces:

IMDB

Queer as folk (blog en español)

17 octubre 2007

Sigue soñando: El pícaro divorciado

Dream on. USA, 1990-96.

Creadores: John Landis, David Crane y Marta Kauffman

Intérpretes: Brian Benben, Wendie Malick, Dorien Wilson, Denny Dillon, Chris Demetral

Temáticas de interés: Promiscuidad

Sinopsis:

Tras su divorcio, Martin Tupper, un pequeño ejecutivo de una editorial, vive solo en un apartamento en Nueva York. Su ex-mujer, Judith, mantiene una buena relación con él pese a que tiene ya una nueva pareja estable. Además de intentar seguir ejerciendo de padre de un hijo preadolescente y de aguantar a su secretaria y su jefe, a Martin le resulta difícil aceptar la idea de que Judith tenga otra vida; no le cuesta conocer a chicas pero ninguna parece llenar el hueco dejado por su fracaso matrimonial.

Comentario:

Sex and the single father (el padre soltero y el sexo), el título de uno de los episodios de la serie, jugaba a parafrasear sex and the single girl, una película de los años 60 protagonizada por Natalie Wood que en España se llamó la pícara soltera. Sex and the single father hubiera sido también un nombre apropiado para esta telecomedia, un producto televisivo pionero por estar destinado a un público adulto y no familiar y por atreverse a mostrar sin tapujos ni recatos la vida de un divorciado con sus ligues, aventuras, éxitos y (más a menudo) fracasos amorosos. Rompiendo con la tradición televisiva de hablar solamente de padres y madres de familia, Martin Tupper era un estereotipo con el que podían identificarse muchos solteros, separados y divorciados de ambos sexos que viven solos y que representan un porcentaje cada vez más alto de la población de las grandes ciudades.

Martin no es ningún héroe ni ningún inocente; es joven, atractivo y tiene un buen trabajo, por lo que no le faltan las conquistas. Aunque supuestamente busca una pareja estable, rara vez pasa de una segunda o tercera cita con ninguna chica. La razón, de la que él es consciente a medias, es que sigue enamorado de su ex-mujer, Judith, y, aunque sea cada vez más evidente que nunca volverán a estar juntos, no consigue dejar de encontrarse bajo su influjo. A ello ayuda la estrecha amistad que siguen manteniendo Martin y Judith; incapaz de admitir una vida sin ella, Martin la mantiene como amiga; el hijo que ambos tienen en común es una perfecta excusa para pasar cada dos por tres por el piso de su ex o invitarla a ella al suyo. Él paga un alto precio (la soledad) por esta amistad, cuyo objetivo inconfesable es dejar el terreno abonado para que ella vuelva un día con él, por muy remota que sea esa posibilidad, y ella, aunque sea más reacia a esta relación tan estrecha con su ex, tampoco es del todo inocente: probablemente la complace el saber que tiene a dos hombres a sus pies, su actual y su antigua pareja.

Sigue soñando pone en tono de comedia esta situación de dependencia de la ex-pareja muy típica en los divorciados y separados. Martin es además especialmente propenso a esta condición desvalida por su carácter infantil, que se muestra por las películas antiguas que están en su cabeza constantemente; los títulos de crédito de cada capítulo nos lo muestran de pequeño viendo la televisión bajo la vigilancia de su madre; una elipsis cambia al Martin niño por el adulto, igualmente dormido frente al televisor. Esto, unido al título, Sigue soñando, nos anuncian que Martin es inmaduro, necesitado de una mujer con carácter que sustituya a su madre, y un tanto buenazo. Frente al éxito de su mejor amigo, Eddie Charles, típico tiburón que presenta un programa basura de éxito y que se liga a las chicas más espectaculares, y al nuevo marido de su ex, un médico Don Perfecto cuya beatitud tortura a Martin constantemente, el protagonista no consigue ascender en un trabajo probablemente inferior a su valía, en el que además no es capaz de imponerse a una secretaria descarada y a un jefe nuevo rico y hortera. Este continuo sentimiento de humillación se muestra de forma muy divertida mediante imágenes de películas antiguas de las que Martín veía de pequeño frente al televisor, y que actúan como una voz en off que nos introduce en lo que piensa y siente en cada momento.

Escenas destacadas:
  • Martin explica a su hijo de catorce años cómo se utiliza un preservativo. Para ello coge un plátano, lo pela y le pone un preservativo explicando cada detalle de forma muy didáctica.
  • Las escenas de sexo suelen representarse mediante insertos de películas antiguas con flores que se abren, fuentes o pozos de petróleo que manan en abundancia.
  • Tobby, la secretaria de Martin, tiene un sorprendente éxito con el cliente de una línea erótica que ha llamado a la oficina por error. Cuando Martin se da cuenta, la secretaria dirige un exitoso número de teléfono sadomasoquista.
Anécdotas:
  • John Landis, director de Un hombre lobo americano en Londres entre otras películas, tuvo la idea de aprovechar el abundante material de archivo del que disponía la compañía Universal en una comedia televisiva en la que se intercalarían estas imágenes del recuerdo en la trama de cada episodio.
  • Se trataba de una producción para televisión por cable, por lo que se permitían escenas de desnudo y un contenido más adulto de lo habitual en una telecomedia. Logró un éxito considerable como serie de culto con algunas nominaciones a los Emmy y se mantuvo a lo largo de seis temporadas.
  • En España fue emitida en abierto por Canal + durante los fines de semana. Por desgracia no está editada en DVD en nuestro país; las dos primeras temporadas pueden conseguirse importándolas desde países anglosajones o descargándolas desde Emule u otros programas peer to peer.

Enlaces:

IMDB

TV.com (inglés; incluye guía de episodios y fechas de emisión)

14 junio 2007

La ardilla roja: machismo onírico

La ardilla roja. España, 1993.

Director: Julio Medem

Guionista: Julio Medem

Intérpretes: Emma Suárez, Nancho Novo, Carmelo Gómez, Karra Elejalde, María Barranco

Temáticas de interés: machismo

Sinopsis:

Jota está a punto de suicidarse pero no encuentra el valor para hacerlo. En ese momento es testigo del accidente de una motorista. La acompaña al hospital; la joven sufre amnesia y Jota aprovecha la ocasión para hacerse pasar por su novio. Le dice que su nombre es Lisa y se la lleva a un camping, en teoría para hacerle recuperar la memoria, pero en realidad con la intención de que nadie la encuentre allí y poder prolongar la mentira durante más tiempo.

Comentario:

Aunque tal vez esa no fuera la intención del director, La ardilla roja es uno de los estudios más brillantes que se han llevado a cabo en el cine español sobre el machismo y los juegos de poder a los que éste lleva en las relaciones de pareja. Los roles sexuales establecidos para ellos y para ellas llevan a hombre y mujer a competir y a mentirse en lugar de confiar el uno en el otro. La película muestra esta situación a partir de una pareja ficticia basada en el engaño y en una dominación masculina que no sabemos si es real o igualmente postiza.

Jota le miente a Lisa; aprovechando su amnesia se la lleva con él, la secuestra, aunque sea un rapto más o menos consentido, para intentar llevar a cabo la fantasía machista suprema: ser el Pigmalión total de su chica, inventarle un nombre (puesto que ella no se llama Lisa) y una personalidad, probablemente la misma, o tal vez la opuesta, que la de su novia anterior, con la que se obsesionó hasta encontrarse al borde del suicidio. Ella no recela y al principio acepta todo lo que él propone sin cuestionárselo, disfruta encarnando a su fantasía erótica.

Pero el juego del machismo es eso, un juego, en el que la mujer finge someterse para enganchar al hombre y tener poder sobre él. Casi desde el principio, Lisa da indicios de ser algo más que la víctima que finge ser; ni Jota ni el espectador tienen claro si su amnesia es real, así que el juego de la mentira es mutuo y los puestos de dominante y dominado se intercambian constantemente. Para reforzar la parábola, Medem introduce en el camping a otra pareja que sí representa el cliché del poder patriarcal: un marido déspota y un ama de casa llorona.

La pregunta ante La ardilla roja es hasta qué punto el personaje de Lisa, juguetona, sensual, manipuladora, aparentemente frágil pero en realidad más fuerte que los hombres, es un estereotipo machista intencionado o no, es decir, si Medem critica el machismo en su concepción de los personajes o cae en él. Aunque su condena del patriarcado tradicional es evidente, su postura respecto a la otra cara del machismo, el matriarcado típico de todo el norte de España con sus hombres desvalidos y dependientes de la mujer dulce pero en realidad dominante, es más ambigua, como lo es la relación de Lisa con Félix, el marido del que está huyendo, como nos enteraremos más tarde. ¿Quién de los dos es la víctima? ¿Él es un maltratador o ella una mujer fatal que enloquece a los hombres? ¿Quién gana y quién pierde en el juego del machismo? Sea como sea está claro que nadie, el final feliz de la historia sólo puede llegar cuando ambos se desembarazan de las mentiras y consiguen olvidar sus roles y confiar el uno en el otro.

Escenas destacadas:

  • Haciendo un ejercicio para recuperar la memoria, Lisa empieza a hablar de cosas que le gustan. Para estupefacción de Jota, empieza a llevar la conversación por derroteros subidos de tono dando detalles sobre cosas que le gusta hacer en la cama.
  • Félix, el marido de Lisa, la encuentra en el camping y viene a buscarla. Le dice que sin ella está sin vida, ni siquiera puede sangrar, y para demostrarlo se corta la cara con unas tijeras a la vista de todos los veraneantes.

Anécdotas:
  • Curiosamente, existe en la realidad un camping llamado La ardilla roja, como el de la película, y está situado cerca de la localidad madrileña de San Martín de Valdeiglesias.
  • Su mala distribución y nula promoción la hicieron pasar muy desapercibida en taquilla. La reacción entre los críticos fue muy dispar, oscilando entre quienes la rechazaban violentamente y quienes la consideraban una de las obras más singulares y destacadas de esa época en el cine español. El tiempo les dio la razón a estos últimos: Julio Medem fue considerado un valor sobre el que merecía la pena apostar y no le faltarían los éxitos de taquilla más adelante.
  • Se presentó en el festival de Cannes fuera de la sección oficial, con relativo éxito. Consiguió unos cuantos premios de pequeña y mediana categoría, además de tres nominaciones a los Goya (mejor actriz, actriz secundaria y banda sonora, apartado en la que el hoy prestigioso Alberto Iglesias salió triunfador).

Sobre el director:

Julio Medem nace en San Sebastián en 1958. Estudia medicina, pero su interés acaba decantándose por la crítica de cine y posteriormente por la realización de modestos cortometrajes. Su opera prima Vacas (1992) supone una revolución estética y narrativa en el anquilosado cine español de esa época. Su audaz puesta en escena, basada en encuadres poco habituales que toman el punto de vista de la naturaleza, juegos con el montaje y un guión lleno de capas y metáforas, provoca reacciones enfrentadas entre la crítica. Su segunda película, La ardilla roja (1993), probablemente la mejor de su filmografía, es una inteligente sátira sobre el machismo a la vez que una inusual comedia romántica. Con Los amantes del círculo polar (1998) y Lucía y el sexo consigue por fin el éxito comercial y el reconocimiento como uno de los principales directores del cine español, aunque a costa de simplificar el contenido de sus películas. A continuación, en un sorprendente giro, decide dedicarse al documental político con La pelota vasca (2003), una película muy pobre a todos los niveles en comparación con su cine anterior, pero que sin embargo alcanza una gran taquilla a causa de la controversia que origina. En todo su cine - con la evidente excepción de La pelota vasca- la sensualidad está muy presente, sobrevolando las historias.

12 enero 2007

El infierno: frente al abismo de los celos

L’enfer. Francia, 1994.

Director : Claude Chabrol

Guionistas : Claude Chabrol y Henri-Georges Clouzot

Intérpretes: François Cluzet, Emmanuelle Béart

Temáticas de interés : obsesión, adulterio

Sinopsis:

Paul y su mujer Nelly han acondicionado un hotel rural donde recibirán a huéspedes que pasen sus vacaciones y fines de semana en el campo. Han hecho una gran inversión, tienen deudas y Paul se encuentra nervioso y estresado. Además, últimamente está empezando a oír voces en su cabeza que le dicen que su mujer le es infiel y que todo el mundo lo sabe.

Comentario:

Aparte de las adaptaciones de Otello, la famosa obra de Shakespeare, el tema de los celos ha sido abordado en el cine con gran acierto en dos películas: la que nos ocupa y Él, un melodrama con toques perversos y fetichistas muy propio de la etapa mexicana de Luis Buñuel, que, al igual que El infierno, ofrecía una muy buena descripción clínica de esta enfermedad. Por razones culturales bien conocidas, no es de extrañar que las dos películas sean obras de directores latinos, uno de ellos español afincado en México y el otro francés. Ambos films muestran el progresivo deterioro mental, el infierno, que el celoso sufre y hace sufrir a su pareja.

Paul, el protagonista de El infierno, empieza a tener problemas para conciliar el sueño. Parece lógico por lo complicado de las deudas y las obras a las que tiene que hacer frente para levantar el hotel con el que vivirán él, su mujer y su pequeño hijo, pero las voces que oye en ocasiones en el interior de su cabeza nos dicen que sufre algo más grave que simple estrés. El oír voces que no existen es un típico síntoma de un brote esquizofrénico, que pronto irá tomando forma en los celos que empiezan a atormentarle cada vez más. Nelly, su mujer, es hedonista e infantil; le gusta vestirse como una niña, con vestiditos muy cortos, seducir y gustar a los clientes. Su inmadurez la hace ser el prototipo de esposa a la antigua, para la cual la función de una mujer es dedicarse a las relaciones sociales y ser la chica guapa y simpática que va de compras, cuida del bebé y vive en una adolescencia permanente, mientras su marido se encarga de las facturas, la gestión del negocio y las cosas de mayores. Por ello, cuando Paul se ve superado por las circunstancias y su enfermedad empieza a manifestarse, ella no sabe ni mucho menos darle la ayuda que necesita y va a ser al mismo tiempo víctima y cómplice del peligroso proceso autodestructivo que se está iniciando en la pareja.

En los países mediterráneos, los celos tienden a verse con condescendencia como algo normal, incluso como una muestra de amor, o tal vez como un defecto leve. En realidad se trata de una patología cuya causa no es desde luego que la otra persona dé motivos para que su pareja tenga celos (eso sería como decir que la mujer maltratada lo es porque se porta mal y hace falta enderezarla a golpes), sino un profundo complejo de inferioridad y una muy baja autoestima. La persona celosa no se quiere a sí misma, es por lo tanto también incapaz de amar a su pareja, y piensa que ésta comparte el mismo sentimiento de desprecio y está con él, o con ella, por interés o porque no puede estar con otra persona, pero que cuando encuentre a otra pareja lo abandonará. Además, con su comportamiento obsesivo consigue muchas veces que su pesadilla se haga realidad: harta de sentirse espiada, acosada y de que no confíen en ella, la pareja del celoso pronto empezará a mentirle para evitar escenas, desconfianzas y reproches, la confianza y la convivencia entre ambos se verán muy afectadas, y es probable que, efectivamente, acabe engañándolo y dejándolo por otra persona, con lo cual el celoso ve confirmadas y reforzadas sus sospechas, y probablemente se mostrará aún más desconfiado y posesivo con su siguiente pareja.

En la película, no sabemos si Paul había tenido problemas con otras mujeres antes de casarse con Nelly, pero está claro que la causa de su desconfianza está en su cabeza, y no en que su esposa vista de forma provocativa o flirtee un poco con otros hombres, aunque para mantener el interés dramático el film juegue a la ambigüedad de una forma un tanto perversa, sin que tengamos claro si ella quiere seducir a otros hombres o si es la mente enferma de Paul la que ve las cosas así. En cualquier caso, el grave error que ella comete es intentar aplacar los celos siguiéndole el juego a su marido, dejando de salir y encerrándose en casa, con lo cual sólo consigue empeorar las cosas. No tomará medidas ni pedirá ayuda psiquiátrica hasta que la situación esté totalmente fuera de control y haya desembocado en malos tratos graves, de los que los celos suelen ser la antesala. El infierno es una película de fácil visión por su calidad y el buen hacer del director y los protagonistas, pero muy dura y por desgracia terriblemente certera.

Escenas destacadas:

  • Nelly coge el autobús para ir al pueblo y se despide de su marido, que la mira desde la ventana. En el gesto que hace al despedirse, su mano hace durante un brevísimo tiempo el gesto de poner los cuernos, con los dedos índice y meñique hacia arriba.
  • Un cliente pone ante el resto de los huéspedes del hotel el video que ha grabado durante los días anteriores. Al aparecer imágenes de Nelly, Paul la ve en la pantalla besándose con uno de los clientes y piensa que los demás están viendo lo mismo que él, por lo que interrumpe la exhibición del video a gritos.

Anécdotas:

  • L’enfer era un proyecto inacabado emprendido por el genio del cine negro francés anterior a Chabrol, Henri-Georges Clouzot, en 1964. Tras varios días de rodaje, Clouzot tuvo que abandonar la película al sufrir un infarto. Romy Schneider iba a interpretar el papel de la esposa y Jean-Louis Trintignant el del marido. El guión original de Clouzot no era lineal como el de la versión de Chabrol, sino que comenzaba con la esposa atada a la cama y tenía una moderna y confusa estructura de flash-backs.
  • El film acaba con un cartel de sans fin (sin fin), ya que, según Chabrol, los tormentos del infierno no pueden tener final.

Sobre el director:

Claude Chabrol nace en París en 1930. Junto con François Truffaut, Jean-Luc Godard, Eric Rohmer y Alain Resnais, forma parte de la llamada nouvelle vague que va a revolucionar el celuloide francés de finales de los 60 y que sentará las bases del cine moderno en todo el mundo. Dentro de esta corriente, Chabrol llevará a cabo un muy particular cine negro especializado en diseccionar las neurosis y los conflictos personales y familiares de pequeñoburgueses que viven en ciudades de provincias, inspirándose muchas veces en historias que lee en la sección de sucesos de los periódicos. El sexo y el erotismo un tanto malsanos forman parte de los secretos que suelen esconder sus personajes.

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02 enero 2007

Jamón jamón: sexo ibérico

Jamón, jamón. España, 1992.

Director : Bigas Luna

Guionistas : Bigas Luna y Cuca Canals

Intérpretes: Penélope Cruz, Javier Bardem, Jordi Mollà, Stefania Sandrelli, Juan Diego, Anna Galiena

Temáticas de interés : Machismo, adulterio

Sinopsis:

Silvia, la hija de la dueña del puticlub de un pueblo del interior de España, sale con José Luis, hijo de una de las familias ricas del lugar. La madre de José Luis se opone a esa relación y le paga a un macarrilla, Raúl, para que la seduzca.

Comentario:

Con Jamón, jamón, uno de sus títulos más ambiciosos, Bigas Luna pretende llevar a cabo, de forma muy consciente, todo un retrato de España. Para ello rueda la película en los Monegros, uno de los paisajes españoles por antonomasia, y utiliza con descaro varios símbolos patrios: aparte de la gastronomía más típica, paella, tortilla, jamón y ajo, y del toro de Osborne, los personajes del guión no podían funcionar mejor como estereotipos de lo latino. En este último aspecto, esta es la película en la que el siempre polémico y poco sutil realizador logró un mayor equilibrio al retratar el machismo y los tics de la España profunda situándose en el filo entre la crítica y la exaltación, algo que no lograría en películas posteriores más zafias como Huevos de oro o Bámbola.

Pese a ser por lo general uno de los cineastas más vapuleados por los colectivos feministas, en esta ocasión Bigas Luna (que suele escribir sus guiones a dúo con una mujer, Cuca Canals) da una visión profundamente matriarcal de la sociedad española oculta tras una capa superficial de machismo. Los hombres en su película, y probablemente también fuera de ella, gritan, golpean, y se exhiben para parecer dominantes cara a la galería, pero de puertas para dentro son las mujeres quienes toman las decisiones. La madre de Silvia echó a su marido de casa, es de suponer que por violento e indeseable; en casa de José Luis, el padre no está ausente en teoría, y además es el hombre de empresa que supuestamente sostiene a la familia, pero la realidad es que vive totalmente anulado por su mujer y es un cero a la izquierda en su propio hogar, por lo que suele refugiarse en los maternales brazos de Anna Galiena, dueña del puticlub del pueblo, al que también acude su hijo José Luis. Frente a la madre castrante que estropea a su hijo tratándolo con mimos de niño que rozan el incesto, la prostituta aparece como la cara positiva del poder matriarcal, que aparte de proporcionar el reposo del guerrero a los hombres del lugar, ha criado sola a su familia y ayuda a su hija cuando esta la necesita, pero por lo demás la deja actuar a su aire.

Así pues, Jamón, jamón resulta ser un cuento de hadas con una heroína inocente (Penélope Cruz en su primer papel) enfrentada a una malvada madrastra-bruja y protegida por una madre-hada. Las mujeres son las que actúan y las que deciden con quien se acuestan y cuando lo hacen, mientras que los hombres, chulos, inmaduros, esclavos de su apetito sexual e incapaces de tomar decisiones de ningún tipo, son títeres de ellas que, además, cuando reaccionan, lo hacen con la fuerza bruta ocasionando la tragedia. El culebrón se ve aderezado y retorcido con sexo a múltiples bandas (cada personaje del film se acuesta al menos con otros dos), configurando una obra muy excesiva y un tanto forzada y grotesca, dotada, eso sí, de una atrayente puesta en escena tan efectista como efectiva.

Escenas destacadas:

  • Raúl y un amigo se quitan la ropa, entran en el corral de las vaquillas de noche e intentan torearlas. El hacerlo desnudos le provoca una erección a uno de ellos; al ser descubiertos, tendrán que escapar corriendo.
  • La madre de José Luis seduce a Raúl. Intimidado por una mujer de más edad y experiencia, Raúl tiene problemas de impotencia, que ella sabe solucionar.
  • En plena rabieta al descubrir que Silvia lo engaña, José Luis se sube a una de las famosas vallas del toro de Osborne y lo golpea hasta arrancarle la parte que representa los testículos del animal.
  • José Luis y Raúl se pelean por Silvia en un duelo a jamonazos, utilizando la pata de jamón como arma.

Anécdotas:

  • Jamón, jamón fue una apuesta por los nuevos actores que rompía con una época de un gran anquilosamiento del cine español, en la que todos los papeles estaban en manos de un reducido grupo de intérpretes (Jorge Sanz, Maribel Verdú, Gabino Diego, María Barranco) más bien poco apreciados por el público. Jordi Mollà, y sobre todo Penélope Cruz y Javier Bardem, reavivaron el star-sytem nacional iniciando carreras de gran éxito.
  • La acogida del público hacia el film fue buena, con más de 600.000 espectadores en España; en general también consiguió buenas críticas en la prensa.
  • Obtuvo el León de Plata (premio a la segunda mejor película) en el festival de Venecia de 1992. En los premios Goya de ese año logró nominaciones en las principales categorías: película, director, actor y actriz protagonista, pero se fue de vacío. El gato al agua se lo llevó ese año Belle Epoque de Fernando Trueba.
  • En vista del éxito, Bigas Luna decidió que la película era el comienzo de una trilogía sobre España que continuaría con Huevos de oro (1993) y La teta y la luna (1994): la primera tuvo buena respuesta de taquilla pero muy mala crítica, y la segunda pasó muy desapercibida a todos los niveles.

Sobre el director:

Bigas Luna nace en Barcelona en 1946 e inicia su carrera cinematográfica a finales de los años 70. Títulos como Bilbao (1978) o Caniche (1979) ya definen un estilo comercial y sensacionalista, además de un erotismo sofisticado, elementos hasta entonces poco frecuentes en el cine español. Tras algunos films de escaso éxito durante los años 80, Las edades de Lulú (1990), adaptación del best-seller de Almudena Grandes, lo relanza como uno de los principales erotómanos de nuestro cine, además de abrirle mercados en Francia y sobre todo en Italia. Desde entonces le gusta mezclar películas más crudas y explícitas con otras más románticas y oníricas, aunque nunca ha vuelto a repetir el éxito de Las edades de Lulú o Jamón, jamón. Tras cinco años de ausencia en las pantallas, ha estrenado hace poco Yo soy la Juani (2006).

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24 octubre 2006

Kadosh: Sexo sin placer para honrar a Dios

Kadosh. Israel - Francia, 1999.

Director: Amos Gitai

Guionistas: Eliette Abecassis y Amos Gitai.

Intérpretes: Yael Abecassis, Yoram Hattab, Meital Barda, Uri Klauzner

Temáticas de interés: represión

Sinopsis:

Rivka y Meir son un matrimonio del barrio ultraortodoxo de Jerusalén; se quieren pero no tienen hijos, por lo que según el rabino, máxima autoridad en la zona, Rivka debe repudiar a su mujer y escoger a otra con la que pueda tener descendencia. Por su parte, la hermana de Meir, Malka, se ve empujada a casarse con Yossef, un integrista religioso al que no ama.

Comentario:

Kadosh (sagrado) se adentra, mezclando la frialdad y sencillez propias del documental con el melodrama, en el mundo cerrado de los judíos ultraortodoxos. Este colectivo no trabaja ni tiene más actividad que rezar, estudiar el Talmud y los libros sagrados, y perpetuar tradiciones y ritos milenarios. Con tan poco contacto con la vida cotidiana, es fácil imaginar el grado de alienación y lavado de cerebro que los interminables debates teológicos producen en estos estudiosos. Esta comunidad, como cualquier otro grupo integrista de cualquier otra religión, es una secta regida por normas ancestrales en la que la obediencia a los líderes religiosos es ciega. Sólo en este contexto puede entenderse que Rivka, el marido de la protagonista, tenga que plantearse el abandonarla por estéril según la antigua ley judía.

La situación que plantea la película es extrema y poco habitual según sus detractores, que acusan al director, Amos Gitai, de sensacionalista y de dar una visión estereotipada y superficial de la comunidad ultraortodoxa. Es difícil saber a quien creer, pero al margen de que ciertos detalles concretos sean realistas o exagerados, Kadosh plantea y muestra que una de las bases principales de la sociedad teocrática es la profunda represión del instinto sexual. Desde esta visión del mundo y del hombre, el sexo es algo bajo que sólo alcanza cierta dignidad cuando su fin es la procreación dentro del matrimonio religioso, y aún entonces dejarse llevar por el placer o la sensualidad se contempla como un pecado.

Esta idea va unida a la degradación de la mujer, cuya virtud se reduce a preservar su virginidad antes del matrimonio, a avergonzarse y ocultarse durante la menstruación, y a encargarse de todas las tareas cotidianas que de otra manera apartarían a su marido del estudio y el rezo, las actividades nobles que a ellas les están vetadas. Las dos hermanas protagonistas de la película tienen diferentes puntos de vista ante tal escasez de oportunidades: una de ellas, más convencional, intenta amoldarse a lo que se espera de ella pero le es imposible al no tener hijos, mientras que la otra, más rompedora, quiere vivir su sexualidad de manera libre con un hombre de fuera de la comunidad, pero esto le supone romper con todo el mundo que conoce, por lo que en un principio accede al matrimonio que le imponen.

Escenas destacadas:

  • Malka tiene que demostrar su virginidad delante de una matrona antes del matrimonio.
  • Cuando llega la noche de bodas, Yossef se coloca encima de su esposa. Le levanta el camisón sin llegar a desnudarla, y apenas la toca mientras reza y lleva a cabo de forma fría y clínica una de las penetraciones menos eróticas de la historia del cine.

Anécdotas:

  • El coguionista y algunos de los actores de la película son profundamente religiosos, a pesar de lo cual colaboraron en un proyecto muy criticado en Israel por dar una visión supuestamente tendenciosa y simplona de los ultraortodoxos.
  • Se presentó en el festival de cine de Cannes de 1999. En Francia tuvo un discreto éxito en taquilla, con 150.000 espectadores. Ha sido estrenada en muchos países, aunque España no está entre ellos: en nuestro país sólo puede verse en DVD, donde se ha editado junto con otras películas de Amos Gitai.

Sobre el director:

Nacido en 1950 en Haifa, Israel, Amos Gitai es el director más conocido de ese país internacionalmente. Como suele ocurrir en estos casos, sus películas tienen un gran éxito en los festivales de cine del extranjero, mientras que en Israel se le acusa precisamente de hacer un cine de postal con un tratamiento muy plano de los problemas de su país. Pocas de sus películas se han podido ver en España, siendo Zona libre la última de ellas. Por este motivo, es difícil saber si el sexo o la represión sexual son temas habituales en su cine; sí parece serlo el conflicto entre el sionismo y el mundo árabe en películas como Kippur, la ya mencionada Zona libre, o su capítulo para la pésima película de episodios 11 de septiembre.

Enlaces:

http://spanish.imdb.com/title/tt0189630/

http://www.fueradecampo.cl/paraver/ciclos/kadosh.htm

10 octubre 2006

Lunas de hiel: amor y sexo (auto)destructivos

Bitter moon. Francia – Reino Unido, 1992


Director: Roman Polanski

Guionistas: Gérard Brach, John Brownjohn y Roman Polanski

Intérpretes: Peter Coyote, Emmanuelle Seigner, Hugh Grant, Kristin Scott Thomas

Temáticas de interés: Obsesión, sadomasoquismo

Sinopsis:

Nigel y Fiona, un matrimonio inglés en crisis, emprenden una segunda luna de miel en un crucero para intentar reflotar su relación. Nigel entra en contacto con una extraña pareja, Oscar y Mimi. Ella le provoca, con el beneplácito de su marido al parecer. Este último busca la compañía de Nigel para contarle su torturada historia de amor con Mimi.

Comentario:

Roman Polanski, director amante de las relaciones turbias, lleva a cabo en Lunas de hiel un viaje desde los cielos hasta los infiernos de la vida en pareja. El primer encuentro de Oscar y Mimi cumple con todos los clichés románticos: un autobús de París, un escritor americano amante de la vida bohemia, un hombre que ve sus fantasías eróticas hacerse realidad en una jovencita, y una chica que a su vez ve satisfecho otro típico sueño, el de ser musa de un artista mayor que ella, al que puede idolatrar y que la hace sentirse protegida.

Este habría sido el final feliz de cualquier película; sin embargo aquí es sólo el comienzo. ¿Qué pasa después de que el chico y la chica se conocen y se van a vivir juntos, en teoría para siempre? Pues si el sueño no es más que eso, un sueño, y si ninguno de los dos está realmente enamorado de la otra persona, sino sólo de la fantasía romántica que han proyectado sobre ella, el espejismo acabará rompiéndose y el sueño volvíéndose pesadilla. Oscar ha tenido probablemente otras Mimis en su vida, y la realidad es que la actual es sólo una más de ellas: como muchos artistas, es inmaduro, egocéntrico, se siente fracasado, y se desprecia a sí mismo. Y nada más fácil que volcar ese desprecio en Mimi, que también tiene la autoestima a ras de suelo. Prototipo de mujer débil y víctima, prefiere la comodidad de ser el objeto de deseo de un hombre más mayor a una relación más equilibrada en la que tenga que tomar decisiones y enfrentarse a la vida.

Tras el breve período de felicidad inicial de la pareja, empieza el aburrimiento, que al principio tratan de subsanar con nuevas fantasías eróticas cada vez más peligrosas, como humillar al otro o flirtear con un tercero delante de los demás. Oscar, más racional, intenta por todos los medios cortar la relación antes de que lleguen a hacerse daño de verdad. Pero Mimi ya ha desarrollado una dependencia patológica y, sin mostrar ninguna dignidad ni respeto hacia sí misma, está dispuesta a todo con tal de seguir con él, aún sabiendo que la relación no se basará en el amor sino en la humillación y el desprecio mutuos. Tan falto de personalidad y de amor propio como ella, él acepta el juego autodestructivo y se divierte sometiéndola a todo tipo de vejaciones hasta llegar a la que para ella es la peor de todas: abandonarla.

En lugar de olvidarse por fin de él, ella volverá cuando él esté enfermo para continuar con su enfermiza relación, aunque ahora cambiando los roles, porque ella pasa a ser la déspota, y quitándose cualquier careta: ambos han dejado ya de engañarse a sí mismos y asumen su morbosa dependencia de este (auto)destructivo juego. Hacer daño al otro y al mismo tiempo a sí mismos es el objetivo de sus vidas.

Lunas de hiel dramatiza llevando hasta los extremos más bizarros un proceso degenerativo que, en mayor o menor medida, sí puede darse en algunas o en muchas parejas. Oscar y Mimi son un peligroso espejo de aviso para el otro matrimonio en crisis, Nigel y Fiona, aunque ellos, más civilizados y burgueses, probablemente nunca llegarán a cruzar ciertas barreras. No obstante, la película, y ese sea probablemente su principal fallo, profundiza muy poco en la relación entre ellos, resulta muy evidente que están ahí porque Oscar necesita un espectador a quien contar su historia. El mayor mérito de este interesante film, no obstante, es su condición de caramelo envenenado, puesto que cuenta una dura historia de degradación de forma amena y más bien propia de un cine de contenidos más superficiales.


Escenas destacadas:

  • Cuando comienza el hastío en su relación, Oscar y Mimi experimentan nuevas prácticas sexuales. Podemos ver como él se disfraza de cerdo y ella se viste de cuero con látigo incluido.
  • La puerta de estas nuevas fantasías es una lluvia dorada que no podemos ver, sólo escuchar de labios de Oscar.
  • Mimi visita a Oscar en el hospital, aparentemente para reconciliarse con él. Sin embargo lo ataca tirándolo de la cama y postrándolo irreversiblemente en una silla de ruedas.


Anécdotas:

  • España fue el país donde, en términos relativos, funcionó mejor la película económicamente. La acogida del público fue también razonablemente buena en Francia, más discreta en Alemania, y fría en el Reino Unido y Estados Unidos. En este último país, Polanski tiene una causa pendiente con la justicia por abusos a una menor, por lo que evidentemente no pudo hacer promoción del film.
  • La protagonista, Emmanuelle Seigner, es la esposa del director. Ya habían trabajado juntos en Frenético, y repetirían colaboración en La novena puerta.


Sobre el director:

Roman Polanski nace en París hijo de inmigrantes judíos polacos. Durante su infancia su familia vuelve a Polonia, donde el pequeño Roman vivirá la ocupación nazi, la persecución a los judios y el exterminio de su madre y varios miembros de su familia en los campos de concentración. Durante su juventud, la situación en su país, ocupado por los soviéticos, tampoco es muy halagüeña: su primera película, El cuchillo en el agua, resulta muy duramente acogida por el gobierno títere de Moscú, obligándole en la práctica a exiliarse en occidente, donde llevará a cabo sus siguientes obras. Toda su filmografía tiene un marcado tono morboso y voyeurístico, aunque esta sensualidad suele tener poco de complaciente. Los juegos fetichistas ambientados en escenarios aislados del exterior y con pocos personajes son habituales en su filmografía, con títulos como El cuchillo en el agua, Callejón sin salida, la presente Lunas de hiel o La muerte y la doncella.

Enlaces:

http://spanish.imdb.com/name/nm0000591/
http://spauld.blogspot.com/2005/08/ustedes-lo-han-querido-lunas-de-hiel.html
http://www.tiendacine.com/lunas_de_hiel~pelicula~3404.html

16 septiembre 2006

La tormenta de hielo: La otra cara del amor libre

The ice storm. USA, 1997

Director: Ang Lee

Guionista: James Schamus, basándose en la novela de Rick Moody

Intérpretes: Kevin Kline, Joan Allen, Sigourney Weaver, Tobey Maguire, Christina Ricci, Elijah Wood, Adam Hann - Byrd

Temáticas de interés: intercambio de parejas, adulterio, promiscuidad, descubrimiento del sexo

Sinopsis:

Paul, un estudiante, vuelve a casa de sus padres, Ben y Elena, para celebrar en familia el día de acción de gracias de 1973 en medio de condiciones atmosféricas adversas, hielo y nieve. Su hermana pequeña, Wendy, tiene un comportamiento extraño: se muestra huraña, agresiva, y muy deseosa de entablar relaciones sexuales con los chicos de la casa de al lado, cuya madre, por otra parte, es la amante de Ben. La inestabilidad afecta a toda la familia: Elena, la madre, empieza a sospechar que su marido le es infiel y a actuar de una forma también desconcertante. Por otra parte, en el acomodado círculo social de Elena y Ben empiezan a llegar los nuevos aires de modernidad procedentes de California: a imitación de lo que está de moda allí, sus amigos organizan una fiesta de intercambio de parejas.

Comentario:

Todos recordamos que durante los aun recientes años noventa se vivió un revival importante de los setenta, la década fetiche de la generación anterior. La tormenta de hielo, no obstante, fue una de las escasas películas que fue más allá de la simple postal nostálgica de música disco y pantalones de campana para llevar a cabo un análisis de las luces y sombras de la época de la contracultura y la liberación sexual. Para ello, Ang Lee, que se atrevía por primera vez a hacer una obra totalmente dramática dentro del mismo registro costumbrista que ya había practicado en comedias como El banquete de bodas o Sentido y sensibilidad, recurrió a adaptar una poco conocida novela de Rick Moody acerca de dos familias vecinas entrelazadas de forma un tanto culebronesca.

La voz en off de Paul (Tobey Maguire), el hijo mayor de una de ellas, nos introduce en la historia: Paul es la mirada neutra a través de la cual vemos a su padre, Ben (Kevin Kline), representante de la doble moral de la tradición patriarcal que se está resquebrajando durante esa época. Casado con Elena (Joan Allen), la perfecta esposa a la antigua, responsable, dócil y callada, mantiene una aventura con su vecina Janey (Sigourney Weaver), lo cual no le supone ningún impedimento para considerarse un hombre respetable e intentar imponer un cierto orden moral en su familia. Con escaso éxito, porque durante esa época empieza a producirse entre las familias acomodadas un fenómeno que con los años irá a mucho más, y que se extenderá a las clases media y baja: los hijos, llenos de un precoz desencanto y totalmente faltos de ilusiones y de valores, no muestran ningún respeto hacia los adultos ni hacia una moral que ya perciben como hipócrita y caduca.

Así pues, vemos también a Wendy (Christina Ricci), la típica adolescente desorientada, arisca, frustrada y llena de rabia pese a tenerlo todo, o tal vez precisamente por tenerlo todo. Wendy se enfrenta de forma brusca e impulsiva al deseo sexual que empieza a experimentar. Ella ya no ha sido educada en la represión de su madre, cuya neurosis se plasma a través de pequeños robos en tiendas, pero no le han ofrecido a cambio otro tipo de perspectiva de las cosas; la formación sexual, así como la ética y la moral, brilla por su ausencia en su familia (prueba de ello es que, cuando Ben intenta hablar de sexo con Paul, sólo es capaz de decirle de forma harto torpe que la bañera no es el mejor sitio para masturbarse). Por lo tanto, la joven da tumbos: experimenta con Mikey, el hijo de la amante de su padre, y cuando éste se asusta y la rechaza, no duda en intentarlo con el hermano menor de Mikey, el pequeño e introvertido Sandy, al que se acerca de una forma que, dada la mayor edad de Wendy, roza el abuso, aunque la muchacha es demasiado inconsciente y egoísta para percibirlo, o para que le importe en caso de que se dé cuenta.

Los padres de Wendy y de Mikey perciben que el comportamiento de sus hijos no es el adecuado, pero se ven incapaces de ayudarles: el rol del padre tradicional ya no funciona en la era de la contracultura, pero tampoco saben actuar de otra forma. Aparte de no saber qué hacer, los adultos están ocupados en otras cosas, también ellos son egoístas y están dominados por el hedonismo y el consumo. Así pues, dejan a los jóvenes a su aire, mientras ellos intentan también descubrir o redescubrir su sexualidad de manera igualmente patosa. Casi treinta años después de Bob, Carol, Ted y Alice, el amor libre y el intercambio de parejas, el nuevo paradigma de modernidad entre la burguesía en ese momento, se recuerdan como un juego ingenuo y no carente de patetismo. Un polvo fugaz en el coche de su vecino no es en absoluto la liberación sexual que Elena tanto necesita. Sobre todo cuando ha aceptado participar en el juego de sexo rápido por despecho al estar segura de que su marido le está siendo infiel.

A pesar de esta visión un tanto amarga y pesimista de las cosas, el film, siempre frío, sutil y muy elegante, no carga en absoluto las tintas, y deja una puerta abierta a la esperanza. Aunque la desorientación de adultos y niños desemboca en la tragedia, Ben es consciente de ello y pide ayuda, rompiendo a llorar en la magistral escena final del film. La familia intenta mantenerse unida y su esposa le pone la mano en el hombro en un tímido intento de reconciliación. Ha hecho falta que la situación se desborde para que los adultos reaccionen, pero tal vez sea posible arreglar las cosas.


Escenas destacadas:

  • Ben le pide a su hija Wendy que bendiga la mesa en la comida de acción de gracias. La joven lleva a cabo un ácido discurso político sobre el exterminio de los indígenas y la guerra de Vietnam. La paz en la familia parece imposible.
  • Ben se relaja con su amante, Janey, en la cama y empieza a hablarle de sus problemas en el trabajo. Ella le corta sin ambages recordándole que ya tiene marido y que no le apetece escuchar esas historias.
  • Tras verse rechazada por su vecino Mikey, Wendy lo intenta con su tímido y extraño hermano pequeño Sandy. Se introduce en el baño con él y se baja los pantalones enseñándole la vagina, y queriendo a continuación ver su pene. Se ven interrumpidos por Janey, la madre de Sandy, que reprende a Wendy por lo que acaba de hacer.
  • Más tarde, Mikey sucumbe al fin ante los encantos de Wendy. La máscara de Nixon con la que la adolescente se ha tapado la cara no impide que Mikey se eche encima de ella y empiecen a sobarse. Pero de nuevo un adulto, en este caso Ben, aborta la escena.
  • Ben y Elena aceptan participar en el juego de las llaves, la atracción estrella de la fiesta en casa de sus vecinos. Los hombres ponen las llaves de su coche en un recipiente, las mujeres cogen a ciegas un llavero, y se van con su dueño para acostarse con él. Elena hace lo propio, y protagoniza una rápida y frustrante escena de sexo en el coche con su vecino, el marido de Janey.


Anécdotas:

  • La recaudación del film en taquilla fue bastante discreta. Mucho mejor resultó la acogida entre los críticos; concursó en el festival de Cannes de 1997 obteniendo el premio al mejor guión, galardón al que se sumaría el BAFTA a la mejor actriz secundaria para Sigourney Weaver, quien fue propuesta también para los globos de oro. No obstante, los Oscar ignoraron completamente la película.
  • En el espectacular reparto coincidieron varias jóvenes promesas que se convertirían más tarde en grandes estrellas, como Tobey Spiderman Maguire y Elijah El señor de los anillos Wood. Christina Ricci, en cambio, ya era famosa entre el gran público, a pesar de su corta edad, por La familia Addams y Casper.


Sobre el director:

Ang Lee, uno de los mejores directores del cine actual, nace en Taiwan en 1954. Influido por el estilo del maestro japonés Yasuhiro Ozu y por el cine occidental, sus películas tratan siempre del conflicto entre la vida moderna y la tradición, entre el deseo de vivir libremente y la responsabilidad hacia los otros y la necesidad de guardar las apariencias. Su primer gran éxito internacional lo obtiene con El banquete de bodas (1993), una comedia sobre un homosexual que celebra un matrimonio de conveniencia para contentar a su familia. El tema de la homosexualidad lo volverá a abordar con gran éxito en la excelente Brokeback mountain (2005). Entre ambas películas, aparte de La tormenta de hielo, rueda Tigre y dragón (2000), un film romántico y feminista de artes marciales y sentimientos reprimidos con el que consigue el mayor éxito en taquilla nunca logrado por una película de habla no inglesa.

Enlaces:

http://spanish.imdb.com/title/tt0119349/

http://www.arrakis.es/~maniacs/Tor1.htm

http://www.miradas.net/2005/n45/estudio/theicestorm.html

http://www.dvdenlared.com/dvd/La%20tormenta%20de%20hielo