09 marzo 2007

El amor después de mediodía: vida conyugal sana

L'amour l'après-midi. Francia, 1972.

Director: Eric Rohmer

Guionista: Eric Rohmer

Intérpretes: Bernard Verley, Zouzou, Françoise Verley

Temáticas de interés: adulterio

Sinopsis:

Frédéric vive una vida estable y burguesa al lado de su mujer, Hélène. Trabaja en una oficina en el centro de París y endulza su cómoda rutina matrimonial fantaseando con las mujeres que ve por la calle. La entrada en su vida de Chloé, la ex-amante de uno de sus amigos, va a desequilibrar tanta armonía y provocarle un dilema.

Comentario:

El cine (al igual que la música o la literatura) suele hablar de amores que empiezan o de relaciones que ya están rotas, pero rara vez se adentra en lo que ocurre en la cotidianeidad de las parejas. El chico y la chica se besan y se enamoran al final de una comedia romántica, pero ¿qué pasa tres o cuatro años más tarde? Ahí comienza El amor después de mediodía, y lo hace con naturalidad y sin cargar las tintas. La rutina burguesa del trabajo y la pareja estables no se describen como el nirvana al que hay que aspirar, ni tampoco se recurre al otro tópico fácil, que es presentarlo con tintes alarmistas como la muerte en vida, algo alienante e insoportable.

Frédéric quiere a su mujer, pero después de un tiempo de relación, sobre todo tras el nacimiento de su hijo, la pasión ya no existe entre ellos y el marido echa en falta algo en su vida (probablemente la mujer también, pero el punto de vista que preside la historia es el masculino). Es un hombre tranquilo y le basta con entretenerse en imaginar historias o ensoñaciones con las desconocidas que ve en el metro o paseando por la calle. Probablemente Frédéric, envuelto en la rutina diaria, nunca ha tenido la necesidad de plantearse si su fidelidad como esposo se debe a la virtud o únicamente a que la pasividad le impide tomar la inciativa, pero cuando aparece Chloé, una mujer decidida que da el primer paso y comienza a flirtear con él, es cuando se plantea el dilema. Para ser fiel a su mujer ya no basta con dejarse llevar, ahora hace falta mostrar firmeza: el marido tendrá que cuestionarse si la fidelidad es un principio fundamental para él, y en caso de que lo sea, si tendrá el coraje de defenderlo frente a la insistencia de la que quiere ser su amante.

La encrucijada en la que se sitúa Frédéric resulta muy interesante: se está dejando involucrar en una amistad cada vez más ambigua y difícil de explicar ante los demás, sin atreverse ni a dar el paso de convertir a Chloé en su amante ni a dejar de verla. No menos contradictoria es la forma en la que ella desprecia y envidia al mismo tiempo la vida burguesa de su amigo-casi amante. Ella probablemente no esté enamorada de él y tenga sólo el despecho egoísta de quien desea lo que no puede tener, le gustaría que él renunciara a sus principios burgueses para acostarse con ella. Él comprende el juego y se deja engatusar por él porque es lo único que le saca de su monotonía, pero lo cierto es que antes o después llegará el momento que tanto teme: la pasividad y el dejarse llevar ya no servirán y tendrá que tomar una decisión: engañar a su mujer o dejar de ver a Chloé.

Escenas destacadas:

  • Chloé, molesta por la actitud indecisa de Frédéric, que no se atreve ni a acostarse con ella ni a dejar de verla, lo califica de polígamo y le sugiere que tal vez su esposa esté también engañándole. Con sus artimañas, está a punto de conseguir su propósito de seducirle, pero otra vez se queda con la miel en los labios.

Anécdotas:

  • Es el sexto y último de los cuentos morales, una saga de películas dirigidas por Eric Rohmer y producidas por el también director Barbet Schroeder.

Sobre el director:

Eric Rohmer (Nancy, Francia, 1920 - ) es, junto a François Truffaut, Claude Chabrol y Jean-Luc Godard, uno de los nombres fundamentales de la llamada nouvelle vague, que revolucionó el cine francés a principios de los años 60 y sentó las bases del cine moderno en todo el mundo. La fama le viene principalmente a raíz de sus famosas sagas, como los cuentos morales (de los que forma parte El amor después de mediodía) o los cuentos de las cuatro estaciones, que sorprenden por la naturalidad de los diálogos, fruto de un arduo trabajo previo de semiimprovisación con los actores, sus largos planos secuencia y la gran sensación de verosimilitud. El talento de Rohmer para construir historias a partir de elementos mínimos, basándose de manera principal en el diálogo, ha sido enormemente influyente, muy imitado por los cineastas independientes, y pocas veces igualado. El sexo en su cine es una fuente habitual de conflictos morales, que los personajes intentan analizar en largas charlas.

Enlaces:

24 febrero 2007

Desayuno en Plutón: no todas las mujeres son iguales

Breakfast on Pluto. Irlanda - Reino Unido, 2005.

Director: Neil Jordan

Guionista: Neil Jordan, basándose en la novela de Pat McCabe

Intérpretes: Cillian Murphy, Eva Birthistle, Liam Neeson

Temáticas de interés: transexualidad

Sinopsis:

Pat Braden es un niño demasiado peculiar para la Irlanda de los años 60: le gusta vestirse de mujer, lo cual no es muy bien aceptado en su colegio ni en casa. El muchacho, que fue abandonado al nacer, no tardará en abandonar a su familia adoptiva y emprender un viaje a Inglaterra en busca de su madre biológica; en esta nueva vida que comienza se transformará en Kitten, una chica consciente de su peculiaridad, vulnerable y deseosa de ser aceptada, pero que no renuncia a sus sueños, su libertad ni su forma de ser.

Comentario:

Ya habíamos hablado en el blog de uno de los títulos que mejor han explicado la transexualidad con Mi querida señorita, pero Desayuno en Plutón no tiene ninguna intención didáctica ni gira exclusivamente en torno a la condición transexual del protagonista, sino que utiliza ésta para estructurar una narración sobre un personaje frágil y vulnerable que busca desesperadamente un afecto que se le ha negado desde siempre. Pat - Kitten es huérfano, o huérfana, en muchos sentidos; no ha recibido amor de su familia adoptiva y su condición de bicho raro le impide hacer amigos en el ambiente católico y represivo en el que se ha educado. Como no tiene ningún lazo que le ate a Irlanda, emprende la búsqueda de su madre biológica, el hada madrina al lado de la cual espera sentirse por fin aceptado y querido.

Naturalmente su camino no será nada fácil, pero tampoco aburrido, y a través de él el espectador verá desfilar buena parte de la historia de las islas británicas durante los años sesenta y setenta; Kitten se convertirá en protagonista involuntaria de movimientos sociales, políticos y culturales que colean alrededor de ella implicándola, a veces a su pesar. Como muchos transexuales tendrá que dedicarse a lo que se espera de él / ella: primero al mundo del espectáculo, convirtiéndose en predecesora del glam rock que arrasaría poco tiempo después, y cuando eso le falla a la prostitución; su fantasía de un mundo rosa de amor y felicidad, plasmada por las canciones pop que suenan sin parar a lo largo del film, es lo que le salva y le permite no hundirse ni amargarse por la sórdida realidad a la que parece condenada. Por último, a pesar de su absoluta indiferencia por la política, ser irlandés en la Inglaterra de los años 70 no es algo que pueda obviarse, y tanto el IRA como los grupos paramilitares y la policía británica acosarán a Kitten.

Como es habitual en los artistas de su país, Neil Jordan, el director, siente una ambivalencia hacia Irlanda y los valores familiares católicos en los que se ha educado. Tras el enfrentamiento con la realidad que supone encontrar a su madre biológica, Kitten se muestra mucho más inteligente y madura de lo que sus ensoñaciones podrían hacer creer; la vuelta a su país y la revelación de la identidad de su padre le permitirán sentirse por fin conforme con su entorno y con su cuerpo, gracias también a las buenas amistades que ha encontrado en su periplo. Desayuno en Plutón consigue combinar lo esperpéntico con lo conmovedor y ser tan divertida como tierna. Su tratamiento de la transexualidad rompe además con tópicos y tabúes, ya no es algo que haga falta explicar ni reivindicar, sino una característica importante pero que no anula a otras del personaje. Es probable que sea la primera película que no habla de un transexual, sino de una persona que, entre otras cosas, es transexual.

Escenas destacadas:

  • Kitten es detenida, sospechosa de tener algo que ver con una bomba que el IRA ha puesto en una discoteca de Londres. Nuestra amiga se evade de la realidad mediante una delirante declaración en la que se define como una sensual espía vestida de cuero; la puesta en imágenes de su fantasía es la escena más divertida del film.

Anécdotas:

  • El extraño título Desayuno en Plutón viene de la canción del mismo título (Breakfast on Pluto) de Don Partridge.
  • Cillian Murphy recibió muy buenas críticas por su interpretación, que le valió además una nominación a los Globos de Oro y otra a los premios del cine europeo como mejor actor. En estos últimos galardones, la película también fue finalista en la categoría de mejor film del año.
  • Este éxito de crítica y premios no se vio reflejado en la taquilla; debido a la pobre acogida entre el público, Desayuno en Plutón tuvo una mala distribución internacional: no llegó a España hasta un año después de su estreno, que coincidió precisamente con la controversia entre la comunidad científica acerca de si Plutón es un planeta o sólo un asteroide.

Sobre el director:

Neil Jordan (Sligo, Irlanda, 1950 - ) comienza en 1982 con Danny boy una personal carrera como director y guionista. Sus películas, casi siempre ambientadas en Irlanda y empapadas de la idiosincrasia del país, otorgan un gran protagonismo a la infancia, las relaciones familiares, los sueños y fantasías y su contraste con la realidad y las imposiciones sociales, y la sexualidad. En este último punto, su cine incide varias veces en personajes marginados, más que marginales, que buscan el respeto y el reconocimiento por parte de otros, como la prostituta de Mona Lisa (1986) y los transexuales de Juego de lágrimas (1992) y la presente Desayuno en Plutón. La sexualidad aparece también retratada desde un punto de vista más psicológico y onírico en su obra maestra En compañía de lobos (1983).

Enlaces:

09 febrero 2007

Tamaño natural: amor de plástico

Grandeur nature. Francia - España - Italia, 1973.

Director: Luis García Berlanga

Guionistas: Luis García Berlanga, Rafael Azcona y Jean-Claude Carrière

Intérpretes: Michel Piccoli

Temáticas de interés: fetichismo

Sinopsis:

Michel recibe contento un encargo muy especial que había pedido por correo: una muñeca hinchable de tamaño natural. Lejos de ser un juguete efímero, su nueva compañera de plástico va cogiendo cada vez más espacio en su vida, llegando a desplazar a su mujer y a toda la vida social de su dueño.

Comentario:

Como otras películas que comentamos en el blog, Tamaño natural es un producto muy hijo de su tiempo, los años 70, cuando la pornografía y los artículos eróticos empezaban a ser legales en casi todos los países de occidente y comprar un vibrador o una muñeca hinchable dejaba de ser algo clandestino. El film comienza cuando Michel, el protagonista, recibe su encargo; no sabemos lo satisfactoria o insatisfactoria que era su vida matrimonial anterior, así que el director y coguionista, Luis García Berlanga, no se posiciona respecto a si la muñeca induce un cambio de personalidad en Michel o si simplemente le sirve de vehículo para alcanzar la vida que siempre deseó.

Y es que, alienado y egoísta, Michel prefiere la total sumisión y disponibilidad que le ofrece este objeto inanimado a una relación con su esposa o con cualquier otra mujer real. Como expone muy claramente, su muñeca nunca se queja, no necesita comer y está siempre dispuesta a tener relaciones sexuales; ninguna amante humana podrá nunca superarla. Esta representación más literal imposible de la muñeca como mujer ideal por ser un objeto, nunca mejor dicho, cuya única función es servir a los deseos y caprichos del hombre, provocó duras críticas en su día por parte de colectivos feministas, sobre todo cuando más adelante Michel pega, viola y somete a su mujer de plástico a todo tipo de vejaciones. No obstante, se le podría dar fácilmente la vuelta a la tortilla y plantearse el film como una fábula feminista que denuncia la enajenación a la que conduce el egocentrismo masculino extremo al hacer al varón incapaz de mantener una relación real con otro ser humano y dejarlo en la más absoluta soledad.

No obstante, seguramente la intención del fim no es dar esa ni ninguna otra lectura moralista; el principal mérito de Tamaño natural es precisamente el de escapar a cualquier interpretación unidireccional y desconcertar profundamente al espectador, que no sabe si está viendo una comedia negra, un psicodrama, o una muy bizarra historia de amour fou. El tono de la narración logra un perfecto equilibrio al no intentar dulcificar la conducta patológica del protagonista, que se expone crudamente a lo largo de una serie de secuencias con la muñeca a cada cual más sórdida, pero al mismo tiempo identificándose con él y evitando mirarlo por encima del hombro y limitarse a su exhibicionismo sensacionalista y deshumanización, el camino más fácil que suelen tomar los directores al acercase al fetichismo (un típico ejemplo de esto último sería La pianista, el desagradable y profundamente vacío y mediocre título de Michael Haneke). Lejos de cualquier camino trillado, Berlanga huye del morbo y nos presenta una historia al mismo tiempo grotesca y desoladora.

Escenas destacadas:

  • La mujer de Michel insiste en conocer por fin a su rival, a la amante de su marido. Él accede a presentársela; para su sorpresa no es una mujer de carne y hueso sino una muñeca.
  • Más tarde la esposa intentará salvar su matrimonio haciéndose pasar por muñeca, permaneciendo rígida y pintándose como un maniquí. Aun así, Michel le recuerda con crueldad que nunca podrá ser tan perfecta como su amante de plástico.
  • Michel graba a la muñeca en video para "espiarla" mientras ésta se queda a solas con el fontanero. El hombre tiene relaciones sexuales con ella; dolido por esta infidelidad, Michel se venga pegándole y violándola.

Anécdotas:

  • Prohibida por la censura del final del franquismo, la película tardó cuatro años en estrenarse en España. En el extranjero despertó también polémica y rechazo, especialmente en los círculos feministas.
  • Según cuenta Berlanga, a la muñeca se le aumentó el busto para contentar a Playboy, que iba a coproducir la película. Más tarde la productora se retiró del proyecto, pero ya no se pudo volver al diseño original del maniquí, que acabado el rodaje se convirtió en juguete de los hijos del director, acabando por explotar cuando éstos la utilizaron como balón de fútbol.

Sobre el director:

Aunque no goce del reconocimiento internacional de Luis Buñuel, Pedro Almodóvar o Carlos Saura, Luis García Berlanga (Valencia, 1921) es uno de los grandes directores del cine español. Junto con Juan Antonio Bardem es el nombre más destacado del nuevo cine español de los años 50, que, dentro de los estrechos límites permitidos por la censura de la época, lleva a cabo una crítica reformista en Esa pareja feliz o Bienvenido mr. Marshall (ambas de 1953), que dirigen conjuntamente. Ya en solitario, empieza a especializarse en la comedia coral y anárquica que le hará famoso, con títulos como Plácido (1961) o La escopeta nacional (1978), siendo su obra maestra El verdugo (1963). Al acabar la dictadura, puede por fin introducir el erotismo en sus películas españolas; Berlanga es un gran defensor del fetichismo y uno de los poquísimos personajes públicos que ha salido del armario confesando abiertamente su devoción por lo que antes se conocía como parafilias o perversiones, en particular por el bondage y el fetichismo de los zapatos.

Enlaces:

28 enero 2007

A la caza: entre botas, esposas y cuero

Cruising. USA, 1980.

Director: William Friedkin

Guionista: William Friedkin, basándose en la novela de Gerald Walker

Intérpretes: Al Pacino, Paul Sorvino, Karen Allen, Richard Cox

Temáticas de interés: homosexualidad masculina, crimen sexual, sadomasoquismo, sexo esporádico

Sinopsis:

Un asesino en serie que mata a sus víctimas después de tener relaciones sexuales con ellos siembra el terror entre la comunidad homosexual de Nueva York. Para capturarlo, la policía decide infiltrar a Steve, un agente heterosexual, como topo en la zona donde opera el psicópata: los locales más fuertes del ambiente gay, particularmente los de estética leather y sadomasoquista.

Comentario:

A diferencia de muchas de las películas comentadas en este blog, los valores estrictamente cinematográficos de A la caza son escasos; como thriller es muy confuso, no juega con la intriga de averiguar quien será el culpable, ni tampoco la investigación policial reviste mucho interés, sino que el agente se “topa” con el asesino de forma casi casual; para más, el ambiguo final lleno de cabos sueltos siembra la duda acerca de su culpabilidad sin aclarar gran cosa. Estos elementos podrían no verse como defectos si el film no pretendiera ser un thriller clásico, sino que utilizara la trama detectivesca como excusa para abordar lo que tal vez sea el tema principal de la película, como un policía típicamente heterosexual tiene que hacerse pasar por gay, vivir en la zona de ambiente de San Francisco, y alternar por los bares más sórdidos del village, sintiéndose cada vez más atraído y fascinado por la estética fetichista y por el estilo de vida de sexo rápido y sin ataduras que le rodea.

Aplicando este segundo enfoque, es cuando A la caza deja boquiabierto al espectador actual mostrando a una estrella de Hollywood como Al Pacino metido en locales donde tiene lugar todo tipo de sexo entre hombres a la vista de todos, sin tratarse además de una producción independiente, sino de un thriller comercial de un gran estudio. No obstante, de ahí surge también el problema de la película. Por muy atrevida que fuera en su día (de hecho hoy en día sería impensable ver a un actor mínimamente conocido atado y dispuesto a tener una relación homosexual sadomasoquista, o presenciando una sesión de fist-fucking, entre otras cosas), la historia se resiente de no poner toda la carne en el asador y no atreverse a afirmar con rotundidad que el protagonista está dudando de su heterosexualidad y que le está empezando a gustar lo que ve. Se afirma con cierta ambigüedad que el policía está confundido y que su misión le está afectando, pero no se llega a decir con claridad en que sentido le afecta. Por la misma razón, no acaba de pasar a segundo plano la trama detectivesca que, como ya se ha mencionado, resulta fallida y más mal que bien construida.

Así pues, el interés de A la caza reside en su condición de curiosidad como proyecto típico de la borrachera de finales de los años 70 que en la actualidad sería implanteable por su incorrección política en todos los sentidos. Y es que, curiosamente, las críticas al film no vinieron en su momento de sectores conservadores, sino de colectivos de gays y simpatizantes que protestaron por la identificación que se da en el film entre homosexualidad, promiscuidad, sexo duro, y también enfermedad mental y muerte. Es cierto que resulta altamente tendencioso que la primera película de Hollywood que habló sin tapujos de la homosexualidad lo hiciera recreándose en los locales más sórdidos y llevara en inglés el título de cruising, término que se emplea para la búsqueda de sexo rápido y esporádico en parques y sitios públicos; no obstante, un letrero al comienzo del film ya aclara que la realidad que se muestra en él no representa a todos los homosexuales sino a una pequeña parte de ellos, y también existe un personaje secundario, el vecino del protagonista, que vive su tendencia sexual de otra forma y sin promiscuidad. Seguramente el problema no es la existencia de films como éste, aunque puedan reforzar ciertos estereotipos, sino más bien la ausencia en el cine comercial de otras películas que den otras visiones acerca de la homosexualidad. En todo caso (al menos a juicio del que escribe) la ambigüedad y la presunta homofobia de A la caza son muy preferibles a la asepsia políticamente correcta de la mayoría de films comerciales actuales, donde el gay es un personaje secundario, el mejor amigo guapo y asexuado de la protagonista, a la que da buenos consejos sobre los hombres mientras la acompaña a comprar vestidos.

Escenas destacadas:

  • Un chico liga con otro en la calle y va con él a una habitación de hotel. Allí accede a ser atado como juego erótico; una vez inmovilizado, su misterioso acompañante saca un cuchillo de una de sus botas de cuero y lo apuñala causándole la muerte.
  • Steve, el policía infiltrado, visita una tienda de ropa con el fin de adquirir la indumentaria adecuada para visitar los locales leather. Respondiendo a sus preguntas, el dependiente le asesora sobre el significado de los pañuelos de diversos colores que hay a la venta.
  • En su juerga nocturna, Steve entra en uno de los locales más fuertes de la zona de ambiente. Allí se suceden todo tipo de escenas; la más impactante, una sesión de fist fucking (penetración con el puño) por parte de dos clientes. Pese a ser un agente real, Steve es paradójicamente expulsado del local por no ir vestido de policía como exige el código de vestimenta del lugar.

Anécdotas:

  • El director Brian de Palma se interesó por el proyecto, pero no logró adquirir sus derechos. Acabó haciendo Vestida para matar, que podría considerarse hasta cierto punto como una versión heterosexual de A la caza.
  • Para lograr mayor realismo, el film se rodó al parecer en locales gay reales de Nueva York, siendo muchos de los extras los dueños y clientes habituales de los clubs.
  • Su recaudación en taquilla, de unos 13 millones de dólares, fue discreta, y más fría aún resultó la acogida entre la crítica. De hecho, el film estuvo nominado a los más bien reaccionarios premios razzie o antioscar en las categorías de peor película, director y guión del año.

Sobre el director:

Nacido en Chicago en 1935, William Friedkin ascendió al Olimpo de Hollywood a comienzos de los años 70 por llevar a cabo The french connection (1971), que le valió el Oscar al mejor director, y a continuación la famosísima El exorcista (1973). No obstante, el escaso éxito de su cine posterior, en el que nunca ha logrado aproximarse siquiera a la aceptación que tuvieron estas dos películas, le ha convertido en la gran promesa incumplida entre los nuevos cineastas de ese período, y en un nombre menor comparado con otros compañeros de generación, como Steven Spielberg, Martin Scorsese o Francis Ford Coppola. El erotismo no ha ocupado un lugar muy destacado en su cine, con la excepción del film que nos ocupa y de otro thriller erótico de escaso éxito comercial, Jade (1995), que pretendía seguir la estela de Instinto básico.

Enlaces:

12 enero 2007

El infierno: frente al abismo de los celos

L’enfer. Francia, 1994.

Director : Claude Chabrol

Guionistas : Claude Chabrol y Henri-Georges Clouzot

Intérpretes: François Cluzet, Emmanuelle Béart

Temáticas de interés : obsesión, adulterio

Sinopsis:

Paul y su mujer Nelly han acondicionado un hotel rural donde recibirán a huéspedes que pasen sus vacaciones y fines de semana en el campo. Han hecho una gran inversión, tienen deudas y Paul se encuentra nervioso y estresado. Además, últimamente está empezando a oír voces en su cabeza que le dicen que su mujer le es infiel y que todo el mundo lo sabe.

Comentario:

Aparte de las adaptaciones de Otello, la famosa obra de Shakespeare, el tema de los celos ha sido abordado en el cine con gran acierto en dos películas: la que nos ocupa y Él, un melodrama con toques perversos y fetichistas muy propio de la etapa mexicana de Luis Buñuel, que, al igual que El infierno, ofrecía una muy buena descripción clínica de esta enfermedad. Por razones culturales bien conocidas, no es de extrañar que las dos películas sean obras de directores latinos, uno de ellos español afincado en México y el otro francés. Ambos films muestran el progresivo deterioro mental, el infierno, que el celoso sufre y hace sufrir a su pareja.

Paul, el protagonista de El infierno, empieza a tener problemas para conciliar el sueño. Parece lógico por lo complicado de las deudas y las obras a las que tiene que hacer frente para levantar el hotel con el que vivirán él, su mujer y su pequeño hijo, pero las voces que oye en ocasiones en el interior de su cabeza nos dicen que sufre algo más grave que simple estrés. El oír voces que no existen es un típico síntoma de un brote esquizofrénico, que pronto irá tomando forma en los celos que empiezan a atormentarle cada vez más. Nelly, su mujer, es hedonista e infantil; le gusta vestirse como una niña, con vestiditos muy cortos, seducir y gustar a los clientes. Su inmadurez la hace ser el prototipo de esposa a la antigua, para la cual la función de una mujer es dedicarse a las relaciones sociales y ser la chica guapa y simpática que va de compras, cuida del bebé y vive en una adolescencia permanente, mientras su marido se encarga de las facturas, la gestión del negocio y las cosas de mayores. Por ello, cuando Paul se ve superado por las circunstancias y su enfermedad empieza a manifestarse, ella no sabe ni mucho menos darle la ayuda que necesita y va a ser al mismo tiempo víctima y cómplice del peligroso proceso autodestructivo que se está iniciando en la pareja.

En los países mediterráneos, los celos tienden a verse con condescendencia como algo normal, incluso como una muestra de amor, o tal vez como un defecto leve. En realidad se trata de una patología cuya causa no es desde luego que la otra persona dé motivos para que su pareja tenga celos (eso sería como decir que la mujer maltratada lo es porque se porta mal y hace falta enderezarla a golpes), sino un profundo complejo de inferioridad y una muy baja autoestima. La persona celosa no se quiere a sí misma, es por lo tanto también incapaz de amar a su pareja, y piensa que ésta comparte el mismo sentimiento de desprecio y está con él, o con ella, por interés o porque no puede estar con otra persona, pero que cuando encuentre a otra pareja lo abandonará. Además, con su comportamiento obsesivo consigue muchas veces que su pesadilla se haga realidad: harta de sentirse espiada, acosada y de que no confíen en ella, la pareja del celoso pronto empezará a mentirle para evitar escenas, desconfianzas y reproches, la confianza y la convivencia entre ambos se verán muy afectadas, y es probable que, efectivamente, acabe engañándolo y dejándolo por otra persona, con lo cual el celoso ve confirmadas y reforzadas sus sospechas, y probablemente se mostrará aún más desconfiado y posesivo con su siguiente pareja.

En la película, no sabemos si Paul había tenido problemas con otras mujeres antes de casarse con Nelly, pero está claro que la causa de su desconfianza está en su cabeza, y no en que su esposa vista de forma provocativa o flirtee un poco con otros hombres, aunque para mantener el interés dramático el film juegue a la ambigüedad de una forma un tanto perversa, sin que tengamos claro si ella quiere seducir a otros hombres o si es la mente enferma de Paul la que ve las cosas así. En cualquier caso, el grave error que ella comete es intentar aplacar los celos siguiéndole el juego a su marido, dejando de salir y encerrándose en casa, con lo cual sólo consigue empeorar las cosas. No tomará medidas ni pedirá ayuda psiquiátrica hasta que la situación esté totalmente fuera de control y haya desembocado en malos tratos graves, de los que los celos suelen ser la antesala. El infierno es una película de fácil visión por su calidad y el buen hacer del director y los protagonistas, pero muy dura y por desgracia terriblemente certera.

Escenas destacadas:

  • Nelly coge el autobús para ir al pueblo y se despide de su marido, que la mira desde la ventana. En el gesto que hace al despedirse, su mano hace durante un brevísimo tiempo el gesto de poner los cuernos, con los dedos índice y meñique hacia arriba.
  • Un cliente pone ante el resto de los huéspedes del hotel el video que ha grabado durante los días anteriores. Al aparecer imágenes de Nelly, Paul la ve en la pantalla besándose con uno de los clientes y piensa que los demás están viendo lo mismo que él, por lo que interrumpe la exhibición del video a gritos.

Anécdotas:

  • L’enfer era un proyecto inacabado emprendido por el genio del cine negro francés anterior a Chabrol, Henri-Georges Clouzot, en 1964. Tras varios días de rodaje, Clouzot tuvo que abandonar la película al sufrir un infarto. Romy Schneider iba a interpretar el papel de la esposa y Jean-Louis Trintignant el del marido. El guión original de Clouzot no era lineal como el de la versión de Chabrol, sino que comenzaba con la esposa atada a la cama y tenía una moderna y confusa estructura de flash-backs.
  • El film acaba con un cartel de sans fin (sin fin), ya que, según Chabrol, los tormentos del infierno no pueden tener final.

Sobre el director:

Claude Chabrol nace en París en 1930. Junto con François Truffaut, Jean-Luc Godard, Eric Rohmer y Alain Resnais, forma parte de la llamada nouvelle vague que va a revolucionar el celuloide francés de finales de los 60 y que sentará las bases del cine moderno en todo el mundo. Dentro de esta corriente, Chabrol llevará a cabo un muy particular cine negro especializado en diseccionar las neurosis y los conflictos personales y familiares de pequeñoburgueses que viven en ciudades de provincias, inspirándose muchas veces en historias que lee en la sección de sucesos de los periódicos. El sexo y el erotismo un tanto malsanos forman parte de los secretos que suelen esconder sus personajes.

Enlaces:

02 enero 2007

Jamón jamón: sexo ibérico

Jamón, jamón. España, 1992.

Director : Bigas Luna

Guionistas : Bigas Luna y Cuca Canals

Intérpretes: Penélope Cruz, Javier Bardem, Jordi Mollà, Stefania Sandrelli, Juan Diego, Anna Galiena

Temáticas de interés : Machismo, adulterio

Sinopsis:

Silvia, la hija de la dueña del puticlub de un pueblo del interior de España, sale con José Luis, hijo de una de las familias ricas del lugar. La madre de José Luis se opone a esa relación y le paga a un macarrilla, Raúl, para que la seduzca.

Comentario:

Con Jamón, jamón, uno de sus títulos más ambiciosos, Bigas Luna pretende llevar a cabo, de forma muy consciente, todo un retrato de España. Para ello rueda la película en los Monegros, uno de los paisajes españoles por antonomasia, y utiliza con descaro varios símbolos patrios: aparte de la gastronomía más típica, paella, tortilla, jamón y ajo, y del toro de Osborne, los personajes del guión no podían funcionar mejor como estereotipos de lo latino. En este último aspecto, esta es la película en la que el siempre polémico y poco sutil realizador logró un mayor equilibrio al retratar el machismo y los tics de la España profunda situándose en el filo entre la crítica y la exaltación, algo que no lograría en películas posteriores más zafias como Huevos de oro o Bámbola.

Pese a ser por lo general uno de los cineastas más vapuleados por los colectivos feministas, en esta ocasión Bigas Luna (que suele escribir sus guiones a dúo con una mujer, Cuca Canals) da una visión profundamente matriarcal de la sociedad española oculta tras una capa superficial de machismo. Los hombres en su película, y probablemente también fuera de ella, gritan, golpean, y se exhiben para parecer dominantes cara a la galería, pero de puertas para dentro son las mujeres quienes toman las decisiones. La madre de Silvia echó a su marido de casa, es de suponer que por violento e indeseable; en casa de José Luis, el padre no está ausente en teoría, y además es el hombre de empresa que supuestamente sostiene a la familia, pero la realidad es que vive totalmente anulado por su mujer y es un cero a la izquierda en su propio hogar, por lo que suele refugiarse en los maternales brazos de Anna Galiena, dueña del puticlub del pueblo, al que también acude su hijo José Luis. Frente a la madre castrante que estropea a su hijo tratándolo con mimos de niño que rozan el incesto, la prostituta aparece como la cara positiva del poder matriarcal, que aparte de proporcionar el reposo del guerrero a los hombres del lugar, ha criado sola a su familia y ayuda a su hija cuando esta la necesita, pero por lo demás la deja actuar a su aire.

Así pues, Jamón, jamón resulta ser un cuento de hadas con una heroína inocente (Penélope Cruz en su primer papel) enfrentada a una malvada madrastra-bruja y protegida por una madre-hada. Las mujeres son las que actúan y las que deciden con quien se acuestan y cuando lo hacen, mientras que los hombres, chulos, inmaduros, esclavos de su apetito sexual e incapaces de tomar decisiones de ningún tipo, son títeres de ellas que, además, cuando reaccionan, lo hacen con la fuerza bruta ocasionando la tragedia. El culebrón se ve aderezado y retorcido con sexo a múltiples bandas (cada personaje del film se acuesta al menos con otros dos), configurando una obra muy excesiva y un tanto forzada y grotesca, dotada, eso sí, de una atrayente puesta en escena tan efectista como efectiva.

Escenas destacadas:

  • Raúl y un amigo se quitan la ropa, entran en el corral de las vaquillas de noche e intentan torearlas. El hacerlo desnudos le provoca una erección a uno de ellos; al ser descubiertos, tendrán que escapar corriendo.
  • La madre de José Luis seduce a Raúl. Intimidado por una mujer de más edad y experiencia, Raúl tiene problemas de impotencia, que ella sabe solucionar.
  • En plena rabieta al descubrir que Silvia lo engaña, José Luis se sube a una de las famosas vallas del toro de Osborne y lo golpea hasta arrancarle la parte que representa los testículos del animal.
  • José Luis y Raúl se pelean por Silvia en un duelo a jamonazos, utilizando la pata de jamón como arma.

Anécdotas:

  • Jamón, jamón fue una apuesta por los nuevos actores que rompía con una época de un gran anquilosamiento del cine español, en la que todos los papeles estaban en manos de un reducido grupo de intérpretes (Jorge Sanz, Maribel Verdú, Gabino Diego, María Barranco) más bien poco apreciados por el público. Jordi Mollà, y sobre todo Penélope Cruz y Javier Bardem, reavivaron el star-sytem nacional iniciando carreras de gran éxito.
  • La acogida del público hacia el film fue buena, con más de 600.000 espectadores en España; en general también consiguió buenas críticas en la prensa.
  • Obtuvo el León de Plata (premio a la segunda mejor película) en el festival de Venecia de 1992. En los premios Goya de ese año logró nominaciones en las principales categorías: película, director, actor y actriz protagonista, pero se fue de vacío. El gato al agua se lo llevó ese año Belle Epoque de Fernando Trueba.
  • En vista del éxito, Bigas Luna decidió que la película era el comienzo de una trilogía sobre España que continuaría con Huevos de oro (1993) y La teta y la luna (1994): la primera tuvo buena respuesta de taquilla pero muy mala crítica, y la segunda pasó muy desapercibida a todos los niveles.

Sobre el director:

Bigas Luna nace en Barcelona en 1946 e inicia su carrera cinematográfica a finales de los años 70. Títulos como Bilbao (1978) o Caniche (1979) ya definen un estilo comercial y sensacionalista, además de un erotismo sofisticado, elementos hasta entonces poco frecuentes en el cine español. Tras algunos films de escaso éxito durante los años 80, Las edades de Lulú (1990), adaptación del best-seller de Almudena Grandes, lo relanza como uno de los principales erotómanos de nuestro cine, además de abrirle mercados en Francia y sobre todo en Italia. Desde entonces le gusta mezclar películas más crudas y explícitas con otras más románticas y oníricas, aunque nunca ha vuelto a repetir el éxito de Las edades de Lulú o Jamón, jamón. Tras cinco años de ausencia en las pantallas, ha estrenado hace poco Yo soy la Juani (2006).

Enlaces:

25 diciembre 2006

El Decamerón: Carpe Diem

Il decameron. Italia, 1971.

Director : Pier Paolo Pasolini

Guionista : Pier Paolo Pasolini, inspirándose en la obra de Giovanni Bocaccio

Intérpretes: Franco Cinti, Ninetto Davoli, Angela Luce, etc.

Temáticas de interés : Adulterio, sexo esporádico

Sinopsis:

Un grupo de monjas seduce a un joven sordomudo al que han acogido para que lleve a cabo trabajos en el convento; una mujer esconde a su amante en una tinaja cuando su marido aparece de improviso en casa; los tres hermanos de una chica se vengan del hombre que le ha quitado su honor, aunque ella está enamorada de él; una joven pide a sus padres permiso para dormir en el tejado y de esta forma poder recibir a su novio por la noche .... En total, nueve historias sacadas del célebre Decamerón de Bocaccio.

Comentario:

El decamerón de Bocaccio es una de las obras clave de la literatura medieval italiana. Se trata de una recopilación de historias populares que, supuestamente, diez supervivientes de una epidemia de peste se cuentan unos a otros durante diez noches. Su importancia radica en su modernidad; la obra es precursora del Renacimiento por centrarse, en pleno siglo XIV, en asuntos totalmente paganos sin pizca de idealismo ni misticismo.

Naturalmente, el que Pasolini decidiera adaptar El decamerón al cine no se debe solamente a su interés filológico por el libro ni a la casualidad. El tiempo convierte a las obras más incendiarias en clásicos universalmente aceptados, por lo que la coartada de adaptar un libro de referencia de la literatura italiana le venía muy bien como vehículo para llevar a cabo un film que es toda una celebración de la vida y el erotismo, con un tono además beligerantemente anticlerical (y aún siendo una adaptación literaria de prestigio, la película tuvo serios problemas con la censura). Tal vez al espectador actual le cuesta hacerse a la idea de hasta que punto era transgresor en la Italia de ese momento presentar en la gran pantalla unas historias en las que los representantes de la iglesia que aparecen son curas y monjas lascivos, cuando no tontorrones. Por si eso fuera poco, la moral sexual cristiana se ve ridiculizada en prácticamente todos los relatos: la pluma de Bocaccio y la cámara de Pasolini se ponen más del lado de la mujer adúltera que del marido cornudo, y el episodio en la que los padres de una doncella desflorada por su novio la casan para evitar el escándalo (contentos porque además emparentan así con una buena familia) da también una visión harto cínica del matrimonio.

Además de ser todo un alegato contra las “buenas costumbres” y el pensamiento conservador, El decamerón se acerca a la sexualidad de una forma enormemente natural: de hecho, como en otras de sus películas, Pasolini, gran amante de la etnografía, no recurrió a actores profesionales sino a gente de los pueblos cuyas caras le gustaban o llamaban la atención. Además, la desinhibición y falta de sentido de culpa, típicas de la liberación sexual de esos años, que rezuman las historias se echan de menos incluso en la actualidad. Por poner un ejemplo, la violación sistemática de un discapacitado que llevan a cabo las monjas de un convento en una de las historias se vería, bajo el pensamiento políticamente correcto dominante hoy en día, como algo condenable, mientras que en el film el supuesto sordomudo y deficiente, que no lo es en realidad, no lo vive como ningún trauma, y lo mismo se puede decir de la mujer engañada y manoseada por un cura, que supuestamente pretende convertirla en animal de carga por petición de su marido, en otro episodio. No en vano, la película es la primera parte de la llamada Trilogía de la vida de su director, y su mensaje es, evidentemente, que hay que disfrutar de ésta y de los placeres que nos ofrece.

Escenas destacadas:

  • Una de las monjas del convento se decide a aprovecharse del sordomudo y supuestamente tonto jardinero para probar placeres carnales. Su cara de satisfacción durante y después del acto es tal, que todas sus compañeras quieren probar también.
  • La adúltera que ha escondido a su amante en la tinaja le hace creer a su marido que el hombre quiere comprarla, por lo que le conviene introducirse en ella para limpiarla a fondo. Mientras el marido se dedica a las labores de limpieza dentro de la tinaja, fuera de ella los amantes gozan prácticamente delante de sus narices.
  • Un cura hace creer a un campesino que puede transformar a su mujer en burra. Para llevar a cabo el encantamiento, la desnuda y le introduce “la cola” delante del poco avispado marido.

Anécdotas:

  • La polémica despertada fue tal que muchos ciudadanos particulares y varios procuradores de la República (cargo político semejante al de Gobernador Civil) lo denunciaron, provocando el secuestro de la película en varias provincias italianas.
  • El proyecto inicial de Pasolini era llevar a cabo una visión mucho más completa del libro de Bocaccio, incluyendo más historias, con un metraje de al menos tres horas.
  • Uno de los puntos del film más destacados por la crítica italiana, imperceptible fuera de su país, es la adaptación lingüística que el director, filólogo además de cineasta, llevó a cabo, al parecer con gran acierto, al emplear dialectos napolitanos en lugar de toscanos en la versión original (no obstante la película, como es habitual en el cine italiano, carece de sonido directo y fue íntegramente doblada en estudio).
  • Obtuvo el Oso de Plata (segundo premio) en el festival de cine de Berlín de 1971.

Sobre el director:

Pier Paolo Pasolini (Bolonia 1922 – Roma 1975) fue no sólo uno de los principales directores de cine italianos, sino un importante poeta, filólogo y personaje de la vida cultural de su país. Comienza su carrera en el cine con títulos influenciados por el neorrealismo, como Accatone (1961) y Mamma Roma (1962), para luego pasar a obras donde la denuncia social y la reivindicación marxista se llevan a cabo de forma más elaborada y más abstracta, como Pajaritos y pajarracos (1966) o Teorema (1968), películas que alterna con la adaptación de clásicos literarios, incluyendo el mismísimo Evangelio según San Mateo (1964), su obra más célebre. Gran polemista, la franqueza con la que hablaba tanto de sus ideas de izquierdas como de su homosexualidad lo convirtió en enemigo público número uno para los grupos conservadores italianos, hasta el punto de que se especula con la posibilidad de que alguna mano negra estuviera detrás de su asesinato, que conmocionó a la ya de por sí convulsionada Italia de los 70. El sexo se expone de forma naturalista, con gran vitalidad no exenta de cierta tosquedad, en su famosa trilogía de la vida, formada por el film que ahora nos ocupa, Los cuentos de Canterbury (1972) y Las mil y una noches (1974).

Enlaces:

16 diciembre 2006

El leñador: Hablando de un tabú sin acritud

The woodsman. USA, 2004.

Directora : Nicole Kassell

Guionistas : Nicole Kassell y Steven Fetcher

Intérpretes: Kevin Bacon, Kyra Sedgwick, Hannah Pilkes

Temáticas de interés : Pederastia

Sinopsis:

Walter llega a una pequeña ciudad en la que no conoce a nadie y busca trabajo en un aserradero. Es taciturno, y tiene una razón para serlo. Acaba de salir de la cárcel, en la que cumplió condena por abusar de una niña. Ahora intenta hacer una vida normal, pero le cuesta evitar el mirar por la ventana de su piso y observar a las alumnas del colegio de enfrente ...

Comentario:

El abuso de menores ha pasado en los últimos años de ser un tabú y una realidad silenciada y prácticamente desconocida a verse magnificado y resultar casi omnipresente en los medios de comunicación. En el caso del cine y los telefilms, el tratamiento del tema viene casi siempre de mano de thrillers y películas policíacas donde se intenta capturar a un asesino de niños, o bien en dramas donde el o la protagonista tiene un trauma por haber sufrido abusos en su infancia, reforzando el estereotipo y el estigma de que las víctimas de este tipo de actos nunca podrán superarlo ni llevar una vida normal. Lolita, la adaptación que llevó a cabo Stanley Kubrick sobre la amoral novela de Vladimir Nabokov, que probablemente sería impublicable hoy en día, es una de las pocas excepciones a esta regla.

El leñador coge este escabroso toro por los cuernos y se atreve a ponerse en el lugar del verdugo, no de la víctima ni de los familiares de la víctima, como es lo habitual y lo fácil, una propuesta parecida, aunque con un tema todavía más difícil, a la de la notable Te doy mis ojos de Iciar Bollaín, que contaba una historia de malos tratos intentando entrar en la psicología del maltratador en lugar de presentarlo sin más como un monstruo. En este caso, el protagonista, Walter, tiene una inclinación sexual por las niñas preadolescentes. Abusó de una y pagó por ello con la cárcel, de la que ha salido en libertad condicional. No es un psicópata ni un cínico, odia lo que hizo y no intenta justificarlo, pero le resulta muy difícil luchar contra su propia sexualidad. Por otra parte, la sociedad tampoco le ayuda: no se le ofrece ningún tipo de terapia ni de cura, su familia le rechaza, en el trabajo tiene que ocultarle a todo el mundo su pasado, y además el agente de la condicional le acosa y le humilla, aprovechándose de su sentimiento de culpa, que le hace tragarse los insultos sin rechistar.

No obstante, el film tampoco es tendencioso ni carga demasiado las tintas, en primer lugar porque refleja bastante la realidad, puesto que nadie ha encontrado ninguna cura ni terapia efectiva para la pederastia, y en segundo lugar porque Walter, por suerte, no es cien por cien pedófilo; es capaz de tener sexo con mujeres adultas e inicia una relación con una chica que no lo abandona cuando descubre su pasado, por lo que tal vez pueda haber una esperanza para él, aunque su vida no será fácil y la posibilidad de que vuelva a abusar de una niña estará siempre ahí.

De hecho, Walter inicia una amistad peligrosa con Robin, de trece años. Frente al tópico del niño raptado por un desconocido que le sube a su coche, el guión muestra como un pedófilo se va acercando progresivamente a su víctima, que suele ser alguien conocido y de su entorno, e intenta establecer una complicidad y que el pequeño comparta con él secretos que no conozcan sus padres; de esa forma se asegura el silencio y el consentimiento del menor para cuando, más adelante y de forma paulatina, empiece a hacerle proposiciones sexuales. Así pues, Walter se limita a hablar con Robin el primer día; las siguientes veces, las conversaciones se van haciendo más íntimas. Una amarga revelación que le hace la niña hará que el pederasta desista de sus intenciones, pero quizás la próxima vez no ocurra lo mismo. El leñador no es una historia moralista, edificante, ni de redención, ni tampoco es una tragedia; su modestia y su sencillez constituyen al mismo tiempo su gran virtud y su gran limitación.

Escenas destacadas:

  • Walter parece satisfecho con su nuevo piso, hasta que la expresión se le nubla al mirar por la ventana. Hay un colegio justo enfrente.
  • Tras varios días de charla en el bosque con su joven amiga, Walter intenta pasar un poco a mayores y le propone que se siente en su regazo. La respuesta de la niña le hará arrepentirse de sus intenciones.

Anécdotas:

  • El productor del film es Lee Daniels, responsable de Monster’s ball, el título que le valió el Oscar a Halle Berry, por lo que el marketing de la película, al menos en España, recurrió a la comparación entre ambas.
  • Se presentó en el festival de Sundance, y más tarde en nuestro país en el festival de Gijón. Logró tres nominaciones a los premios del cine independiente americano, entre otros galardones y nominaciones menores.

Sobre la directora:

Nicole Kassell estudió cine en la universidad de Nueva York, ciudad en la que reside. El leñador fue su debut en el largometraje; su breve curriculum también incluye un episodio de la serie de TV Caso abierto.


Enlaces:

03 diciembre 2006

Pintar o hacer el amor: sexo a cuatro bandas

Peindre ou faire l’amour. Francia, 2005.

Directores : Arnaud y Jean-Marie Larrieu

Guionistas : Arnaud y Jean-Marie Larrieu

Intérpretes: Sabine Azéma, Daniel Auteuil, Sergi López, Amira Casar

Temáticas de interés : Sexo en grupo, intercambio de parejas

Sinopsis:

Madeleine y William, un matrimonio de mediana edad, se trasladan a un pequeño pueblo del campo. Allí Madeleine conoce casualmente al alcalde, un invidente llamado Adam, que invita a ella y a su marido a cenar junto con su esposa Eva. Los cuatro hacen buenas migas y planean pasar un fin de semana juntos, hasta que una noche ocurre algo singular: a la hora de ir cada matrimonio a su habitación, el invidente Adam toma del brazo a Madeleine y no a su mujer. Suben a la habitación sin que ella proteste; Eva y William, por su parte, tampoco se quedan atrás y se acuestan juntos en el sofá.

Comentario:

Ya habíamos abordado el tema de la pareja abierta, el amor libre o el intercambio de parejas en películas de la era de la contracultura y la liberación sexual, los años 60-70, como Bob, Carol, Ted y Alice, o La tormenta de hielo, un film de los 90 que reflexionaba sobre esa época. En aquel momento el concepto de pareja tradicional se cuestionaba, y la fidelidad sexual dejaba por un momento de considerarse la base de una relación. Pintar o hacer el amor, en cambio, se sitúa en nuestros días, cuando esta forma de pensar se ve más bien como una reliquia del pasado. Sus personajes no deciden hacer un cuarteto por desinhibirse o por buscar nuevas experiencias que los saquen de la monotonía de muchos años de matrimonio, sino que surge entre ellos un amor a cuatro con el que en principio no contaban.

La estructura de la película responde bien a este planteamiento del intercambio como algo no buscado: en principio parece una típica comedia dramática francesa situada en provincias. El campo es el quinto personaje que aglutina a los dos matrimonios; Madeleine está pintando un paisaje cuando conoce a Adam y empieza a hablar con él. Al venir de la ciudad y no conocer a otras personas en el pueblo, Madeleine y William se encariñan poco a poco con el alcalde y su mujer. Curiosamente, muestran hasta celos cuando Adam y Eva hacen planes con otros amigos; la intimidad y el lazo emocional al que han llegado es lo que hace creíble que, cuando Adam da el paso y finge confundir a su mujer con Madeleine casi a la mitad del film, ella se deje llevar por el juego, y su marido haga lo propio con Eva. De forma muy creíble, al día siguiente el matrimonio menos experimentado reacciona con miedo y rechazo a lo que acaban de hacer, que supone romper muchos tabúes, y piensan que han sido engañados por la otra pareja. Les costará tiempo y reflexión el asimilar el sentimiento que ha nacido en ellos: tal vez el amor no sea siempre cosa de dos.

El interés de Pintar o hacer el amor supone romper totalmente el estereotipo del intercambio de parejas como algo propio de jóvenes modernos urbanos guapos y desinhibidos, y trasladarlo a matrimonios de mediana edad en el rural, viéndolo además como un lazo afectivo y una especie de pareja a cuatro en un film apacible y tranquilo, una propuesta mucho más transgresora y chocante que el proponerlo como un simple juego sexual morboso. De ahí, probablemente, la discreta acogida del film entre la crítica y el público.

Escenas destacadas:

  • Adam coge del brazo a Madeleine, a la que aparentemente ha confundido con su esposa, y sube con ella a la alcoba. Sorprendentemente, ella no protesta y acepta el juego.
  • Los dos matrimonios disfrutan de la visión de la mañana en el campo desde la terraza mientras se abrazan como si los cuatro formaran una sola pareja.

Anécdotas:

  • Seleccionada a concurso en el festival de Cannes de 2005.

Sobre los directores:

Los hermanos Larrieu nacieron en 1965 y 1966 (Jean-Marie es el mayor y Arnaud el pequeño) en la famosa localidad de Lourdes. Trabajan juntos en la realización de cortos y mediometrajes, normalmente rodados en la región de los Pirineos, y más tarde dan el salto al largo en 1999 con Fin d’été. No es, sin embargo, hasta su tercer film, Pintar o hacer el amor, cuando consiguen hacerse un nombre en el cine de su país, y estrenar su obra fuera de Francia.

Enlaces:

http://spanish.imdb.com/title/tt0431975/

http://www.golem.es/pintarohacerelamor/

http://blogdecine.com