05 febrero 2009

Los amantes: la casada alegre

Les amants. Francia, 1958.

Director: Louis Malle

Guionista: Louise de Vilmorin

Intérpretes: Jeanne Moreau, Alain Cuny, José Luis de Vilallonga, Jean-Marc Bory

Temáticas de interés: adulterio

Sinopsis:

Jeanne Tournier es una mujer casada perteneciente a la burguesía de Dijon. Aburrida de la vida con su marido en una pequeña ciudad, pasa de vez en cuando temporadas en París, en las que alterna con una amiga y también con un amante. Sin embargo, pese a su doble vida Jeanne sigue insatisfecha.

Comentario:

El escándalo con el que se había recibido en Francia más de cien años antes la publicación de Madame Bovary sacudió también en 1958 el estreno de otra obra, en esta ocasión cinematográfica, sobre una adúltera. Si bien cuando se estrenó Los amantes las relaciones extramaritales eran ya un tema corriente en el cine, el asunto se trataba siempre con un tono moralizante: el código de censura norteamericano prohibía expresamente mostrar un adulterio que no trajera terribles consecuencias para los implicados (sobre todo para la mujer) y en Europa, a pesar de no haber un reglamento definido al respecto, el temor a censuras y presiones de distintos tipos producía un resultado similar.

Pero las cosas empezaban a cambiar y esta película fue buena prueba de ello. Para muchos espectadores de la época, era la primera vez que veían una escena de cama en una película, con un tímido desnudo incluido. No obstante, lo más chocante no era tanto que una casada se liara con un chico más joven que ella y viéramos sin elipsis que su relación era carnal, sino que el director lo mostrara sin condenarlo ni querer transmitir ningún tipo de mensaje moral.

Como siempre en el cine de Louis Malle, no existe una trama argumental muy definida ni una estructura clásica que proporcione una progresión entre una escena y otra, sino que las distintas secuencias nos muestran la apatía de una mujer que engaña a su marido y mantiene una doble vida con un amante fijo sin ningún tipo de coartada romántica. Jeanne no busca el amor ni es idealista ni tiene ninguna excusa concreta para su doble vida, aparte del aburrimiento de la existencia burguesa en provincias. No obstante, la relación con su amante se ha vuelto igual de rutinaria y formal que su matrimonio y la insatisfacción de la mujer va a más. Sólo el encuentro con un atractivo joven casi al final del film va a renacer una pasión sobre todo sexual en Jeanne; y no va a ser castigada por ello, como hubiera sido lo habitual incluso en una película de ahora. Como todas las obras de su director, Los amantes nos muestra a un personaje hedonista en busca de la libertad y el placer al margen de la moral y las normas sociales, sin que ello le lleve a ningún tipo de perdición.

Escenas destacadas:
  • Jeanne se deja seducir por un nuevo y joven amante al final del film.La cámara muestra sin muchos tapujos cómo la pareja tiene relaciones sexuales; por primera vez durante la película, los espectadores vemos a la mujer disfrutar plenamente.


Anécdotas:
  • Se presentó en el festival de Venecia de 1958, obteniendo el premio especial del jurado.
  • La iglesia católica se posicionó duramente en contra de la película, desatando una gran polémica. No obstante, la película no tuvo problemas legales para su exhibición en Francia más allá de los intentos de boicot de la prensa de derechas. En Estados Unidos el dueño de una sala de cine llegó a ser procesado y multado por exhibirla, aunque el Tribunal Supremo, ante el que recurrió la sentencia, anuló la sanción por no considerar que el film fuera pornográfico.
Sobre el director:

Louis Malle (Thumeries, Francia, 1932 - Los Angeles 1995) fue uno de los grandes renovadores del cine francés a finales de los años 50 y principios de los 60, aunque siempre se consideró al margen del movimiento de la nouvelle vague. En su momento, la amoralidad de su obra y la ausencia de juicios y condenas hacia personajes con comportamientos sexuales libres o heterodoxos provocaron gran controversia, sobre todo en títulos como Los amantes o El soplo al corazón. La polémica, en este caso por razones políticas, que suscita Lacombe Lucien le mueve a emigrar en los años 70 a Estados Unidos, donde rueda La pequeña y Atlantic city. La sexualidad en su cine se muestra como una fuerza muy poderosa y amoral que se muestra sin tapujos ni morbosidad, con una gran normalidad.

Enlaces:

IMDB
Soitu.es

6 comentarios:

seibra dijo...

Qué delicia es encontrar películas en las que no se plantean moralismos. Si me permites, me has hecho recordar otra, que es muy diferente, pero que me produce la misma sensación: La leyenda de la ciudad sin nombre. Un trío feliz (al menos al principio) y encima musical!!!! Y es que la vida debería ser así, sin juicios de valor (y entre canciones).

En fin, disculpa la ida de olla, pero es lo bueno de tu blog, que hace pensar.

Cordiales saludos.

Dillinger is dead dijo...

No he visto La leyenda de la ciudad sin nombre, no habría pensado que pudiera ir en esta línea pero intentaré verla.

Y sí, es raro encontrar una película sin juicios de valor. Amoral se confunde a menudo con inmoral, cuando son cosas totalmente distintas.

Gracias por el comentario. Besos.

El Cinéfago dijo...

Muy acertado lo de "La leyenda de la ciudad sin nombre". No se me había ocurrido verlo desde ese punto de vista. Pero sí, hay un trío en toda regla. Y me quedo con Lee Marvin, Eastwood ¡cantando! y el momento en que empiezan a extrañar a las mujeres.

En cuanto a Malle, me aficioné a él hace diez años, cuando cayó en mis manos una película genial a mi entender pero que pocas veces mencionan, "Ascensor para el cadalso". A partir de ahí me convertí en amante de la "nouvelle vague" y de Malle en particular. Enhorabuena nuevamente por tu blog.

Dillinger is dead dijo...

Muchas gracias, Cinéfago. Un saludo.

Abuelo Igor dijo...

Hace ya tiempo que no reviso esta peli, pero, ¿no era esta en la que había una de las primeras insinuaciones de cunnilingus en el cine comercial?

Dillinger is dead dijo...

Pues ahí teneis la escena; ¿qué le está haciendo el chico a Jeanne Moreau cuando desaparece del encuadre? Pues sexo oral es una respuesta bastante plausible, pero todo queda a la imaginación del espectador.