19 septiembre 2008

Casada con todos: la segunda oportunidad

Married to the mob. USA, 1988.

Director: Jonathan Demme

Guionistas: Barry Strugatz y Mark R. Burns

Intérpretes: Michelle Pfeiffer, Matthew Modine, Dean Stockwell, Mercedes Ruehl

Temáticas de interés: liberación sexual

Sinopsis:

Angela, la mujer de un gangster, no está a gusto con su vida. No se interesa por socializar con las otras mujeres de los mafiosos ni por el lujo que les proporciona el dinero de oscura procedencia que gana su marido. Cuando éste se acuesta con la amante de su jefe y en represalia es asesinado, Angela empieza a pensar en cambiar de vida, sobre todo cuando es acosada por Tony, el jefe de su difunto marido, y por su celosísima esposa Connie, que piensa que ambos son amantes. Casi a escondidas, Angela regala su casa a la beneficencia y se traslada a un pequeño apartamento en Nueva York con su hijo, sin pensar que no le va a ser tan fácil librarse de la mafia ni que Mike, un agente del FBI, la sigue para investigar si sigue vinculada con ellos.

Comentario:

Angela pasa por una crisis. En realidad es una persona ambiciosa a la que no le llena en absoluto el papel que en el mundo de la mafia se reserva a las mujeres; ella misma se aisla y provoca el rechazo del círculo que la rodea, ya que los gangsters, como le dicen muchas veces, forman una familia y ella, como indica el título de la película (que es married to the mob, casada con la mafia, en el original) está casada con todos ellos, no sólo con su marido. Por lo tanto su ambición está aplastada y dormida por la comodidad, la insulsez y la sobreprotección de su rol de ama de casa burguesa. La muerte de su marido rompe el único vínculo que la retiene en ese mundo y la lanza a tomar la difícil decisión de partir de cero, dejar junto con su hijo una elegante casa en las afueras, instalarse en un piso poco confortable y tener que buscar trabajo y pelearse con el transporte público y los inconvenientes de la gran ciudad, a cambio de una única gran ventaja: ser libre por fin.

La libertad sin embargo no es tan fácil y el pasado de Angela la perseguirá; la película trata de las dificultades de una persona por desarrollar una vida independiente y una ruptura con lo anterior que no va a ser fácilmente comprendida por la mayoría de la gente, que de hecho sueña con una vida similar a esa de la que ella está huyendo. Jonathan Demme planteó esta situación en dos películas de los años 80, Algo salvaje, en la que es un hombre el que se decide a abandonar su vida de yuppie, y Casada con todos, sobre una ama de casa. Rompiendo los roles tradicionales, el hombre en Algo salvaje es pasivo y es una mujer la que le mueve a salir de una vida en la que no era consciente, hasta que la conoce, de estar atrapado. Aquí sin embargo la protagonista es activa y ella misma elige y decide el cambio en su vida. Conocerá a un hombre, sí, pero eso no va a ser la causa, sino la consecuencia, de una decisión de cambiar que ella ha tomado por sí misma. Para Jonathan Demme los hombres necesitan de las mujeres pero las mujeres pueden ser autosuficientes; tienen, eso sí, que atreverse a serlo.

Como muchas buenas comedias, Casada con todos funciona porque tiene todo este trasfondo que podría dar buen juego en un film dramático. Sin embargo Demme opta por un sentido del humor muy heterodoxo y un tono festivo y hedonista que oscila entre lo grotesco, casi en la línea de Almodóvar o John Waters, y la comedia romántica, ya que estamos en una historia de chico conoce a chica, chico pierde a chica, chico recupera a chica. Mike, el atractivo agente del FBI que sigue a Angela, es una especie de Mortadelo que adopta los disfraces más variopintos y aparece en los sitios más inesperados. Incluso las escenas violentas del film tienen un tono festivo de dibujos animados que convierte a esta película en uno de los ejemplos más característicos, junto con Buscando a Susan desesperadamente, del espíritu ligero y jovial de la new wave en los años 80. Casada con todos es una celebración de la vida.

Escenas destacadas:
  • Angela busca trabajo en un extravagante fast food. Al probarse el uniforme, el director del local la espía a través del ojo de un pollo gigante dibujado en la pared. Al darse cuenta sale espantada del lugar vistiendo una esperpéntica chaqueta de domadora de leones.
  • Angela baja del autobús y Mike tiene que seguirla. Incapaz de salir por la puerta porque el autobús está atiborrado de gente, abre una trampilla y sale por el techo. Luego tiene que ir saltando de coche en coche hasta alcanzar la acera. Lo singular de esta escena es que está grabada en un único plano y se puede ver que es el propio Matthew Modine quien la rueda sin especialistas de ningún tipo.
  • Tras pasar una estupenda velada con cena y baile, Angela invita a Mike a su apartamento. Mike empieza a masajearle los pies; a Angela, evidentemente complacida con estas atenciones, se le escapa el comentario hacía tanto que un hombre no me tocaba por debajo de la cintura ... Al caer en la cuenta de lo que ha dicho, se levanta bruscamente, tira la copa que está bebiendo Mike y al intentar limpiarle la ropa le toca los genitales en un lapsus muy "freudiano".




  • Angela es arrestada por el FBI, que la amenaza con quitarle a su hijo si no colabora y con deportar a la inmigrante que le ha dado trabajo. Asqueada, ella no duda en decir a los federales que actúan igual que la mafia. El inspector que la ha detenido puntualiza la diferencia: la mafia trabaja bajo las órdenes de maníacos y psicópatas y el FBI bajo las del presidente de los Estados Unidos. El primer plano un tanto grotesco del agente lleva al espectador a compartir la opinión de Angela: no hay mucha diferencia entre ambas cosas.

Anécdotas:
  • Alcanzó una taquilla en USA de 20 millones de dólares, el doble que su presupuesto.
  • Todos los actores consiguieron estupendas críticas. Especialmente Dean Stockwell, que logró múltiples premios y una nominación al Oscar como mejor actor secundario.
  • Los créditos finales de la película son interesantes de ver puesto que incluyen escenas descartadas en la sala de montaje.
Sobre el director:

Jonathan Demme nace en Nueva York en 1944. Su carrera en el cine es tan ecléctica como errática; su nombre empieza a sonar con un thriller, El eslabón del Niágara (1979) y una comedia dramática sobre Hollywood, Melvin y Howard (1980). Sus dos comedias de los años 80 Algo salvaje y Casada con todos, dos films muy heterodoxos que cuentan historias de liberación personal, llaman la atención de los cinéfilos. Tras consagrarse y ganar el Oscar con El silencio de los corderos (1991), el excelente thriller que supone un nuevo cambio de estilo brusco en su carrera, Demme desaparece de Hollywood durante varios años, probablemente descontento por los múltiples cambios que la productora lleva a cabo en su proyecto sobre el SIDA, que acaba convirtiéndose en la comercial y descafeinada Philadelphia (1993). Desde entonces se ha prodigado poco y sus películas, menos personales que las antiguas, han tenido resultados más bien discretos.

Enlaces:


IMDB

DVD go

3 comentarios:

Gerardo Medina Pérez dijo...

Vi "Casada con todos años" después de "El silencio de los corderos" y "Philadelphia", y me gustó mucho. Lo que no sabía hasta que vi los créditos fue que la dirigía Demme. Me sorprendió que el director aclamado por la adaptación de la novela de Harris y del dramón judicial protagonizado por Hanks, el cual me encanta y al que no veo nada descafeinado, hubiera hecho una comedia en sus primeros trabajos. Su carrera es errática, eso es cierto, pero siempre me ha llamado la atención su manera de plantear las secuencias y el uso del travelling moviéndose hacia objetos (una puerta, sobre una mesa,...) para acabar en el plano que persigue. De sus últimos trabajos solamente destaco "El mensajero del miedo", en la que a mi juicio recupera su identidad personal como realizador y consigue que no se me atragante el mensaje de la película, algo que sí me pasaba en la versión original de Frankenheimer.

Dillinger is dead dijo...

Uauh, gracias por leerte todo el post :-) A mi me pasa lo contrario que a ti, conocí a Jonathan Demme de crio viendo estas comedias de los ochenta y me sorprendió su giro al drama posterior. Philadelphia no me gusta nada; tuvo una postproducción muy larga y accidentada y se modificó muchísimo el planteamiento original de la película que probablemente fuera mucho menos políticamente correcto que lo que finalmente se estrenó (el descafeinamiento empieza por el propio título, que en principio iba a ser "personas como nosotros", people like us). Demme nunca se ha quejado en público de lo que hicieron con la película pero que dejara de dirigir durante cinco años es muy elocuente.

El mensajero del miedo me gusta mucho a mi también; no la calificaría de obra personal de la misma forma que Algo salvaje o Casada con todos, pero te doy toda la razón en que Demme le da mucho interés a una historia que podría haber sido convencional.

Muchas gracias por el comentario; un saludo.

Gerardo Medina Pérez dijo...

Lo de personal lo digo porque por fin recupera parte de su sello a la hora de manejar la cámara y la manera de contar la historia. Ni en Charada, que es una tomadura de pelo incomprensible, ni Beloved, que tuve que abandonar por sus aires de telefilm, mantienen el aroma a cine de su director.

Pues mira, no sabía eso de Philadelphia. Eso explica que se alejara del cine. Aún así, me gusta la película, pero ahora nos quedaremos con la intriga de cómo habría resultado si se hubiese respetado la visión de Demme. Un placer leer tu post.

A más ver, G.