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24 febrero 2009

Desayuno con diamantes: joyas, dulzura y prostitución

Breakfast at Tiffany's. USA, 1961.

Director: Blake Edwards

Guionista: George Axelrod, a partir de la novela de Truman Capote

Intérpretes: Audrey Hepburn, George Peppard, Patricia Neal, Martin Balsam

Temáticas de interés: prostitución

Sinopsis:

Paul Varjak, un joven con vocación de escritor, se gana la vida mantenido por la esposa de un hombre rico, que le propone trasladarse a Nueva York. Nada más llegar se ve introducido en el torbellino de la vida de su arrolladora vecina, Holly Golighty, una buscavidas aspirante a actriz tan alocada como tierna.

Comentario:

Desayuno con diamantes se inspira en una novela corta en la que Truman Capote mezclaba hábilmente el romanticismo con unos toques ácidos no muy aptos para el Hollywood de la época. El reto del que el director Blake Edwards salío más que airoso era el conseguir un producto asimilable para la todavía poderosa censura de aquel entonces sin desvirtuar el rico material del relato. Para conseguirlo optó por un tratamiento de alta comedia sofisticada a la medida de Audrey Hepburn, una Holly Golighty sin los toques arrabaleros del personaje literario, arropada por la famosa música de Henry Mancini y por una Nueva York colorista y casi pop; este envoltorio dulcifica pero no elimina los aspectos crudos de la historia de una chica que flirtea con el mundo del hampa y que vive al borde de la prostitución.

Es frecuente leer que esta película trata sobre una prostituta de lujo. Holly no recibe llamadas de clientes, pero vive de noche, no tiene ninguna ocupación conocida y desde luego utiliza sus encantos para rodearse de hombres ricos que pagan sus gastos a cambio de la promesa de un encuentro sexual que ella en el último momento esquiva con menor o mayor habilidad, mientras sueña con casarse con un millonario lo más tonto posible. Es un personaje perfecto para ilustrar un debate sobre donde acaba la mujer arribista y donde empieza la prostituta; buena parte del interés de Holly es lo imprevisible y azaroso de su futuro, algo de lo que ella es perfectamente consciente: se mueve en una delgada línea entre el todo y la nada, ser un modelo de femineidad y éxito social o caer en la más sórdida marginación.

Desayuno con diamantes es la historia de la fascinación que esta chica ejerce sobre todo el mundo, pero en particular sobre su vecino, un joven aspirante a escritor para el que el torbellino de Holly agita e ilumina su visión intelectualoide y pesimista de las cosas. La película embellece y heterosexualiza a un personaje que en la novela, narrada en primera persona, era un evidente alter ego del propio Capote, y lo transforma en un muy guapo enamorado. Pero introduce un elemento que no estaba presente en la novela: Paul, el escritor, vive de las mujeres al igual que Holly de los hombres. Además, se presenta como un personaje pasivo que acepta ser utilizado por la chica, que incluso le cambia de nombre para ponerle el de su hermano, y su masculinidad se pone en entredicho en matices como ser llamado baby por otro hombre, el agente de Holly, o entrar con uno de los pretendientes de esta en un cuarto de baño, una situación cuyo potencial homosexual no habría sido eludido en una película de hoy. Por eso no deja de resultar un poco chirriante que el personaje se aparte de esta tradición en la comedia del hombre sumiso frente a la mujer carismática tipo La fiera de mi niña y que adopte hacia el final de la historia una pose dominante y convencional.

El mérito incuestionable de Desayuno con diamantes es haber colado ante la censura de la época una historia de amor entre dos personajes que viven en cierta manera de la prostitución, tomar un relato agridulce sobre un personaje a la vez frívolo, tierno y cruel que busca su lugar en un mundo complicado, y convertirlo, sin desvirtuarlo, en una comedia romántica. El encanto de Audrey Hepburn es una pieza clave en este éxito, y también lo es el salpicar la historia con insertos muy del gusto de Blake Edwards, como la secuencia de una extravagante fiesta, todo un ensayo de una obra posterior del director, El guateque.

Escenas destacadas:
  • Su interesante vecina se presenta a Paul explicándole que su gato no tendrá nombre mientras su dueña no consiga estabilizarse en su vida y encontrar un sitio en el que se encuentre tan a gusto como en la joyería Tiffany & Co.
  • Holly interrumpe, a la vez que inspira, el trabajo de su vecino cantando con su guitarra en una típica escalera de incendios neoyorquina uno de los temas más famosos de la historia del cine, Moon river de Henry Mancini.
  • Paul y Holly se embarcan en una amarga discusión en la que la joven, borracha, le pide que acepte su dinero ya que está acostumbrado a que lo mantengan las mujeres. Él, cortante, le responde que se lo ahorre porque su poco atractivo pretendiente es una forma muy dura de ganárselo. Ella replica de forma fulminante: se tarda exactamente cuatro segundos en ir de aquí a la puerta. Te doy dos.


Anécdotas:
  • Al importante éxito de taquilla alcanzado por el film, se sumaron dos Oscar a la mejor banda sonora y mejor canción para Henry Mancini, y otras tres nominaciones: mejor actriz, guión adaptado y dirección artística.
  • Al parecer, Mancini compuso Moon river a propósito para que pudiera ser cantado por Audrey Hepburn, que carecía de formación musical. Un ejecutivo propuso cortar la secuencia en la que se canta esa canción tan tonta, a lo que Hepburn respondió que por encima de su cadáver.
  • Por lo visto Truman Capote siempre pensó en Marilyn Monroe para el papel de Holly Golighty, pero el famoso profesor de actores Lee Strasberg le recomendó a la actriz que no lo aceptara. Curiosamente, Audrey Hepburn no se veía en el papel y consideraba el haber sido elegida como un error de casting.
Sobre el director:

Blake Edwards (Oklahoma, 1922) trabaja como actor y guionista antes de convertirse en uno de los principales artesanos de Hollywood durante los años 60. Tras éxitos como Desayuno con diamantes y Días de vino y rosas, sus enfrentamientos con los estudios debilitan su carrera, que no vivirá un nuevo esplendor hasta comienzos de los años 80 con 10 la mujer perfecta y Victor o Victoria, su única nominación al Oscar. En las comedias sofisticadas que le hicieron famoso abundan los equívocos sexuales y los planteamientos sobre cuestiones de roles de género.

Enlaces:

IMDB

Wikipedia

Aula de cine

01 junio 2008

Soy curiosa: socialismo erótico

Jag är nyfiken. Suecia, 1967-68.

Director: Vilgot Sjöman

Intérpretes: Lena Nyman, Vilgot Sjöman, Börje Ahlstedt

Temáticas de interés: liberación sexual, amor libre

Sinopsis:

Lena, una joven idealista, milita en distintas causas y pregunta a los suecos su opinión acerca de varios asuntos sociales y también sexuales. Su vida erótica y afectiva se divide entre Vilgot, el director que filma sus actividades como militante, y un hombre padre de un hijo.

Comentario:

La mezcla de realidad y ficción de Soy curiosa resuelta de lo más actual; como harían veintitantos años más tarde Victor Erice o Abbas Kiarostami, Vilgot Sjöman construye una película de ficción que trata sobre la filmación de un documental sobre la sociedad sueca y el sexo. No existe un guionista acreditado puesto que probablemente los actores, que se interpretan a sí mismos, incluyendo al propio director, toman una parte activa, como mínimo, en el diseño de unos personajes que no podemos saber hasta qué punto son ellos mismos o no. Es de suponer que Lena, la protagonista, desarrolla en la vida real la actividad de denuncia de desigualdades y defensa del feminismo y la libertad social y sexual que le vemos llevar a cabo durante el film. Y es de suponer también que ella y el director forman una pareja abierta como la que se ve en la pantalla.

En otra entrada del blog hablé de Encuesta sobre el amor, un documental de Pasolini muy similar por su recopilación de opiniones de gente de la calle respecto a temas sexuales, pero Soy curiosa aporta un juego metalingüístico mucho más audaz y deja totalmente de lado la supuesta neutralidad del film de Pasolini (sólo supuesta, porque el director deja muy claro su punto de vista sobre las cuestiones que se plantean) y asume que se trata de un film de denuncia y de todo un manifiesto político que plantea interesantes preguntas como por ejemplo si el incipiente turismo sueco en España durante la época ayuda a los españoles o si supone una complicidad con la dictadura franquista.

Vista hoy en día, resulta también un film muy didáctico sobre los años 60, la contracultura y el cuestionamiento de muchos valores que hasta entonces, y por desgracia también en la actualidad, se consideraban y se consideran inamovibles. Por entonces no se daba por hecho como se hace ahora que la sociedad siempre sería desigual sino que durante años se hizo un esfuerzo importante por disminuir la brecha que separa a los ricos y los pobres, y el mismo espíritu contestatario se aplicó también a la sexualidad. Como herencia de aquellos años, la homosexualidad (que Lena también explora manteniendo relaciones con una chica), la masturbación o el deseo sexual femenino han dejado de considerarse desviaciones para pasar a verse, al menos en el mundo desarrollado, con cierta normalidad. No obstante, en otras cuestiones, como un concepto de pareja basado en vínculos intelectuales y afectivos y no solamente ni necesariamente en la fidelidad sexual, Soy curiosa resulta hoy, tal vez más que nunca, un film muy audaz por plantear el aprendizaje sexual de una chica que mantiene relaciones con dos hombres a la vez, sin que ellos se consideren dueños de ella por ser sus amantes, un comportamiento que hoy sólo cabe considerar anacrónico.




Escenas destacadas:
  • Lena pregunta a varios transeuntes acerca de la diferencia de clases sociales en Suecia, si la sociedad sueca es clasista o no; uno de los entrevistados responde: si estamos desnudos no hay diferencias de clase; viste a la gente y ya tienes una sociedad clasista.
  • La joven y un compañero de militancia deciden asaltar una iglesia y enfrentarse con el obispo, al que despojan de su sotana y dejan en calzoncillos en una especie de performance.

Anécdotas:

  • Produjo una extraordinaria polémica en su estreno internacional, especialmente en Estados Unidos, donde llegó a estar secuestrada por la censura y no pudo estrenarse más que después de una sentencia judicial. Se la consideró pornográfica en su día y el director lee en la segunda parte de la película los insultos y amenazas contenidos en algunas cartas recibidas por espectadores indignados tras haber visto el primer capítulo.
  • En España, debido a sus críticas al franquismo, no pudo ser estrenada hasta 1978, tras la muerte del dictador.
  • La película está dividida en dos partes con los nombres de los dos colores de la bandera sueca: Soy curiosa azul y Soy curiosa amarillo, que se estrenaron en su día de forma separada y ahora se han editado en vídeo de la misma manera.

Sobre el director:

Vilgot Sjöman (1924 - 2006) nació en una familia de clase trabajadora de Estocolmo; tras conseguir una beca, pudo estudiar cine en Estados Unidos y empezar a desarrollar una carrera como escritor y director. Durante los años 60 y 70, tras colaborar con el principal cineasta sueco de la época, Ingmar Bergman, en Los comulgantes, llevó a cabo una serie de películas con temas provocativos, como incesto, homosexualidad y violación, que culminan con su mayor éxito y escándalo internacional, Soy curiosa. Más adelante sus films dejarían progresivamente de estrenarse en el extranjero y Sjöman se centró en trabajos para la televisión sueca.

Enlaces:

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La Butaca

26 diciembre 2007

Encuesta sobre el amor: sexo oral

Comizi d'amore. Italia, 1965.

Director y guionista: Pier Paolo Pasolini

Sinopsis:

El director Pier Paolo Pasolini recorre la Italia de los sesenta micrófono en mano haciendo preguntas a la gente sobre sexo.

Comentario:

En este curioso y audaz documental, Pasolini hace preguntas sobre todos los campos de la sexualidad a personas de todas las edades y condiciones sociales. Niños, amas de casa, mujeres trabajadoras, ancianos, burgueses de la ciudad y campesinos hablan sobre la virginidad, la emancipación de la mujer, la prostitución o la homosexualidad. El director muestra las diferencias entre la Italia del norte y la del sur y la mayor libertad relativa de la que disfruta la mujer que trabaja en el norte respecto de la campesina siciliana, que no puede salir a la calle si no es acompañada de su padre o su hermano. Pasolini introduce también polémicas que hoy en día siguen vigentes, como la de la prostitución, y otras que afortunadamente ya han quedado trasnochadas, como si el divorcio, una novedad para la Italia de la época, debe o no ser legal; el entrevistador, lejos de la neutralidad, deja ver su punto de vista contrario a la legalización de los prostíbulos o favorable a la del divorcio. La homosexualidad masculina se ve como un gran tabú para todos los entrevistados y la femenina permanece invisible, no hay ni siquiera la menor referencia a ella; Pasolini es, a pesar de todo, pudoroso y no plantea abiertamente la cuestión del uso de anticonceptivos, limitándose a hablar en general de la libertad sexual, sobre todo para las mujeres, y sin olvidar que el sexo no es un mundo aparte y la libertad en ese campo está muy vinculada a la independencia económica y al disfrute de derechos en otros aspectos de la vida. Las preguntas a unos y otros se intercalan con opiniones y disertaciones de amigos intelectuales del director, el cual, fiel a sus ideas marxistas, no deja de atacar, de forma rotunda aunque no airada, el capitalismo y la moral burguesa.

Encuesta sobre el amor no pretende tener un valor riguroso ni estadístico, ni siquiera ofrece datos sobre las respuestas mayoritarias de los entrevistados. Además la mayor parte de ellos responden sin ninguna intimidad delante de su familia, amigos y una gran multitud de curiosos en una época en la que la gente estaría mucho menos acostumbrada a las cámaras. Esta informalidad no le quita, sobre todo una vez pasado el tiempo, un gran valor como testimonio de cómo se abordaba la cuestión erótica en los años 60, precisamente unos pocos años antes de la gran revolución sexual.



Escenas destacadas:
  • Una de las chicas entrevistadas explica su disgusto ante la idea hipotética de tener un hijo homosexual y su deseo de que sus hijos sean "normales" pidiendo la comprensión y empatía de Pasolini e ignorando sin duda la homosexualidad de éste.

Anécdotas:

  • El film no consiguió estrenarse en España en su día, probablemente por motivos de censura. Encuesta sobre el amor es el título que se le dio en algunos de sus pases en televisión.
  • Al parecer la idea del documental surgió cuando Pasolini recorría Italia en búsqueda de localizaciones y extras para su famosa adaptación del evangelio de San Mateo.


Sobre el director:

Pier Paolo Pasolini (Bolonia 1922 – Roma 1975) fue no sólo uno de los principales directores de cine italianos, sino un importante poeta, filólogo y personaje de la vida cultural de su país. Comienza su carrera en el cine con títulos influenciados por el neorrealismo, como Accatone (1961) y Mamma Roma (1962), para luego pasar a obras donde la denuncia social y la reivindicación marxista se llevan a cabo de forma más elaborada y más abstracta, como Pajaritos y pajarracos (1966) o Teorema (1968), películas que alterna con la adaptación de clásicos literarios, incluyendo el mismísimo Evangelio según San Mateo (1964), su obra más célebre. Gran polemista, la franqueza con la que hablaba tanto de sus ideas de izquierdas como de su homosexualidad lo convirtió en enemigo público número uno para los grupos conservadores italianos, hasta el punto de que se especula con la posibilidad de que alguna mano negra estuviera detrás de su asesinato, que conmocionó a la ya de por sí convulsionada Italia de los 70. El sexo se expone de forma naturalista, con gran vitalidad no exenta de cierta tosquedad, en su famosa trilogía de la vida, formada por El decamerón (1971), Los cuentos de Canterbury (1972) y Las mil y una noches (1974).

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23 agosto 2007

La calumnia: Mujer contra mujer

The children's hour. USA, 1961.

Director: William Wyler

Guionista: John Michael Hayes basándose en la obra teatral de Lillian Hellman

Intérpretes: Audrey Hepburn, Shirley MacLaine, James Garner

Temáticas de interés: lesbianismo, represión

Sinopsis:

Karen y Martha dirigen un colegio privado para chicas en una pequeña localidad. Cuando una de sus alumnas más díscolas es castigada, la niña como venganza extiende el rumor de que existe una relación amorosa entre las dos amigas.

Comentario:

El llamado código Hays de censura que condicionó toda la producción hollywoodiense durante más de treinta años prohibía cualquier referencia a la homosexualidad. No es que hubiera que mostrarla como algo malo, es que debía ser invisible, no podía existir. Ya vimos los conflictos a los que esto dio origen en las adaptaciones de obras teatrales que en el escenario se veían con normalidad y sin problemas de censura, como La gata sobre el tejado de zinc. Desde comienzos de los años 60, sin embargo, el código se veía como algo cada vez más anquilosado y los directores empezaban a desafiarlo. Uno de ellos fue William Wyler, el cual se atrevió a poner sobre la mesa la historia de dos profesoras acusadas de lesbianismo, algo no sólo mal visto en la época en la que está ambientada la historia (los años 30) sino también ilegal.

La acusación arruina la vida de las dos mujeres; los padres retiran en masa a las hijas del colegio regentado por las dos presuntas lesbianas, guiados por los típicos prejuicios homófobos de relacionar homosexualidad con pederastia y pensar que la orientación sexual de un niño o un adolescente puede alterarse si está bajo la tutela de personas homosexuales. El film denuncia la cerrazón y lo opresivo de la comunidad en la que viven las dos mujeres y el daño que pueden llegar a causar los rumores. Pero al mismo tiempo parece dar también la razón en parte a quien afirma que suele haber algo de verdad detrás de las habladurías.

En efecto, los cotilleos malsanos llevan a Martha, una de las dos mujeres, a plantearse la importancia en su vida de su estrecha relación con su amiga. Mientras que un hombre se puede dar cuenta más fácilmente de su falta de interés por el sexo opuesto, ésto es más difícil para las mujeres por el cliché de que a ellas no les interesa el sexo en sí sino sólo la parte afectiva y emocional de una relación: si no tienen una auténtica sexualidad no pueden ser homosexuales. Esta invisibilidad del lesbianismo hace muy verosímil el personaje reprimido de Martha, una mujer que rehuye a los hombres y vive unida afectivamente a otra mujer sin ser consciente de la verdadera magnitud de sus sentimientos hacia ella. No menos interesante es el personaje de Karen, supuestamente heterosexual pero cuya inocencia lleva a plantearse si realmente no ve o si más bien no quiere ver que Martha está enamorada de ella.

Atreverse a plantear estos espinosos temas ya le vale de por sí a La calumnia la clasificación de obra valiente y arriesgada, aún cuando el tratamiento del tema esté muy lastrado por las ideas homófobas del pasado: como en De repente el último verano y otros títulos de esa época, la homosexualidad se ve como una monstruosidad imposible de afrontar cuya única solución es la muerte. Todavía podemos ver restos de esta visión de las cosas en películas no muy antiguas, puesto que el cine políticamente correcto de hoy en día sigue relegando a sus personajes homosexuales a un puesto secundario y castigándolos para que puedan contar con la simpatía del público: en Cuatro bodas y un funeral uno de los miembros de la pareja gay moría, mientras que en Mejor imposible el típico amigo amanerado de la chica sufría una paliza.

SPOILER: teniendo en cuenta esto es fácil comprender que un final en el que Martha al descubrir su auténtico yo lo asumiese y se marchara a hacer su vida a la ciudad no habría sido aceptable en una película de esta época, siendo el suicidio su única salida. Lo más enigmático es qué ocurre tras este final con el personaje de Karen, si vivirá una vida normal con su novio y futuro marido, o si la muerte de su amiga le hará caer en la cuenta de su propia homosexualidad. Curiosamente, La gata sobre el tejado de zinc comienza donde acaba La calumnia (aunque con dos chicos en lugar de dos chicas), con el suicidio del amante platónico y lo que ocurre después.

Escenas destacadas:
  • Unos niños se acercan al colegio para burlarse de las supuestas lesbianas. Martha sale a la puerta enfrentándose con ellos a gritos de He aquí el monstruo.
Anécdotas:
  • William Wyler había dirigido en 1936 Esos tres, adaptación de la misma obra teatral en la que se inspira La calumnia, por lo que se puede decir que hizo un remake de su propia película. Por razones de censura, Esos tres había eludido cualquier referencia a la homosexualidad y había convertido la historia en un triángulo amoroso convencional. La calumnia, en cambio, es fiel al contenido de la pieza teatral original.
  • No tuvo un gran éxito de taquilla, pero sí buena acogida por parte de la prensa y la industria, que se reflejó en cinco nominaciones al Oscar en categorías menores.
  • Se dice que en el montaje Wyler recortó varias escenas que hacían más explícita la sexualidad de Martha para evitar conflictos mayores con la censura.

Sobre el director:

William Wyler (Mulhousen, Alsacia, 1902 - Los Angeles, 1981) es uno de los grandes maestros del Hollywood clásico. Entró a trabajar en la compañía Universal en los tiempos del cine mudo y pronto se convierte en uno de los directores más prestigiosos del estudio y mejor adaptado al prolífico sistema de producción de aquellos tiempos, llegando a dirigir más de 60 películas. Tiene el record de nominaciones al Oscar al mejor director con doce, de las cuales se llevó al gato al agua en tres ocasiones: con La señora Miniver (1942), Los mejores años de nuestra vida (1946) y Ben-Hur (1959). Pero tal vez las películas más importantes de su filmografía sean Cumbres borrascosas (1939), La loba (1941) y El coleccionista (1965).

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Mundo DVD

24 julio 2007

Lolita: el pederasta inocente

Lolita. USA, 1962.

Director: Stanley Kubrick

Guionista: Vladimir Nabokov, adaptando su propia novela del mismo título.

Intérpretes: James Mason, Shelley Winters, Sue Lyon, Peter Sellers

Temáticas de interés: Pederastia

Sinopsis:

Humbert Humbert, un distinguido profesor europeo, se traslada a una pequeña ciudad de la América profunda por motivos de trabajo. Allí entabla una relación con la señora Haze, una poco atractiva viuda en la que no está realmente interesado: a él quien de verdad le gusta es la hija de la señora Haze, Lolita, que tiene tan sólo 14 años.

Comentario:

Lolita, la novela de Vladimir Nabokov, fue rechazada por varias editoriales antes de su publicación, que supuso todo un escándalo en su día. A diferencia de otras polémicas que actualmente resultarían anacrónicas, en la actualidad es probable que Nabokov hubiera tenido todavía más problemas para editar un libro con este contenido, aunque lo que sí ha cambiado es la causa, o al menos la excusa, para el escándalo. Si en otras épocas se trataba de mantener a las niñas y adolescentes alejadas del sexo para no fomentar en ellas pensamientos impuros que les pudieran llevar a perder la virginidad, lo que preocupa en la actualidad ya no es, al menos en teoría, la guarda de la honra y el honor de la familia sino el respeto a la sexualidad de los menores.

La novela trata de la atracción que un pedófilo siente por una niña de doce años y está contada desde el punto de vista cínico del pederasta, que dedica muchas páginas a justificar sus tendencias. De forma perversa, Nabokov pretende que el lector se identifique con Humbert: afortunadamente se trata de una obra considerada clásica y pieza fundamental de la literatura del siglo XX, puesto que por muchísimo menos que eso un blog de internet sería en estos tiempos cerrado sin contemplaciones y su autor observado de cerca por las fuerzas de seguridad especialistas en delitos informáticos; ¿quién no tiene razón ahí, se está cayendo peligrosamente en una censura más estricta que la del pasado o por el contrario no deberían de considerarse dignas de respeto obras que abordan con tal ligereza un tema como el abuso de menores? Que cada uno saque sus conclusiones.

En todo caso, para frenar las iras de la censura la película suaviza en gran medida este espinoso contenido al subir la edad de la niña de doce a catorce años y sobre todo al darle el papel a una chica de quince (Sue Lyon) que aparenta dieciocho o veinte. De esta forma el personaje cambia totalmente: Humbert deja de ser un auténtico pedófilo atraído por la inocencia de una niña que está apenas entrando en la pubertad; la Lolita de la película tiene el cuerpo de una mujer casi adulta y desprende una sensualidad evidente. No resulta ninguna sorpresa en el film que el temible pederasta acabe siendo un pobre desgraciado con el que la niña/mujer, en realidad más experimentada que él, ha jugado a su antojo. Es la historia de un amor prohibido, rozando el incesto, pero no una verdadera relación pederasta.

En lo que sí se acerca la película a la poco agradable realidad de los abusos de menores es en que suelen cometerse dentro del hogar y la propia familia. Humbert se encapricha de una niña en concreto y desarrolla un plan para acercarse a ella de forma paulatina, que incluye seducir a su madre y ganarse la confianza de la jovencita poco a poco.

Escenas destacadas:

  • Al visitar la casa de la señora Haze, Humbert ve a Lolita tomando el sol en bikini y decide inmediatamente alojarse allí. No obstante, la imagen de Lolita chupando una piruleta con gafas de sol es sólo una foto publicitaria que no pertenece a la película.
Anécdotas:
  • A pesar de que muchos aspectos de la novela original fueron aligerados en la adaptación al cine, el film despertó un escándalo considerable. Algunas organizaciones católicas llegaron a formar folclóricos comités de oración para salvar el alma de la joven Sue Lyon.
  • Como todos sabemos, Lolita ha pasado a ser un nombre habitual, tanto en español como en inglés, para designar a una adolescente provocativa o de sexualidad precoz.
  • La película se presentó a concurso en el festival de Venecia de 1962. Logró una única nominación a los Oscar en la categoría de mejor guión adaptado. Los globos de oro fueron más receptivos, con un premio (mejor actriz revelación para Sue Lyon) y cuatro nominaciones para el director y los otros tres intérpretes principales, James Mason, Shelley Winters y Peter Sellers.
  • En 1997 Adrian Lyne llevó a cabo un remake que fue un total fracaso de crítica y público y que se inspiraba más en la película de Kubrick que en la novela original, volviendo a elevar la edad de la niña a 14 años y a contratar para el papel a una chica que aparenta mucha más edad.
Sobre el director:

Stanley Kubrick (Nueva York 1928 - 1999) no necesita presentación. El autor por antonomasia según algunos despuntó en Hollywood con Atraco perfecto (1956) y se consagró con Senderos de gloria (1957). Años más tarde se trasladaría a vivir al Reino Unido donde daría rienda suelta a un perfeccionismo obsesivo que le llevó a dejar pasar varios años entre película y película, crispar a los actores y al equipo técnico durante los rodajes, e intentar realizar el film más innovador dentro de cada género. Dejando a un lado las agresiones sexuales de La naranja mecánica (1971), el erotismo sólo había tenido un papel principal en su trayectoria en la adaptación de Lolita (1962) antes de su obra póstuma Eyes wide shut (1999).

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Texto sentido

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28 junio 2007

Belle de jour: la doble vida de un ama de casa

Belle de jour. Francia, 1967.

Director: Luis Buñuel

Guionistas: Luis Buñuel y Jean-Claude Carrière inspirándose en la novela de Joseph Kessel

Intérpretes: Catherine Deneuve, Jean Sorel, Michel Piccoli, Francisco Rabal

Temáticas de interés: prostitución, sadomasoquismo, adulterio, fetichismo

Sinopsis:

Séverine es una joven ama de casa burguesa. Bajo su apariencia convencional esconde osadas fantasías masoquistas que un día se atreve a llevar a cabo iniciando una doble vida como prostituta.

Comentario:

Belle de jour supuso en su día todo un hito del cine de autor y del erotismo; adentrarse en el mundo de la prostitución y de las fantasías sexuales era algo muy novedoso en una época en la que estos comportamientos se consideraban anormales y desviados. Por si esto fuera poco tabú, la película exploraba además, aunque con una mirada claramente masculina y probablemente machista, la sexualidad de una mujer.

Séverine tiene una vida matrimonial aparentemente placentera con un marido atractivo y amable; sin embargo tanta comodidad adormece su libido y le provoca frigidez. Probablemente la joven ha recibido una educación represiva en la que el sexo se ve como algo sucio y la única forma en la que ella puede disfrutarlo es humillándose y ofreciéndose ante hombres desconocidos como un objeto. Su posición de mujer burguesa y respetable es incompatible en su mundo con la actividad sexual, le cuesta mantener relaciones con su marido. La única forma que ve de liberar su sexualidad reprimida es asumiendo el rol opuesto, el de prostituta; las mujeres de la vida le producen envidia por su libertad y por poder explorar el terreno prohibido del sexo.

Tras una época en la que se limitaba a desarrollar fantasías
en su imaginación, Séverine se atreve por fin un día a dar el paso y a ofrecer sus servicios a una casa de citas. Como es típico en los reprimidos, la joven no es capaz de integrar la sexualidad en su entorno y tiene que inventarse una segunda vida donde poder desarrollarla. Por su nuevo lugar de trabajo pasa una gran variedad de clientes amantes de diversas prácticas fetichistas. Resulta curioso el rechazo que a nuestra amiga le produce la pulsión masoquista de uno de ellos, el cual le propone adoptar él el rol sumiso en un juego muy similar a los que a ella le gustaba imaginarse consigo misma como víctima: Buñuel vuelve a demostrar ser un gran conocedor de las contradicciones de la naturaleza humana. Resulta también curiosa una secuencia de necrofilia en la que un cliente le pide a Séverine que se haga pasar por su mujer muerta y permanezca inmóvil, así como la famosa escena de la misteriosa cajita que trae otro de los visitantes del burdel.

La película ofrece una curiosa mezcla de realismo y ensoñación; las fantasías de Séverine al principio son claramente distinguibles de las escenas reales de la vida burguesa, pero una vez la joven ha entrado a trabajar en el prostíbulo, la línea entre lo onírico y lo real se difumina cada vez más. Belle de jour se adentra en el mundo de la prostitución y de las fantasías sexuales con una curiosa mezcla de didáctica, surrealismo y curiosidad de erotómano.

Escenas destacadas:
  • Séverine y su marido Pierre viajan en una elegante carroza. Ante una orden de Pierre, los cocheros se detienen, toman a Séverine, la atan a un árbol y la azotan con un látigo. Es el comienzo del film y una de las fantasías masoquistas del personaje principal.
  • Uno de los clientes de Belle de jour le pide un servicio especial relacionado con una misteriosa caja. Séverine la abre, pero el contenido se le oculta al espectador, que sólo puede escuchar el zumbido que sale de ella. El enigma de la caja de Belle de jour es uno de los puntos más comentados del cine de Buñuel.

Anécdotas:

  • El film tiene un final abierto en el que Buñuel dijo haber reflejado su propia confusión respecto a cómo debería acabar la historia.
  • En su momento se estrenó en España como Bella de día, pero con el tiempo se ha vuelto más habitual referirse al film por su título original. El nombre se debe a que Séverine sólo ejerce la prostitución durante el día, por la noche tiene que volver a casa con su marido.
  • Se presentó en el festival de cine de Venecia de 1967 donde obtuvo el león de oro, premio a la mejor película. A este éxito se sumó la excelente acogida entre el público, especialmente en la Europa latina, Francia, Italia y España.

Sobre el director:

Luis Buñuel (Calanda, Teruel, 1900 - Mexico 1983) es uno de los mayores genios del séptimo arte, padre del cine de vanguardia y del surrealismo cinematográfico, y uno de los personajes más influyentes de la historia del cine de autor. Es además uno de los principales erotómanos del celuloide, experto en narrar historias obsesivas y fetichistas, en las que se muestra tanto su herencia surrealista como una estricta formación religiosa que reprime la sexualidad desviándola hacia terrenos insospechados. Durante su estancia en México (donde tuvo que exiliarse tras la guerra civil española) disfrazaba sus relatos fetichistas bajo la apariencia de melodramas como Él o Ensayo de un crimen. Más adelante en Francia, y esporádicamente en España, pudo rodar sus fantasías con mayor libertad en Viridiana, Belle de jour, Tristana, o Ese oscuro objeto del deseo, última película y broche de oro de su filmografía.

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28 abril 2007

Marnie la ladrona: frigidez psicoanalítica

Marnie. USA, 1964.

Director: Alfred Hitchcock

Guionista: Jay Presson Allen, inspirándose en la novela de Winston Graham

Intérpretes: Tippi Hedren, Sean Connery

Temáticas de interés: Represión

Sinopsis:

Mark, un joven y acaudalado empresario, contrata para trabajar en su empresa a Marnie, una chica muy atractiva pero sin referencias. Empieza a flirtear con ella, pero antes de que la historia llegue a mayores la secretaria intenta desaparecer llevándose consigo una gran suma de dinero de la caja fuerte de la oficina. Mark la descubre a tiempo; en vez de llamar a la policía, la fuerza a instalarse en su casa como su prometida y se casa con ella poco después.

Comentario:

Marnie se disfraza y cambia de nombre y de ciudad cada poco tiempo. Antes de que pueda surgir cualquier lazo que la ate a una persona o un lugar, se traslada quemando además todos los puentes con sus robos. Sin amantes ni amigos, su único punto de referencia es su madre; ésta la desprecia (y por lo tanto Marnie se desprecia también a sí misma) y además la ha enseñado a desconfiar de los hombres. La joven no sólo rehuye el sexo sino cualquier muestra de afecto. La vida que elige es la de empezar de cero cada poco tiempo en un nuevo lugar.

Pero tal vez, como ella misma comenta no sin razón durante la película, su caso no sea menos patológico que el de Mark, un millonario que lo puede tener todo pero que se encapricha de una ladrona que de ninguna manera accede a tener relaciones sexuales con él. Como ya vimos cuando hablamos de Vértigo, es frecuente que los protagonistas masculinos en el cine de Hitchcock se obsesionen con mujeres complicadas, dejando de lado a chicas mucho más adecuadas para ellos. Mark tiene a Lil, una joven guapa y enamorada de él, viviendo en la mansión familiar, pero prefiere a una frígida, ta vez por otro complejo que le hace rehuir una relación afectiva sana, como en el caso de Marnie, pero conociendo a Hitchcock es probable que se trate más bien de fetichismo: Lil, morena, no es probablemente el tipo de mujer que le gusta. Mark desea, además, transformar a su objeto de deseo incluso contra su voluntad, rozando a veces la violación, algo también muy típico del hombre hitchcockiano.

Hitchcock era un gran amante del psicoanálisis, como ya había demostrado en Recuerda (1944), y la explicación que da a los problemas sexuales y la frigidez de Marnie es puramente psicoanalítica, como ocurría en la película que comentamos anteriormente, El cuarto hombre. Pero mientras esta última mantenía un tono onírico en el que se entremezclaban realidad y fantasía y que resultaba muy coherente con la trama psicoanalítica, Marnie la ladrona es un drama más convencional, por lo que su resolución nos puede resultar demasiado simple y un tanto coyuntural y pasada de moda.

Como ocurre siempre en el psicoanálisis, la frigidez de Marnie tiene su origen en un episodio traumático de su infancia que su yo consciente ha relegado al olvido; solamente podrá curarse trayendo a la mente los recuerdos reprimidos. Al final descubriremos, entre otras cosas que omitiré para no hacer demasiado spoiler pero que resultan muy previsibles, que la madre de Marnie era prostituta, por lo que la joven ha asociado el sexo con una recompensa económica. Ella seduce a los hombres a los que luego roba, considerando que el hecho de que ellos la deseen justifica que se quede con su dinero a cambio; no obstante, nunca llega a acostarse con ellos para no ser como su madre, que a su vez está obsesionada con la pureza de su hija para que ésta no llegue a seguir sus pasos.

A pesar de lo desfasada y un tanto simple que resulta en la actualidad esta lectura psicoanalítica, Marnie la ladrona sigue funcionando bien como psicodrama por lo creible que puede resultar hasta cieto punto el comportamiento de la protagonista, que por una brutal falta de autoestima se convierte en delincuente y rechaza el sexo al considerarse indigna de cualquier muestra de afecto.

Escenas destacadas:

  • Marnie hace horas extras a solas con el jefe en la oficina. Estalla una tormenta y la joven pierde el control; Mark acude en su auxilio, la toma entre sus brazos y aprovecha la ocasión para besarla.

Anécdotas:

  • Marnie la ladrona iba a ser la vuelta al cine de Grace Kelly tras haberse retirado de la gran pantalla en pleno éxito por su boda con el príncipe Rainiero de Mónaco. La actriz parecía estar dispuesta a aceptar el proyecto, pero interpretar a una ladrona podría haber sido mal visto por parte de la opinión pública y acabó rechazando el proyecto.
  • La muy comentada amistad entre Hitchcock y Tippi Hedren, que ha sido interpretada de muy diversas formas por críticos y biógrafos, llegó a su fin durante el rodaje de esta película, que concluyó con un ambiente muy tenso entre ambos.
  • No contó con excesivo éxito de taquilla en su momento, recaudando solamente lo justo para cubrir gastos. Fue además muy friamente acogida por la crítica y sólo el tiempo la ha revalorizado hasta cierto punto, puesto que sigue sin considerarse entre las grandes obras de su director.

Sobre el director:

Considerado casi oficialmente como el mejor director de la historia del cine, podríamos explicar de forma muy breve la importancia de Alfred Hitchcock (alrededores de Londres 1899 – Los Angeles 1980) centrándonos en que creó, fundiendo el cine negro con el melodrama psicológico, un género que no existía y que hoy resulta tan cotidiano como el thriller o película de suspense, y que fue un enorme revolucionario de la narrativa cinematográfica, consiguiendo integrar sus innovaciones en el cine más comercial y conjugar vanguardia y entretenimiento de una forma que nadie ha logrado antes ni después. Hitchcock es además un gran erotómano victoriano: producto de una cultura represora, el erotismo, que no se atreve a mostrar directamente prefiriendo llevarlo al terreno del fetiche, siempre va ligado en su cine al peligro y al pecado. Además del psicodrama sexual freudiano que representa Marnie la ladrona, llevó a cabo el ensayo fetichista de Vértigo y narró las peripecias de un asesino y violador en Frenesí.

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14 agosto 2006

Bob, Carol, Ted y Alice: amor libre y flower power

Bob & Carol & Ted & Alice. USA, 1969


Director: Paul Mazursky
Guionistas: Paul Mazursky y Larry Tucker
Intérpretes: Natalie Wood, Robert Culp, Dyan Cannon, Elliott Gould
Temáticas de interés: Amor libre, Represión, Sexo en grupo

Sinopsis:
Tras asistir a terapias de grupo, Bob y Carol se imbuyen del espíritu de la contracultura de los 60: llenos de energía positiva y buenas vibraciones, no tienen problema en hablar abiertamente sobre sexo ni en cambiar su concepto de la pareja y mantener relaciones sexuales con otras personas. Sus amigos Ted y Alice, en cambio, son más convencionales y reprimidos, no entienden esta nueva forma de vivir. Bob y Carol les proponen liberarse y participar en una orgía.

Comentario:
Entrañablemente coyuntural y bienintencionada, esta es la película que ilustra de forma más canónica la doctrina de la pareja abierta y la liberación sexual que marcó toda la época de finales de los 60. Carol, el personaje interpretado por Natalie Wood, ejerce de sacerdotisa del hippismo que abre la mente de su marido Bob, al que en un principio le cuesta entender que el amor libre no significa sólo que él puede acostarse con otras mujeres, sino que su mujer tiene el mismo derecho. Los dos constituyen una pareja abierta, forman tríos, tienen amantes sin ocultárselo el uno al otro, y el acostarse con terceros no parece menoscabar su relación sino al contrario.

Esto es algo difícil de entender para Ted y Alice; el director, Paul Mazursky, toma en general partido por las tesis liberadoras de Carol, pero también respeta en parte el punto de vista de la pareja reprimida, que la ve como una iluminada utópica. La conclusión a la que llegan unos y otros es que la clave de la liberación sexual no está en participar en camas redondas, sino que éstas no funcionan bien si no hay una apertura mental anterior. Después de todo, el principal órgano sexual es el cerebro.

Escenas destacadas:

  • En un ataque de galopante ingenuidad hippie, Carol invita a un camarero a que exprese abiertamente lo que opina de ella y de sus amigos, algo que, como es natural, el hombre no se atreve a hacer. Al darse cuenta de que con sus buenas intenciones lo que ha conseguido en realidad es humillarlo, le pide perdón.
  • Alice no sabe que eufemismo emplear delante de su hija para referirse a su órgano sexual: Carol le propone llamarlo sencillamente vagina.
  • Bob encuentra a su mujer acostándose con otro hombre al llegar a casa; se enfada, pero la cariñosa sensatez de Carol le anima a aceptarlo con buen humor
  • Bob, Carol, Ted y Alice no son capaces de consumar la orgía que se habían propuesto. Se visten y salen de la habitación taciturnos mientras suena todo un himno, What the world needs now is love, de Burt Bacharach, que evidencia todavía más si cabe las intenciones flower power de la película.

Anécdotas:

  • Obtuvo cuatro nominaciones a los Oscar, en las categorías de mejor guión original, fotografía, actor secundario (Elliott Gould) y actriz secundaria (Dyan Cannon)

Sobre el director:
Actor ocasional, Paul Mazursky (Nueva York, 1930) debutó en el campo del largometraje con esta película. No se ha prodigado demasiado en el cine y de hecho no ha dirigido ninguna película en los últimos diez años tras el fracaso de su última obra, Fielmente tuya (1996). El tema predilecto en su filmografía son los problemas de pareja, siendo la sexualidad y la fidelidad dos elementos fundamentales no sólo en Bob, Carol, Ted y Alice, sino también en Una mujer descasada (1978), Enemigos a love story (1989), o Escenas en una galería (1991).

Enlaces: